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La alimentación derecho humano vulnerado en el mundo. Parte 1

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 8 diciembre 2008
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Soberanía alimentaria, ¿dentro o fuera del mercado global? Alimentación: ¿derecho fundamental o mercancía?

 

Por Pilar Galindo GAK / Con Nuestro Perú

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos considera el derecho a la alimentación y al bienestar nutricional como un derecho fundamental. Pero la economía moderna no produce los bienes y servicios que necesita la población, sino las mercancías que generan beneficios. Las necesidades humanas básicas, incluida la alimentación, quedan subordinadas a esos beneficios. Con ello la lógica de la vida es subordinada a la producción industrial de alimentos para el mercado mundial.

 

Para empujar a los individuos a acudir “libremente” al mercado de trabajo y al mercado de alimentos, antes de producir riqueza, el capitalismo necesita producir hambre y desprotección social. La producción de riqueza social en el capitalismo requiere también convertir los trabajos en trabajo asalariado, única mercancía capaz de producir plusvalor. Una vez que las personas han perdido sus medios de producción y sus redes sociales de reciprocidad, se ven impelidas a buscar un trabajo asalariado (empleo), que les proporcione recursos monetarios para adquirir en el mercado las mercancías que satisfarán sus necesidades. La ruina de l@s pequeñ@s agricultor@s es la base para “liberar” del atraso rural a millones de personas. Esta modernización les desarraiga de su territorio, de su medio de producción, de sus redes de pertenencia social y de su cultura, exponiéndoles “libres” y vulnerables al mercado de trabajo y de consumo en manos de las grandes empresas.

 

Niños con la desnutrición a cuestas

Niños con la desnutrición a cuestas

 

La mercantilización de los alimentos a nivel mundial ha demostrado su incapacidad para proteger el derecho fundamental a la alimentación. Su despliegue aumenta la inseguridad alimentaria. Este modelo alimentario se desentiende, tanto de las necesidades sociales y ecológicas, como de sus consecuencias actuales y futuras. En abierta oposición a los derechos de la población (campesina o consumidora) a una alimentación suficiente, saludable y nutritiva, a una vida digna en su propia tierra y a su cultura tradicional, este negocio alimentario sólo se preocupa de no interrumpir el ciclo de producción y circulación de las mercancías, para que no cese la producción de plusvalor, subordinando los tiempos de la naturaleza, el patrimonio común biogenético, los procesos ecológicos, el principio de precaución, los derechos humanos (derecho a la vida), y en particular, la seguridad y soberanía alimentarias.

 

Seguridad Alimentaria

 

Los seres humanos, precisan alimentos nutritivos, saludables y en una cantidad adecuada para asegurar su desarrollo como organismo vivo y las condiciones de reproducción como especie. La salud individual y colectiva, presente y futura, depende de la alimentación. Un ser vivo bien alimentado está menos expuesto a enfermedades o tienen consecuencias menores. Disponer de alimentos nutritivos en cantidad y calidad suficiente (seguridad alimentaria) es una necesidad para el desarrollo integral de la persona pero también un derecho humano prioritario. La inseguridad alimentaria es la causa de la peor de las exclusiones: el hambre y la muerte por enfermedades evitables. Una sociedad que se considera a sí misma civilizada, debería garantizar la seguridad alimentaria. Sin embargo, la enorme creación de riqueza tiene como condición el aumento del hambre, la pobreza y la exclusión. No se producen los alimentos necesarios para alimentar adecuadamente a las personas cercanas, sino para que las grandes empresas obtengan beneficios en el mercado mundial. La inseguridad alimentaria es la carencia de seguridad alimentaria y tiene dos manifestaciones principales: la escasez y baja calidad de los alimentos y la insalubridad de los alimentos con sus riesgos sobre salud y reproducción. Cada vez es más frecuente encontrar alimentos inseguros desde el punto de vista nutricional.

 

Hambre y comida basura son los dos polos de la inseguridad alimentaria global, consecuencia del aumento de la riqueza material, pero también de la pobreza. En su dimensión cuantitativa, la inseguridad alimentaria es un déficit en el acceso a la cantidad de recursos alimentarios imprescindibles. Este déficit supone hambre, desnutrición, enfermedades carenciales y muerte en los países empobrecidos. Hay 842 millones de personas hambrientas y el 20 % de la población mundial tiene subnutrición crónica (no recibe diariamente o en periodos prolongados o críticos de su desarrollo, alimentación suficiente y nutritiva peligrando su vida, su salud y su desarrollo físico e intelectual).

El derechoa a la alimentacion negado para las personas de la tercera edad

El derechoa a la alimentacion negado para las personas de la tercera edad

 

En su dimensión cualitativa, la inseguridad alimentaria es el déficit de calidad y seguridad de los alimentos. Su manifestación principal es obesidad, malnutrición y enfermedades derivadas de hábitos de alimentación inadecuados, tanto por exceso de grasas, sal y azúcar refinada, como por déficit de frutas, verduras y cereales integrales. Analizados los factores desencadenantes, es la segunda causa de muerte en los países ricos. Este tipo de inseguridad, se extiende como una epidemia en países los ricos: 1000 millones de personas con sobrepeso y el doble de personas obesas en la última década. La inseguridad alimentaria cualitativa se debe principalmente a un exceso de alimentación y al desequilibrio (exceso o defecto) de los nutrientes. Pero también procede de la contaminación de los alimentos por salmonelas, plaguicidas empleados en los cultivos, productos tóxicos o mala conservación, producidos por la industrialización de la agricultura y las industrias de transformación de los alimentos. Para conocer las causas de la inseguridad alimentaria es preciso evaluar el modelo de producción, distribución y consumo a escala planetaria.

 

Causas de la inseguridad alimentaria

 

La inseguridad alimentaria, producto de la globalización alimentaria, presenta muchas formas: a) desnutrición, obesidad y enfermedades achacables a la alimentación; b) medicalización por falta de alimentos o por exceso; c) despoblamiento en el campo y hacinamiento en las ciudades; d) desarraigo, emigración, exclusión y nueva esclavitud laboral en países del centro y de la periferia; e) destrucción ecológica, pérdida de suelo fértil y de biodiversidad agrícola, catástrofes “naturales” recurrentes, contaminación de aguas, suelos y atmósfera; f) intoxicación y envenenamiento de especies, enfermedades y trastornos hormonales derivados del uso de pesticidas; g) riesgo de epidemias humanas activadas por la transferencia genética de enfermedades animales (gripe del pollo); h) riesgos de difícil evaluación futura por el uso imparable de OMGs [1] .

 

En el contexto de la producción industrial para el mercado global, son factores relevantes de la inseguridad alimentaria: 1) Los nuevos “ingredientes”: dioxinas en los pollos, virus de la gripe en las aves, priones locos en las vacas, antibióticos para el engorde, transgénicos. 2) Las condiciones de producción en el campo y en las industrias de transformación: se fuerza a la naturaleza, mediante la intensificación de los cultivos y la ganadería, y se fuerza a las personas que trabajan, mediante las condiciones de esclavitud en muchas explotaciones y la precariedad en las industrias de transformación. 3) Las formas de distribución y consumo: concentración de empresas transnacionales que controlan la totalidad del ciclo producción-distribución-consumo; competitividad entre agricultor@s y rebaja constante de los costes de producción; predominio de grandes superficies que ofertan gran variedad de alimentos importados a bajo coste y que emplean a jóvenes mediante contratos basura; proliferación de restaurantes de comida rápida, tiendas de todo a 100; generalización de hábitos alimentarios basados en el exceso de carnes, sal y azúcar y el déficit de frutas, verduras y cereales integrales.

 

La forma de producción-distribución-consumo de alimentos, organizada sobre la base de la competitividad y la obtención de beneficios y su extensión mediante el comercio global, es la causa de la inseguridad alimentaria. La liberalización del comercio no proporciona seguridad alimentaria, ni desarrollo rural a los países pobres y tampoco ofrece seguridad alimentaria a los consumidores de los países industrializados.

 

El Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria de La Habana, en el que se dieron cita organizaciones campesinas, indígenas, de pescadores, ONGs, colectivos sociales, académicos e investigadores de 60 países, responsabilizó a las políticas neoliberales de las últimas dos décadas y a las políticas económicas, agrícolas, pesqueras y comerciales impuestas por el Banco Mundial de “profundizar la brecha entre los países ricos y los pobres y dentro de cada uno de ellos, y agravar las condiciones de acceso a una nutrición sana y suficiente”.

 

En su declaración final se señalaban las ideas sobre las que se legitima el modelo alimentario actual:

 

1)    La creencia de que “la sustentabilidad de los sistemas alimentarios es una cuestión meramente técnica y no política”, frente a la evidencia de que es la “lógica de la ganancia la que genera la insostenibilidad de los sistemas alimentarios, al sobrepasar los límites a la producción permitidos por la naturaleza”.

2)    La concepción neoliberal de las “ventajas comparativas” que provoca el desmantelamiento de la producción doméstica y del comercio local.

3)    Considerar que las “agriculturas campesinas, indígenas y la pesca artesanal son ineficientes e incapaces de responder a las necesidades crecientes de alimentos”, es el argumento técnico para “imponer una agricultura y pesca industrial intensivas de gran escala”.

4)    Afirmar que “la población rural es excesiva en comparación con su aporte al producto interior bruto”, es el argumento para “expulsar a dicha población de sus tierras y privatizar los recursos naturales” a pesar de lo insostenible del modelo urbano.

5)    El único patrón alimentario defendido como “viable, apropiado y correcto en un mundo global”, supone un verdadero “imperialismo alimentario que atenta contra la diversidad de las tradiciones alimentarias y sus identidades culturales y étnicas”

 

Las consecuencias políticas señaladas por el Foro de la Habana apuntan a la inseguridad alimentaria. El resultado es “el aumento de la deuda externa de los países empobrecidos, la desruralización forzada y genocida, en el caso de algunas culturas campesinas e indígenas y el aumento de la pobreza, miseria y exclusión de los sectores populares del sur, pero también del norte” [2] .

 

 

[1] OMGs: Organismos Modificados Genéticamente.

[2] Declaración Final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, La Habana, Cuba, 7 de septiembre del 2001.

 

 

 

 

 

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