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Le Clázio rinde homenaje a Juan Rulfo

Publicado por @Shinji_Harper el Lunes, 8 Diciembre 2008
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Agencias AFP y DPA

Oaxaca, México.- El escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clezio rindió homenaje al escritor mexicano Juan Rulfo y afirmó que “desde hace algún tiempo el escritor ha dejado de tener la arrogancia de creer que puede cambiar el mundo o de que sus relatos y novelas forjan un mejor modelo de vida”.

En Estocolmo, Suecia, Le Clazio en su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura que le será entregado este martes, recordó las selvas tropicales de Panamá, donde vivió largos períodos hace 30 años en donde gracias a una prodigiosa contadora de cuentos, Elvira, en la hostil selva de los amerindios, fue como comprendió que “la literatura podía existir, pese a todo el desgaste de las convenciones y de los compromisos, pese a la incapacidad de cambiar el mundo en la que se encontraban los escritores”.

Rulfo en la vida de Le Clázio/Foto AFP

Rulfo en la vida de Le Clázio/Foto AFP

El escritor francés, de 68 años, dedicó su Nobel a esa desconocida, antes de rendir homenaje a autores literarios del mundo entero, como el mexicano Juan Rulfo, el nigeriano Chinua Achebe, el mauritano Malcom de Chazal o el poeta británico Wilfrid Owen.

“En la actualidad, después de la descolonización, la literatura es uno de los medios para que hombres y mujeres de nuestro tiempo expresen su identidad y reivindiquen su derecho a la palabra y a ser escuchados en su diversidad”, estimó el novelista.

“La cultura a escala mundial es asunto de todos”, dijo, añadiendo que el libro, pese a sus elevados precios en los países pobres, sigue siendo el mejor vector para acceder a la cultura, comparado con internet o el cine.

“El libro es, en todo su arcaísmo, la herramienta ideal. Es práctico, fácil de manejar, económico”, afirmó el Nobel de 2008.

En su discurso titulado ‘En la selva de las paradojas’, pronunciado en francés en la sala de recepciones de la Academia Sueca, Le Clezio alternó los recuerdos personales sobre su descubrimiento de la lectura tras la Segunda Guerra Mundial y los interrogantes sobre la creación literaria.

La “selva de las paradojas”, título que tomó prestado del escritor sueco Stig Dagerman, se refiere a la vez a la oposición entre una literatura que quiere ser para todos y que sigue estando reservada a una minoría, y a la del escritor, un ser solitario que quiere hablar para la humanidad.

“Lo que le gustaría al escritor por encima de todo es actuar. Actuar en lugar de testimoniar. Escribir, imaginar, soñar, para que sus palabras, sus invenciones y sus sueños intervengan en la realidad, cambien las mentalidades y los corazones, abran un mundo mejor”.

Pero el escritor sabe que “las palabras son palabras que el viento de la sociedad se lleva, que los sueños sólo son quimeras”.

 

La literatura no cambia el mundo

El ganador del Premio Nobel de Literatura 2008, pintó  un panorama pesimista de las posibilidades que tiene la literatura para generar cambios en la sociedad, aunque al mismo tiempo la consideró de una importancia capital e inédita

 “Desde hace algún tiempo el escritor ha dejado de tener la arrogancia de creer que puede cambiar el mundo o de que sus relatos y novelas forjan un mejor modelo de vida. Hoy sólo quiere ser testigo”, consideró el autor francés en Estocolmo, donde mañana se celebrará la ceremonia de entrega del Premio Nobel.

Incluso a ese papel de testigo se llega en contadas ocasiones, consideró el autor de 68 años durante su discurso en el antiguo auditorio de la Bolsa de Estocolmo: “El escritor quiere ser testigo, pero la mayor parte del tiempo no es más que un simple ‘voyeur'”, sentenció.


Autor de más de treinta libros, Le Clézio tomó el título  de una frase del literato sueco Stig Dagerman, que alude a un escritor que “todo lo que quería era escribir para aquellos que pasan hambre, y ahora descubre que sólo quienes tienen suficiente para comer cuentan con el ocio como para preocuparse por su existencia”.


Le Clézio afirmó que comparte el pesimismo y la desazón de Dagerman más que el “análisis comprometido” del filósofo italiano Antonio Gramsci o “la apuesta desilusionada por el libre albedrío” de su compatriota Jean-Paul Sartre.


A pesar de todo ello, el nuevo Premio Nobel consideró que la literatura es hoy más necesaria “que en tiempos de Byron o Victor Hugo”. Y es que los escritores, añadió, son los encargados de velar por la lengua, y por lo tanto es imposible prescindir de ellos. “La lengua es el invento más esplendoroso de la humanidad. Va por delante de todo y de todo forma parte”.


El autor también adoptó una postura crítica ante los avances informáticos e Internet, que podrían contribuir a formar una “nueva élite” debido a la imposibilidad de que todo el mundo cuente con un acceso igualitario a la tecnología. Pero defendió sus posibilidades como difusores de noticias y el consecuente poder para evitar conflictos: “Si entonces hubiese existido Internet, tal vez la trama criminal de Hitler no habría podido triunfar”.

 
La búsqueda irresuelta y plagada de contradicciones llevada a cabo por todo escritor sirvió a Le Clézio para retomar el símbolo del movimiento a través de un bosque espeso, que enlazó a su vez a sus experiencias en el extranjero y en especial su relación con los indígenas en Centroamérica.

 
Le Clézio recibirá mañana el Premio Nobel, dotado con diez millones de coronas suecas (unos 1,17 millones de dólares), de manos del rey de Suecia Carlos XVI Gustavo.  

 

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