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La alimentación derecho humano vulnerado en el mundo. Parte II

Publicado por @Shinji_Harper el Martes, 9 Diciembre 2008
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Oaxaca, México.-  Hoy se celebra el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la alimentación, es uno de los derechos que hasta ahora no ha logrado universalizarse,  ya que  millones de personas sobrevevien ante el agobio de  la pobreza y la marginación, en especial en Africa y América Latina.

Soberanía alimentaria, ¿dentro o fuera del mercado global? Alimentación: ¿derecho fundamental o mercancía?

 

Por Pilar Galindo GAK / Con Nuestro Perú Parte II y última

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos considera el derecho a la alimentación y al bienestar nutricional como un derecho fundamental. Pero la economía moderna no produce los bienes y servicios que necesita la población, sino las mercancías que generan beneficios. Las necesidades humanas básicas, incluida la alimentación, quedan subordinadas a esos beneficios. Con ello la lógica de la vida es subordinada a la producción industrial de alimentos para el mercado mundial

 
 
 

 

¿Cómo promover la seguridad alimentaria?

 

En la búsqueda de la seguridad alimentaria también caben muchas dimensiones: 1) poner los medios para garantizar el acceso a los alimentos suficientes y nutritivos para toda la población de un territorio; 2) tener en cuenta sus necesidades, pero también su cultura; 3) favorecer la autonomía y autorregulación; 4) hacerlo sin menoscabo de la seguridad alimentaria de otro territorio o pueblo; 5) estar preparados para promover estrategias solidarias entre los pueblos, en caso de catástrofes, guerras o acontecimientos imprevistos; 6) hacerlo de forma que se garantice el mantenimiento y acceso a los recursos naturales y culturales protegiéndoles de tal modo que las generaciones futuras pueden disfrutar de seguridad alimentaria.

 

Millones de niños sin derecho a la alimentación en el mundo

Millones de niños sin derecho a la alimentación en el mundo

 

 

 

No basta con denunciar la responsabilidad de gobiernos y multinacionales en la producción, distribución y consumo global de alimentos. Una dimensión de la globalización alimentaria es la producción a gran escala, pero la otra es la distribución y el consumo. La primera la deciden los consejos de administración y sus políticos jornaleros, pero la segunda, más allá de un nivel de subsistencia digna, depende de los deseos y los hábitos de la población.

 

Las estrategias en defensa de la seguridad alimentaria desde dentro de la lógica del mercado global, acaban formando parte del problema. Como consumidor@s tenemos una clara responsabilidad porque, si una dimensión de la globalización alimentaria es la producción a gran escala, la otra es la distribución y el consumo. La “modernización” capitalista de la agricultura y la alimentación para el mercado global no son una alternativa para el hambre y la comida basura porque son su causa. Luchar contra la inseguridad alimentaria es también oponerse a la contaminación y destrucción ecológicas y a la pérdida de autonomía de los pueblos para proteger sus recursos naturales.

Soberanía Alimentaria

 La soberanía alimentaria es la condición para la seguridad alimentaria en su doble condición de cantidad suficiente y calidad de los alimentos, manteniendo el control de los recursos agrogenéticos, asociado al conocimiento apropiado de su manejo. La soberanía alimentaria como derecho ciudadano es la autodeterminación de los pueblos para ejercer su derecho a la alimentación desde sus propios medios ecológicos, sociales, culturales y económicos.

 

La autosuficiencia alimentaria, una ilusión

La autosuficiencia alimentaria, una ilusión

Para la FAO (Food and Agriculture Organization-Organización Mundial para la Alimentación) ha desaparecido la soberanía alimentaria como requisito previo a la seguridad alimentaria. La FAO entiende la seguridad alimentaria en términos globales y meramente cuantitativos (cantidad total de alimentos), homogeneizando culturas y criterios productivos y sobre la base de un mercado a escala planetaria. Por el contrario, para las Comunidades campesinas, soberanía alimentaria es el derecho de cada nación y cada identidad cultural, para mantener y desarrollar su propia capacidad para producir los alimentos básicos de sus pueblos, respetando la diversidad productiva y cultural.

 

La Vía Campesina (organización mundial de sindicatos de campesin@s creada en 1993), acuña el término de soberanía alimentaria, como estrategia frente al concepto degradado de la seguridad alimentaria propiciada por la FAO. Ante la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, defiende la unidad entre seguridad y soberanía alimentaria y la fundamenta en la necesidad de desarrollar alianzas con la población consumidora, desvelar la violencia de la globalización alimentaria sobre la población campesina y romper la fragmentación de las personas: no sólo somos agricultor@s y consumidor@s, somos ciudadan@s.

 

Mercado global y dependencia alimentaria

 

La OMC (Organización Mundial de Comercio) considera la liberalización del comercio como la vía para el desarrollo de los países pobres, la seguridad alimentaria de sus poblaciones y para alcanzar el nivel de consumo medio de los países desarrollados. Por el contrario, el comercio global genera una dependencia cada vez mayor del mercado y el incremento de la desigualdad preexistente entre países ricos y pobres, abocando a estos últimos a no poder alimentar a su población con sus propios recursos.

 

Cuando la agricultura industrial se extiende, necesita competir en el mercado mundial. A mediados de 1970, l a FAO promovió su introducción en los países empobrecidos. La llamada “revolución verde” [3] se presentó como la mejor forma de abastecer de alimentos a una población creciente. La ONU dió su apoyo a l a revolución verde en la I Cumbre Mundial de la Alimentación (1974) “para acabar con el hambre en el mundo en una década”. El resultado fue todo lo contrario. Además de crecer el hambre, la agricultura industrial arrasó las distintas agriculturas y ecologías existentes en el planeta, produjo una mayor dependencia económica, tecnológica y alimentaria de los países pobres respecto a los ricos y propició el aumento de la deuda externa. Para pagar los intereses de la deuda, estos países se vieron obligados a producir cultivos de exportación para el mercado internacional y a importar los alimentos básicos y más baratos para su población. La revolución verde consiguió el desarrollo del mercado mundial de alimentos, a costa de la soberanía y la seguridad alimentarias de miles de millones de personas en el mundo.

 

La dependencia alimentaria de los países poco desarrollados no se debe tanto a las subvenciones que reciben los agricultores de los países ricos como a un modelo de agricultura y alimentación industrializada y productivista, orientada a la exportación. Al pedir la eliminación de esas subvenciones, los países pobres no ponen en cuestión su participación en el mismo modelo alimentario. Dicho modelo es causante, en los países ricos de la inseguridad alimentaria por “comida basura”. Pero, en los países pobres, es causante de los monocultivos para la exportación, responsables del hambre, el subdesarrollo y la dependencia. Lo que podrán conseguir los países pobres y, especialmente, los llamados “emergentes” con una mayor penetración en el mercado es, tan sólo, que sus propios capitales puedan competir en los mercados internacionales desde una posición más favorable, a costa incluso, de la seguridad alimentaria de su propia población, de la expulsión del agro de sus propios campesinos, y del hambre y la muerte de sus propios niñ@s, como ocurre en Argentina con el “milagro” de la soja transgénica. La participación de los países más débiles en los mercados internacionales es a costa de su producción tradicional, su comercio local, sus recursos naturales y su soberanía alimentaria.

 

Soberanía contra inseguridad y dependencia alimentaria

 

La “soberanía alimentaria en el mercado global” es una proposición irracional de los “alterglobalizadores”. La soberanía alimentaria requiere condiciones específicas: A) una producción y distribución alimentaria orientadas al consumo local y no a los mercados internacionales. B) una agricultura basada en el “principio de precaución” [4] , fundamento de la seguridad alimentaria. C) unas políticas alimentarias que garanticen el derecho fundamental a una alimentación sana, suficiente, asequible para tod@s y respetuosa con la naturaleza, el patrimonio biogenético y la vida digna en el campo.

 

La pobreza factor que violenta el derecho a la alimentación

La pobreza factor que violenta el derecho a la alimentación

 

 

 

Los factores de competitividad e industrialización que rigen la producción de alimentos exigen contrapesos políticos y culturales. El rechazo social a las políticas de producción de alimentos para el mercado global y a los políticos que las impulsan, requieren la información y la sensibilización de amplios sectores sociales.

 

Quienes, desde el campo y la ciudad, queremos crear las condiciones para recuperar la autonomía de los pueblos y su derecho a la alimentación debemos asumir nuestra responsabilidad frente a la forma actual de alimentación y promover una alianza estratégica entre productor@s del campo y consumidor@s de las ciudades. La seguridad alimentaria no sólo se basa en la propia necesidad de comer alimentos sanos y en la capacidad para organizar su producción, distribución y consumo, sino sobre todo, en el dialogo con las necesidades de tod@s en múltiples direcciones: campo-ciudad; campesin@s-consumidor@s; autócton@s-inmigrantes; Sur-Norte; naturaleza-especie humana, etc. [5]

 

[1] OMGs: Organismos Modificados Genéticamente.

[2] Declaración Final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, La Habana, Cuba, 7 de septiembre del 2001.

[3] La Revolución verde defiende la industrialización de la agricultura tanto en la aplicación de las técnicas y métodos de ésta como en la implantación de lógica del beneficio en la producción de alimentos.

[4] Principio de precaución: supone que la utilización de cualquier tecnología o la autorización de cualquier producto alimentario, acrediten debidamente que no constituyen ningún riesgo, presente o futuro.

[5] Galindo, P. et al. 2006. Agroecología y consumo responsable. Teoría y práctica. Ed. Kehaceres. Madrid. Pág. 17-25.

AHANAOA A. C.

Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado

http://www.nutriologiaortomolecular.org/

http://www.seattlees.com/

Comentarios

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2 Comentarios »

  • Mayra García dijo:

    Me parece un artículo muy importante, que es la realidad pero desafortunandamente los políticos le dan otro enfoque a la distribución de riquezas pertenencientes al país, dando prioridad a otras cosas y no a lo que es la base del crecimiento de la humanidad, el alimento.

  • Diana shaddix dijo:

    es horrible ver tanta pobreza en el mundo y que eso politicos gasten el dinero en otras cosas es un circulo vicioso que acabara cuando tomen conciencia y MADUREN sobre todo lo que esta sucediendo en el mundo.
    si tuviera todo el dinero del mundo los ayudaria lo juro!!
    solamente tengo 14 años y sè muy bien lo que esta sucediendo en el mundo…es triste.

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