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La belleza de las zonas marginadas obsesión de Stella Johnson

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 7 enero 2009
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Oaxaca, México.- En sus imágenes, la fotógrafa estadounidense Stella Johnson, no muestra lo dura que es la vida en las comunidades marginadas sino que captura la belleza que se puede encontrar en ellas.

 

Tal ha sido el tema en el que la artista de la lente se ha metido hasta sus entrañas, de lo cual ha surgido el libro “Al Sol. Fotografías de México, Camerún y Nicaragua”, el cual será presentado el próximo jueves en el Centro Fotográfico “Manuel Alvarez Bravo”, en con la presencia de la fotógrafa y los comentarios de Gustavo Illades, investigador de la UAM-Iztapalapa.

 

La semana Santa en Xoxocotlán, Oaxaca 1999

La semana Santa en Xoxocotlán, Oaxaca 1999

 

En entrevista con Notimex, la fotógrafa explicó que su obsesión con la forma de vida en los pueblos empezó a los 17 años, cuando visitó las aldeas de Grecia donde nacieron sus dos abuelas.

 

“No había ni electricidad, ni drenaje y yo no podía imaginar cómo eran capaces de vivir de esa manera. Fui sintiendo que sus vidas eran difíciles y desesperadas, lo cual es, sin duda, la razón por la que emigraron a los Estados Unidos.

 

“Desde entonces he pasado mi carrera fotografiando aldeas como esas y he aprendido a bañarme con una sola cubeta de agua! Me he dado cuenta de que los aldeanos dependen de la familia y de la comunidad, lo cual documentan mis fotografías”, explicó.

 

Para la también catedrática del Instituto de Arte de Boston en la Universidad de Lesley, la vida cotidiana de una comunidad habla de la vida humana en general; los detalles son lo más importante y lo único que necesita es luz, algo que es muy buena en los tres países.

 

Bawaka Koi, Camerún 2001

Bawaka Koi, Camerún 2001

 

Consultada sobre el acercamiento que ha tenido con las personas a las que ha fotografiado, Johnson explicó ha tenido el privilegio de vivir en pueblos del valle de Oaxaca, en México; la sabana del noroeste de Camerún, al oeste de África, y la costa caribeña de Nicaragua.

 

“También he tenido el increíble privilegio de llegar a conocer y vivir con gente de estas aldeas y pueblos. En muchos sentidos, vivir en estas comunidades ha sido más importante que haber hecho fotografías.

 

“Siempre pido permiso a las familias. Las fotografías son documentales y ojalá pueda transformar los momentos de la vida cotidiana en algo hermoso. Quiero tener la intimidad que uno vive en las casas y las comunidades con la gente, como familia. He vivido con varias familias, año tras año, desde 1987, en pueblos afuera de Irapuato, Guanajuato y Oaxaca.

 

Apuntó que en cada viaje carga con 100 rollos de película y saca muchas fotografías porque está en búsqueda del momento decisivo, como aconsejaba Henri Cartier-Bresson.

 

La fotógrafa dijo que en este libro incluyó 48 imágenes, de diferente estilo, para no repetir, y hay más de México, porque ha estado más tiempo, como en Amilcingo, Morelos, donde ha trabajado durante un año como becaria Fulbright-García Robles.

 

En ese proyecto labora al lado de la antropóloga de Universidad Nacional Autónoma de México, la doctora Lourdes Arizpe, en su proyecto “Patrimonio Cultural Intangible de México”.

 

Indicó que eligió al Sol para el título de su libro porque “cuando estoy tomando fotos y cuando dudo” sigue al astro rey, lo mismo que cuando nada pasa. “`Al Sol” significa hacia el Sol, yo viajo hacia él y siempre estoy en su busca”.

 

De las coincidencias que halló en las comunidades de los tres países, subrayó la convivencia de las familias, lo que es la belleza de la vida en ellas. Aprecio mucho el sentido de comunidad y los lazos familiares con los que uno puede contar en las aldeas y pueblos.

 

Orinoco, Nicaragua. 2003

Orinoco, Nicaragua. 2003

 

“En la ciudad, a menudo vivimos separados de nuestras familias y no conocemos a nuestros vecinos. Hay mucho que ofrecer al vivir fuera. Hay un gran sentimiento de pertenencia y una conexión entre lugareños, quienes comparten las preocupaciones de la comunidad. Desafortunadamente, no hay acceso a médicos ni medicina”.

 

Al hablar de la experiencia sacada de este proyecto, Johnson aseveró que “creo en la igualdad entre los seres humanos. Tengo muchas esperanzas en el primer presidente afroamericano en mi país, esto demuestra al mundo el antirracismo que existe.

 

“Mi trabajo me deja la experiencia de convivir con todo tipo de culturas y eso me brinda una enseñanza muy profunda. Me siento prospera y a la vez humilde cuando tengo la oportunidad de compartir mi vida con estas comunidades”.

 

Sobre el trabajo de la fotógrafa, Illades, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) consideró que su obra dice de múltiples maneras que el ser es su propia memoria.

 

“Construir esa memoria ha requerido de un largo viaje en silencio, de una odisea visual cuya narración funde los momentos líricos o afectivos de centenares de personas con sus respectivas situaciones épicas.

 

“Esa memoria ha construido una gran familia, una tribu de la cual Stella es madre generosa y cronista incansable” y cuyo origen está, quizá, “en la anagnórisis de un mundo ajeno, sin agua corriente ni luz, poblado de rostros familiares, se halla en la identificación con un ser de ese mundo lejano”, abundó.

 

1 Comentario »

  • arturo durán dijo:

    Interesante presentación y una excelente perspectiva para ver las cosas.
    agradezco también el artículo sobre Rulfo.
    con los mejores saludos para 2009 – desde Viña del Mar –
    ciberamérica.

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