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Virgilio Gómez, recordado por su obra, en otras tierras

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 27 enero 2009
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Por Fortino Torrentera O.

Virgilio Gómez en Perú

Virgilio Gómez en Perú

Oaxaca, México.- Parece que se cumple el deseo de uno de los pintores más importantes que ha dado esta tierra como fue Virgilio Gómez Ramírez, quien se negaba al reconocimiento post morten. A tres años de su desaparición, nuevamente la amnesia oaxaqueña sepulta el genio visual de la obra de este irreverente y propositivo artista plástico.

Es un hecho que nadie es profeta en su tierra y menos en Oaxaca; por eso tuvieron que reconocer su talante amigos de otras latitudes, de los muchos que en vida tuvo uno de los pintores más creativos que haya dado esta tierra y que a tres años de su muerte lo recuerdan en la red.

Desde el inicio de este mes está en línea un blog, así como una presentación fotográfica en Youtube que han titulado: “Virgilio Gómez: el genio de Oaxaca”, donde participan destacados escritores, pintores e intelectuales del Perú, hasta donde tuvo que huir de la kafkiana realidad nita.

Este 29 de enero se cumplen tres años de la pérdida de uno de los grandes maestros de la pintura oaxaqueña, al que afortunadamente ninguna institución le ha dedicado homenaje alguno, pues sabemos que esos actos sólo sirven como reverencia política, protagonismo cultural o simple negocio.

Quien hizo de la palabra “Yope” una manera de identificar su mundo; de quien convirtió el trazo en obra; del cocinero, alquimista; tan culto y leído como ingenioso malabarista de la mitomanía que empleaba con sarcasmo y picardía.

Ya no está Virgilio y han sido otros amigos quienes este año lo recuerdan, como es el caso de Marcela Cornejo y Armando Arteaga, quienes desde Lima lanzaron al ciberespacio un sencillo pero dedicado recuerdo en el sitio http://mx.youtube.com/watch?v=kNWd5ACKcoY.

Virgilio Gómez durante sus geniales horas de creación pictórica

Virgilio Gómez durante sus geniales horas de creación pictórica

El reconocido artista peruano, Armando Arteaga, lanzó individualmente el blog http://terraignea.blogspot.com/2009/01/virgilio-gmez-el-maestro-de-oaxaca.html, cuyo contenido se reproduce textualmente: “Siempre pensé que Virgilio Gómez fue un pintor que solo quería vivir para pintar, nada más que pintar en la vida, y al pintar la vida con todos sus problemas: ponerle líneas y colores. La pintura era su pasión, y él tenía una manera muy particular de observar la vida a través de su propia pintura.

A tres años de su desaparición, ni sus discípulos, ni sus cogeneracionales y menos aún alguna institución lo recuerda. Su obra se encuentra diseminada entre varios coleccionistas; su familia debate su reconocimiento o no y el sector oficial ignora de la existencia de uno de los pintores más importantes de Oaxaca.

Quizá fue su crítica ácida, su convicción de no figurar en el arte sino proponer o tal vez que la impotencia minó sus ánimos de cambiar el rumbo cultural del estado lo que determinó en Virgilio “El maestro de la sencillez de la línea” abandonar Oaxaca.

Virgilio Gómez Ramírez, nació en La Paz, Loxicha, el 16 de abril de 1936, desde muy niño, comenta su madre Josefina Ramírez, le apasionaba el campo y le gustaba reunir flores cuyos colores lo embelezaban, en su influencia por el arte también intervino su padre Leonardo Gómez Hernández.

Si algo caracterizó al maestro desde su juventud, fue ese humor negro con que criticaba sin tapujos a quien lo merecía, demostrando su amplio bagaje cultural que adquirió de la lectura, la cual a decir de pintores peruanos que lo acompañaron hasta sus últimos días, fue una condicionante de su amistad.

Consideraba que la pintura era como la cocina, pues quien buscara dedicarse a ese arte debía conocer los ingredientes a la perfección para dominar la técnica, por ello era considerado como un alquimista y por ende, un excelente cocinero.

A diario pintaba, hacía bocetos, trazaba y destruía muchos de sus diseños, admiraba lo mismo a Van Gogh y Boticelli que a Dalí o Gogan, de quienes se refería como ejemplos, pero de quienes se oponía a su reproducción.

Con un grupo de universitarios que fundaron “La Casa del estudiante” a finales de los años 60, fue excomulgado “porque creía la vallistocracia que ser pintor era ser un vago degenerado”.

Siempre manifestó su preocupación por la discriminación social y el deterioro de la riqueza cultural de Oaxaca, lo que llevó a influir en el pintor Francisco Toledo por la defensa del patrimonio, como el mismo artista juchiteco lo reconoce.

Pionero del movimiento pictórico contemporáneo de Oaxaca, Virgilio fue un elemento esencial en un cambio radical en la visión del arte, con el apoyo del pintor Rufino Tamayo y de otros entusiastas pintores, fue fundador y estudiante de la Escuela Oaxaqueña de Bellas Artes.

La riqueza de su conocimiento en las artes visuales las desarrolló con el llamado “Grupo de los Cinco”, integrado por Liborio López Navarrete, Mario Ramírez, Jaime Hernández, Filiberto Heredia y Sergio Rodríguez “El negro mate”, además de Teodoro Velasco y el adolescente Francisco Toledo momento en que se esbozó por primera vez una escuela oaxaqueña de pintura que con el tiempo no logró consolidarse.

Vivió los últimos 12 años de su vida en Perú donde influyó a exponentes de varias generaciones con su mordaz visión del arte, que también lo llevó a ser miembro honorario de la Sala de Arte Lima.

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