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40 mujeres muestran el lado femenino del arte en Oaxaca

Publicado por @Shinji_Harper el Miércoles, 4 Febrero 2009
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Por Soledad Jarquín Edgar/CIMAC

 

Oaxaca, México.- Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Nieto, Rodolfo Morales, sus descendientes artistas, sus hijos putativos, discípulos varones, los pinceles en manos de hombres, todos tienen nombre, espacio, lugar… pero ellas no están, no estaban “las guerreras” porque, como todas las cosas del mundo, ellas, las mujeres en las artes visuales son casi invisibles “y –qué absurdo- es tan usual y conocida esta situación que resulta petulante recordarlo”.

 

Alessandra Galimberti, de formación en Antropología y de misión humanista, es la conjunción de muchas cosas. Dominicana e italiana por nacionalidad, española por situación geográfica al momento de nacer y mexicana adoptada y adaptada desde hace ocho años, pone su granito de arena al conocimiento al publicar Oaxaca en femenino, 40 mujeres de las artes visuales.

 

Un libro donde las artistas de las artes visuales se convierten en un mosaico de vidas reales, de esfuerzos que abren puertas, derriban paredes, como guerreras que son, afirma en entrevista la coordinadora de Oaxaca en Femenino, 40 mujeres en las artes visuales. Alessandra Galimberti se hace la pregunta ¿y dónde están esas mujeres? No buscaba a las musas de los artistas.

 

No buscaba a las del papel secundario que podría compararse con las “esposas” de los políticos, de los presidentes, no quería ver a las primeras damas que están para dar calor y acompañamiento. No, ella buscaba a las hacedoras de la obra y escudriñó en el mundo del arte oaxaqueño, las encontró y las reunió.

 

¿Oiga, maestro, y le alcanza el tiempo para pintar después de trapear y cocinar? Pregunta Galimberti sin sarcasmo, aunque así lo parezca, cuando sostiene que “las cosas habrán llegado a cierta normalidad cuando se puedan subvertir los sujetos y los objetos de las oraciones interrogativas”.

 

Ellos, los artistas plásticos no tienen que compartir la doble jornada, son como todo lo demás, hombres, artistas y punto. Ellas sí han tenido que ser todo lo demás. Su trayectoria hacia lo visible ha sido más larga. Por eso sostiene que alcanzar la equidad y la justicia –incluso en el arte- se construye.

 

Su propuesta fue juntar a las 40 mujeres de las artes visuales y hacerlas visibles, no todas oaxaqueñas, no todas mexicanas, sí en cambio todas han estado en algún momento en Oaxaca, donde han sido creadoras de sus obras.

 

Estas artistas son transformadoras del lenguaje visual, pero también de las palabras cotidiana y con su trabajo contribuyen a cambiar el mundo.

 

Como las artistas de su libro, Galimberti en otros tiempos y en otros espacios de su vida se ha preocupado por el lenguaje. “Los emigrantes que llegan al sur de España lo primero que escuchan es el ladrar de los perros y las groserías de los policías”, muchas mujeres tienen como respuesta a sus peticiones malas palabras dentro de sus hogares… En realidad se escucha feo siempre, donde quiera, la gravedad no está en el lugar sino en la palabra misma”, porque “lapida la dignidad”.

 

Hay una enorme violencia en la lengua, propone entonces que las palabras sean un puente, que las palabras lleven a un mundo de encuentro, que no hieran, ni discriminen, tenemos que reinventar el lenguaje sin tanta guerra, sin tanto insulto sin tanta ofensa y estas mujeres (las creadoras del arte visual) tienen una palabra acogedora, otra forma de hablar, de decir, de contar…

 

El libro que nació de la pregunta ¿dónde están las mujeres? Tras el recorrido por las galerías es “una imagen dinámica, compuesta, polifacética, caleidoscópica de cada artista” que le permitió internarse en las entrañas de cada mujer.

 

— ¿Qué encontraste que te sorprendió?

 

— Lo que me sorprendió y me llenaba de energía era la fortaleza, finalmente son todas guerreras que decidieron desarrollar en un campo donde nada es fácil, sostiene y recuerda a la socióloga española Soledad Murillo quien en su libro El Mito de la Vida Privada describe que las mujeres debemos recorrer un camino tan, tan largo antes de poder llegar con una obra totalmente acabada a las puertas de una galería… que dejamos en el medio, el pellejo entero…

 

Cada artista de las 40 reunidas da su testimonio personal sobre este camino y sus palabras se convierten en los trazos de una nueva obra diversa y plural y, por si fuera poco, ponen en entredicho los dogmas “que lejos de ampliar y entretejer, cierran y aíslan las posibilidades de estar y crear”.

 

Hay quienes tienen un discurso políticamente definido, otras carecen de este discurso tan elaborado, no tienen una bandera, lo que hacen es ejercer el hecho, el derecho de ejercer el arte. Pueden ser estas mujeres encapsuladas en su propio mundo o subversivas.

 

Oaxaca en femenino, cuarenta mujeres en las artes visuales es, desde su coordinadora un libro feminista, que pone el dedo en el renglón, que reúne a las mujeres y las hace hablar y escribir, que las hace mirarse y mostrar sus obras.

 

Creyente fervorosa del conocimiento, Galimberti expone que la obra aporta un granito de arena que contribuye al conocimiento del público sobre la existencia de estas mujeres y el arte femenino, desde una perspectiva de crítica.

 

No están todas, responde a la pregunta. Era imposible incluirlas a todas, por muchos motivos. Porque en la investigación siempre hay datos que se escapan. Incluso hubo quien no quiso ser incluida. A pesar de ello, el libro muestra la imagen dinámica de ellas mismas, de Oaxaca, es una imagen movida no una estampa fija, que define el significado de “lo oaxaqueño” entre las mujeres de las artes visuales.

 

El libro Oaxaca en femenino fue un largo trabajo, pasaron algunos años para concluirlo, “entonces ha llovido en la casa de estas mujeres,  el alma y en el corazón de ellas mujeres han habido muchos cambios… hoy cuando se ven, se ríen pues se ven transformadas, diferentes, crecieron”.

 

Por otro lado, cuando se ven en el libro, Galimberti puede percibir una “sensación de poder”, porque asegura que es importante saberse parte de un grupo, saber que no se está ni sé es sola, lo que fortalece, da seguridad, ese es uno de los impactos de esta obra en el medio de la comunidad artística femenina, además de lograr la profundización de su trabajo.

 

Este es además un libro pionero. Antes se habían editado catálogos donde la función práctica es dar a conocer la publicación  y al creador de la mediante algunos datos, ahora tiene a las artistas contadas por ellas mismas, vistas desde ellas mismas, pintadas, fotografiadas o esculpidas con sus propias palabras.

 

“Este libro podría ser un diagnóstico de la situación de las mujeres, con los datos que se entrelazan, una evaluación para realizar proyectos culturales de artes para las mujeres, incluso una política cultural, si alguien tuviera algo de sensibilidad en ese sentido”, indica Alessandra Galimberti, quien apunta que en general las artistas mostraron un descontento hacia las instituciones responsables de la cultura.

 

Ahí están juntas ahora, construyen puentes entre ellas, las de aquí y las que se han ido. Ellas están más allá de los grupos fragmentados, de los prejuicios que sólo empobrecen las cosas, juntan pueden romper esa circunstancia.

 

 

Portada del libro Oaxaca Femenino

Portada del libro Oaxaca Femenino

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