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Flor y canto de los nahuas

Publicado por @Shinji_Harper el Lunes, 9 Febrero 2009
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Flor y canto de los nahuas

 

Por Mario Campaña/Escritor/ El Telégrafo de Guayaquil




Estas publicaciones, gracias a la calidad de las traducciones, bastaron para que las más altas producciones del lenguaje náhuatl pasaran a las de literatura.

Hace ya más de cincuenta años que empezó a divulgarse fuera de México la poesía náhuatl. En Europa fueron Floresta literaria de la América Indígena (Madrid, 1957), de Juan Alcina Franch, y Chants Lyriques des Aztèques (París, 1958), de Jean –Clarence Lambert, los primeros volúmenes en propagar los textos poéticos que en México habían empezado a recuperarse en los años cuarenta gracias a las investigaciones literarias del sacerdote y poeta Ángel María Garibay. Estas publicaciones, gracias a la calidad de las traducciones, bastaron para que las más altas producciones del lenguaje náhuatl pasaran de las colecciones de historia, antropología, religión o mitología de las casas editoriales, a las de literatura. Hoy no cabe duda de que la civilización azteca, el imperio gobernado desde la ciudad de Tenochtitlan, formado por más de quinientos poblados o ciudades, desde el centro del México de hoy hasta Costa Rica, produjo una poesía de valor universal, tan universal como la que nos legaron las civilizaciones asiáticas o europeas. Lo hizo en varias lenguas, aunque el más vasto cuerpo literario conservado está principalmente en náhutl, lingua franca del imperio. Hay una diferencia evidente entre esta poesía y la que hicieron los pueblos griego y romano, por ejemplo: en el mundo de los nahuas no existía la noción de poema; su poesía no estaba separada de las demás dimensiones de la vida sino que formaba parte, entretejida, de discursos más amplios: lo que se conoce como poesía náhuatl ha sido extraído de textos –orales o registrados en códices, manuscritos y transcripciones- de naturaleza histórica, administrativa, religiosa, bélica, testimonial, ética o filosófico-sapiencial.  

El aporte de la poesía nahuatl a la literatura universal/Gráfico:El Telégrafo

El aporte de la poesía nahuatl a la literatura universal/Gráfico:El Telégrafo

La editorial Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, que tiene su sede en Barcelona, acaba de poner en circulación un volumen antológico de esta poesía titulado La tinta negra y roja. Según se explica en las páginas introductorias, el título es una traducción de las palabras “tlilli tlapalli”, es decir, “los libros y las pinturas” con los que los ‘poetas’ del imperio náhuatl, a la vez escribanos y pintores, transcribían y comunicaban “lo declarado por los “tlamatinime, (sabios), los teopixque, (sacerdotes) y los tlahtoque, (gobernantes)”.  

Hay tres importantes diferencias entre esta antología y las anteriores: en primer lugar está su carácter bilingüe. Aunque sea imposible recuperar la naturaleza rítmica de estas composiciones, destinadas muchas veces al canto y la danza, el lector podrá  percibir de cualquier modo las virtudes que suelen asociarse al náhuatl: la concisión y la eufonía. Náhuatl quiere decir “agradable de escuchar”. Los expertos en esta lengua  dicen que su gramática es acumulativa, que hace profusa utilización de palabras compuestas, prefijos, sufijos y reduplicación de sílabas, y que estas se modifican cada vez que la concisión y la eufonía lo requieren. He aquí varios ejemplos de la complejidad y concentración del idioma azteca: su definición de poesía es “in xochitl, in cuicatl”, que equivale a “la unión de flor y canto; y la palabra “Antocnihuan” se debe traducir por: “¡oh vosotros amigos nuestros”. Más sorprendente aún es que el díctico “cuica nonpictihuiz/cuica noncuixtihuiz”, cuyos dos versos son tan similares entre sí que solo difieren uno de otro en una sílaba, signifique ¡“de pronto cantos voy a forjar/haré un tallo florido con cantos”!

 

La cultura nahuatl conocida a nivel continental/Gráfico: El Telégrafo

La cultura nahuatl conocida a nivel continental/Gráfico: El Telégrafo

En segundo lugar, esta antología goza de gran homogeneidad de estilo, pues todas las traducciones se deben a una sola persona, y esta es, acaso, el más importante investigador vivo de la historia, el pensamiento y la cultura del México antiguo: Miguel León Portilla. Sus traducciones interpretan de modo profundo y en forma de indudable valor poético, utilizando todo lo que el castellano y su historia literaria le ofrece, los códices, manuscritos y transcripciones del náhuatl que él mismo ha analizado en el curso de sus investigaciones.

Finalmente, para acompañar estos poemas los editores de esta antología se han inclinado por las obras de Vicente Rojo a los ideogramas pictográficos originales preferidos de las ediciones anteriores en México y España y en otros países europeos-americanos y europeos. Los poetas náhuatl y el gran pintor mexicano mantienen en este libro un diálogo exquisito y estimulante, lleno de vida, de una vida que en los versos de los poetas y en los colores y el movimiento del pintor alcanza, me atrevo a imaginar, la eternidad anhelada por el antiguo pueblo de aztecas.

Pido que el lector que se acerque a este libro me permita recomendarle especial atención para un poeta y rey sabio: Nezahualcoyotl; de él son estos versos: “: “Por fin comprende mi corazón:/escucho un canto,/contemplo una flor./ Ojalá no se marchite”.

 

 

Fuente:http://www.eltelegrafo.com.ec/cultura/textualidad/noticia/archive/cultura/textualidad/2009/02/08/Flor-y-canto-de-los-nahuas.aspx

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