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Cambio climático afecta a las aves migratorias hacia México

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 26 febrero 2009
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  • Ese fenómeno, junto con la pérdida de hábitat y el incremento de las zonas urbanas, afectan a ese grupo, dijo Marco Antonio Gurrola, del Instituto de Biología de la UNAM
  • Las especies mueren, se adaptan a las nuevas condiciones o buscan sitios alternativos, afirmó Adolfo Navarro, de la FC
  • La UNAM participa en un programa trinacional de monitoreo de sobrevivencia invernal de géneros migratorios y residentes, explicó Noemí Chávez, del IB

 

 

Por Emiliano Parra.-

 

Oaxaca, México.- En la temporada invernal no sólo las ballenas y las mariposas monarca visitan México, sino también llegan alrededor de 300 especies de aves, algunas espectaculares como gavilanes, grullas, cisnes, flamencos y cigüeñas.

 

Aunque también, algunas visibles incluso en la Ciudad de México, como patos, gallaretes, pelícanos blancos, garzas y gaviotas. Todas ellas hacen del país uno de los centros de distribución más importantes de América en este género.

 

Diversas especies de aves mifratorias hacia el territrio nacional comienzan a resentir los efectos del cambio climático

Diversas especies de aves mifratorias hacia el territrio nacional comienzan a resentir los efectos del cambio climático

 

 

 

No obstante, los efectos del cambio climático también se han dejado sentir en la llegada de esos grupos, y apenas se comienza a analizar en qué grado ocurre y cómo responderán las aves, señalaron investigadores de la UNAM.

 

A este fenómeno se suman otras complicaciones como la pérdida de hábitats, la disminución de bosques y selvas, el aumento de campos para cultivo y ganadería y, sobre todo, el incremento de las zonas urbanas, aseguró el académico del Instituto de Biología (IB), Marco Antonio Gurrola Hidalgo.

 

A su vez, Adolfo Navarro Sigüenza, de la Facultad de Ciencias (FC), afirmó que el calentamiento global modifica la distribución de los ambientes y ante ello las especies, incluidas las aves, responden de varias formas: mueren porque desaparece su entorno, se adaptan a las nuevas condiciones o buscan sitios alternativos.

 

En su migración, las aves se guían por instinto, pero también son capaces de reconocer marcas en la tierra y  las constelaciones, dijo Adolfo Navarro

En su migración, las aves se guían por instinto, pero también son capaces de reconocer marcas en la tierra y las constelaciones, dijo Adolfo Navarro

 

 

 

Para conocer mejor esta situación, el IB participa en un programa trinacional de monitoreo de sobrevivencia invernal de especies migratorias y residentes, para obtener datos fidedignos, explicó Noemí Chávez Castañeda, secretaria Técnica de la entidad.

 

Cifras sorprendentes

Aunque no se sabe cuándo comenzaron las migraciones de aves, se sabe que muchas de ellas lo han hecho a lo largo de la evolución. Se estima que, como las conocemos ahora, se generaron en la época geológica del Pleistoceno, de las glaciaciones. En general, las condiciones extremas en el invierno son la base del movimiento de grandes poblaciones animales.

 

En el planeta existen alrededor de 10 mil especies de pájaros y de ese total, aproximadamente 30 por ciento son migratorias en menor o mayor grado, en menor medida en los trópicos, donde el grueso de los grupos no se desplaza grandes distancias, pues las condiciones son más estables, indicó Adolfo Navarro.

 

De hecho, existen varios tipos de migración; el más conocido es el latitudinal, de norte a sur y la más llamativa, la de grandes distancias. Pero dentro de los continentes también se dan las que van del centro a las costas, o la altitudinal, donde las aves suben o bajan de las montañas. En todos los casos, en un fenómeno cíclico, en periodos de un año y siempre en la misma época, aclaró el coordinador del Atlas de las Aves de México y ganador de la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos.

 

 

 

 

Dos terceras partes se desplazan en la noche y vuelan tan alto que es difícil percibirlas; son cautelosas y de variados tamaños (avetoros, cuclillos, gorriones o vireos). De día surcan los cielos las especies fuertes, como garzas, patos, gansos, halcones, palomas, golondrinas o gorriones; otras más lo hacen sin importar el horario.

 

Algunas, explicó Marco Antonio Gurrola –taxónomo y técnico de la Colección Nacional de Aves–, no hacen pausa en su éxodo, como la golondrina ártica de mar. Otras paran para descansar y alimentarse. La altura a la que se mueven es variable y por lo general es de entre 100 y mil 500 metros; unas lo hacen a nivel del mar o al extremo de los 10 kilómetros, como los gansos y patos, que dominan no sólo las bajas temperaturas, sino la falta de oxígeno.

 

Los recorridos y las velocidades también varían por especie: el playero chichicuilote (de 26 centímetros), del norte de Canadá, se mueve 16 mil kilómetros hasta Argentina; los vuelvepiedras (17 centímetros), pueden avanzar cerca de mil kilómetros en un día; el pato cercera, de alas azules (28 centímetros), tarda 35 días para ir desde Québec al centro de México; el pato de collar y el colibrí pueden volar a 100 kilómetros por hora, y los chorlitos alcanzan los 177 kilómetros.

 

Con los estudios que realiza el IB, se conoce más sobre las poblaciones de aves y se pueden sugerir medidas de mitigación, para no impactarlas, señalaron Noemí Chávez y Marco Antonio Gurrola.

Con los estudios que realiza el IB, se conoce más sobre las poblaciones de aves y se pueden sugerir medidas de mitigación, para no impactarlas, señalaron Noemí Chávez y Marco Antonio Gurrola.

 

 

 

Dentro de las poblaciones, añadió, no siempre viajan todas las aves: una parte de ellas puede quedarse; en otros casos, las hembras y jóvenes viajan primero y posteriormente los machos. De regreso al norte, los primeros en salir son ellos, pues se adelantan para buscar y apartar sus áreas de reproducción. Cuando llegan sus parejas se registra una anidación exitosa.

 

Genes y marcas en la tierra

Asimismo, Chávez Castañeda, también maestra en Ciencias por la UNAM y especialista en ornitología de zonas urbanas, abundó que el proceso fisiológico es trascendental para el traslado; si las aves no están preparadas, pueden morir en el intento. Deben estar en las condiciones idóneas, como una buena constitución. En el viaje, dependiendo del grupo, tamaño y peso, avanzan de diferente manera.

 

Por mucho tiempo, la humanidad se preguntó cómo se guiaban, y al parecer ese instinto está fijado en los genes, explicó Navarro; pero también se ha descubierto que utilizan las marcas en la tierra, pues son capaces de reconocer las grandes cuencas, las líneas de costa y las montañas, como en un mapa.

 

De igual manera utilizan a las estrellas, como si fueran astrónomas, y reconocen a la perfección la posición de las constelaciones. Un tercer mecanismo es su capacidad para detectar el magnetismo terrestre, pues tienen pequeños cristales de magnetita en el cerebro, una especie de brújulas integradas, añadió.

Las aves migratorias cumplen, junto con las residentes, importantes funciones ecológicas: son polinizadoras, dispersan semillas y permiten que muchos de los bosques se vayan repoblando. Otras, insectívoras, ayudan al control de bichos nocivos, que dañan cultivos.

 

Forman parte de la cadena alimenticia y muchas son depredadas, pero no menos importante es que alegran el ambiente, consideró el integrante del IB.

 

Se considera que un tercio del total de las aves que emigran ya no regresa por diferentes causas: depredación, muerte accidental, tormentas y vientos extremos que hacen que se desorienten y perezcan, estimó.

 

Avifauna de México

Los plumíferos comienzan a llegar a México desde septiembre; algunos emprenden el regreso hacia el norte en marzo y otros en abril, aunque a últimas fechas se han encontrado a algunos en mayo. Pareciera que algunas alargan su estancia en tierras nacionales, pero aún se desconoce la causa.

 

En el país estas especies ocupan la mayoría de los ambientes. Las acuáticas, que se reproducen en Estados Unidos o Canadá, en lagos o a la orilla del mar, llegan a cuerpos de agua o a las costas, expuso Alfredo Navarro.

 

En el invierno, alrededor de 300 especies migratorias hacen de México uno de los centros de distribución más importantes de América.

En el invierno, alrededor de 300 especies migratorias hacen de México uno de los centros de distribución más importantes de América.

 

 

 

Son los lugares preferidos para muchos grupos, aunque muchos otros llegan a montañas o pastizales y ocupan, incluso, los desiertos y zonas áridas, donde se incrementa de forma considerable la población en el invierno. También es notable su presencia en camellones y parques de la Ciudad de México, y son un componente importante de la avifauna.

 

Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz son las entidades con mayor número de géneros residentes, refirió Noemí Chávez; en este sentido, podrían ser también las que mayor cantidad de visitantes.

 

Se podría afirmar que a lo largo de medio año existen alrededor de 300 especies mexicanas; al  Distrito Federal llegan cerca de 50 entre patos, gallaretes, pelícanos blancos, garzas, gaviotas y aves pequeñas, abundó el académico de la FC.

 

Un refugio de esta fauna es la Ciudad Universitaria. El Jardín Botánico y la Reserva Ecológica del Pedregal, bajo resguardo de la UNAM, cuentan con alrededor de 140 de las especies existentes en la urbe, explicó Noemí Chávez.

 

Además, se han detectado en la llamada Cantera Oriente, donde llegan grupos acuáticos como garzas.

 

Por su importancia, integrantes del IB han instalado en ambos sitios (Jardín y Cantera) estaciones de monitoreo; ahí colocan de 14 a 18 redes para atrapar ejemplares, pesarlos, tomar medidas, fotografiarlos y anillarlos para su identificación.

 

El seguimiento, que forma parte de la colaboración trinacional, inició en el invierno 2003-2004 y continúa hasta la fecha. En un mal día, se registran 80 aves, y en el actual periodo se han logrado recapturas, aseguró Marco Gurrola.

 

Se tiene información básica de las especies, y con los monitoreos, a largo plazo, se logrará la pauta para reconocer el recurso como tal y contribuir a la conservación de esa fauna, precisó el experto.

 

En cinco años, se han anillado unos dos mil 500 individuos de unas 140 especies para la reserva y, de ellas, alrededor de 40 son migratorias.

 

Este estudio se traduciría en un conocimiento de lo que sucede en tiempo y espacio, se conoce más sobre las poblaciones y se pueden sugerir medidas de mitigación para no impactarlas.

 

Entonces, será posible no sólo conocer a las aves residentes y migratorias, sino tomar decisiones adecuadas para su preservación. El esfuerzo bien vale la pena, concluyó Chávez Castañeda,

 

En el Jardín Botánico y la Cantera de Oriente, el Instituto de Biología de la UNAM ha instalado redes para atrapar ejemplares de aves migratorias, pesarlos, medirlos, fotografiarlos y anillarlos.

En el Jardín Botánico y la Cantera de Oriente, el Instituto de Biología de la UNAM ha instalado redes para atrapar ejemplares de aves migratorias, pesarlos, medirlos, fotografiarlos y anillarlos.

Comentarios

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3 Comentarios »

  • Alejandra del Cid dijo:

    M.C.Marco Gurrola H.:
    Profe: solo quiero felicitarlo,por sus trabajos de investigación y su gran trayectoria,después de tantos años.Un saludo muy coordial.Atte: Ale

  • luziernag dijo:

    lo felicito enserio jajajaja no enserio bueno no lo conosco pero toda la informacion me sirvio y estaba muy padre gracias

  • puz dijo:

    sun (/&/)/%$%·”%&/== de (/&/()==)%%$ porque se passa U/(&%$·&/&%·&&$·”$&/%$

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