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Los sueños de Angélica Vásquez plasmados en el barro de Atzompa

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 5 marzo 2009
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Oaxaca, México.- Comenzó a figurar el barro a una edad tan temprana que ni siquiera puede precisarla pero eso no le impide a Angélica Vázquez tener la certeza de que el barro es todo en su vida: su pasión, su desvelo, pero sobre todo su sueño, ese que cristalizó al recibir el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008.

 

Galardonada ayer en la residencia oficial de Los Pinos, Angélica ha hecho del barro la materia prima para moldear sus pasos, inspirados en la cosmovisión prehispánica y mestiza, con sus mitos, leyendas y tradiciones.

 

“El barro es un trozo de tierra con el que podemos figurar a nuestro antojo. Con el que damos vida y habla por sí mismo. Para mí es lo más bello”, sostuvo Angélica, quien compartió el premio en la categoría de Artes y Tradiciones Populares con el grupo musical Cardencheros de Sapioriz, de Lerdo, Durango.

 

Doña Angélica (Santa María Atzompa, Oaxaca, 1958) empezó a figurar el barro a una edad tan temprana que no se acuerda. Quizás fue a los cuatro o cinco años, porque a los siete ya se vendían las piezas que ella hacía.

 

Doña Angélica con pasión plasma sus sueños en el barro

Doña Angélica con pasión plasma sus sueños en el barro

 

“Tuve la fortuna de que mis padres me enseñaron a manejar el barro y a pesar de la pobreza de mi familia, me daban los centavitos de mis juguetes vendidos. Eso me fascinaba”, recuerda al tiempo en que reconoce que ni siquiera las privaciones lograban sacarla de su mundo.

 

Además de sus padres, Angélica tuvo el cobijo de su abuela Chucha, quien le develó los secretos de la cultura milenaria a la que pertenece (zapoteca).

 

Gracias a su plática y enseñanza -trabajó con ella en el atado de hortalizas y flores con tiras de palma- supo de la existencia de nahuales, tonas, víboras de agua, espíritus buenos y malos, de la Llorona.

 

“Ella llenó mi mente de muchas de tradiciones y leyendas antiguas, las cuales me sugirieron muchas de mis figuras de cuando empecé a figurar barro”, mientras que su padre la incorporó a su taller cuando apenas tenía 10 años.

Cuatro décadas después, doña Angélica asegura que “esto es lo que adoro; ésta es la verdadera pasión que alienta mi trabajo. Estas figuras son para mí muy importantes porque forman parte de nuestra cultura y porque yo estoy haciendo algo para su rescate”.

 

Uno de sus primeros diseños propios fue una figura de nahual coyote. “La hice mitad hombre y mitad coyote, intentando representar la historia de un nahual que se convertía en coyote que me contó mi abuela. Una historia en la que mamá Chucha se empeñó en mostrarme las habilidades tanto del hombre como del coyote, que juntas podían burlar la persecución de una tropa entera”, explicó.

 

Madre de cuatro hijos también ceramistas (uno de ellos explora también la pintura y la escultura en madera, hueso y piedra), es difícil calcular el número de sus piezas con diseño propio.

 

“Cómo podría saberlo si llevo toda mi vida haciendo piezas diferentes, con excepción de algunas figuras que se venden mucho y que las hago en distintos tamaños para venderlas baratas”, dice en entrevista difundida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

 

Los modelos originales de estas piezas los hace grandes para definir un tema de reproducción comercial extensa. Entre ellas figura una Llorona, de la que ha recreado muchas variantes.

 

La Llorona es un personaje legendario que le gusta mucho, igual que la diosa Cihualcóatl y la Malinche. Doña Angélica ve en estas tres entidades una estrecha relación ontológica con la Virgen de Guadalupe Tonatzin.

 

“Estos son los temas que me interesan, además todo lo que concierne a nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestras raíces ancestrales.

 

“En mis figuras está encerrado este amor, mi corazón, mi espíritu y toda mi pasión hacia estas cosas y pese a la pobreza soy una mujer feliz gracias a que puedo hacer lo que me gusta”, señaló la artesana premiada.

 

En su larga carrera de ceramista ha obtenido premios y apoyos de instituciones culturales como el Instituto de Artesanías de Oaxaca, el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

 

Ha representado a México como artistas plástica en Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Canadá. “Esto es lo que me ha dado el barro. El barro es sucio, maltrata las manos, la vista, el cuerpo. Su trabajo es muy rústico, pero es hermoso y lo haré hasta el último instante de mi vida”, concluyó. (Con información de Notimex)

 

 

 

 

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