Home » INFLUENZA HUMANA

El misterio del cubrebocas

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 1 mayo 2009
1 Comentario


Oaxaca. México. Por Fortino Torrentera O.

 

Sin entrar en polémica, las versiones que se manejan sobre el innecesario uso del cubrebocas están fundamentadas en la opinión de algunos especialistas, quienes aseguran que el virus de la Influenza A no se transmite vía aérea, sino por contacto con  objetos contaminados; no obstante, la vía del cuerpo más continua de contagio de enfermedades, es la cara; especialmente la boca y la nariz.

 

En sus tropiezos de organización y deplorable comunicación, las autoridades mexicanas atribuyen el reparto de cubrebocas a una demanda que surgió de la ciudadanía, que ahora resulta ser la culpable de tomar la iniciativa de protegerse ante un gobierno silenciado por la incapacidad.

 

¿Y su cubrebocas, secretario?

¿Y su cubrebocas, secretario?

Después de las imágenes que en la década circularon en el mundo con el virus del ébola y hace un par de años en Japón con el virus de la Gripe Aviar (SAR), donde la población deambulaba con cubrebocas, es lógico que la sociedad mexicana haya tomado esa decisión, donde nuevamente, como en los sismos del 85, su gobierno fue rebasado y reafirmó que las políticas de Protección civil son inoperantes.

 

Como hasta el momento aún no se tiene la certeza de la resistencia del virus ni su comportamiento definitivo, el uso del cubrebocas no está demás y pensándolo en Oaxaca, como seguramente en otras ciudades, sería pertinente que esa alerta se mantuviera en todos los establecimientos donde se expenden alimentos y bebidas, que dicho sea de paso, no en todos acatan la norma sanitaria de cubrirse.

 

Será acaso el cubrebocas un fenómeno social momentáneo que en cierta forma reveló la disposición de ciudadanos a cuidar su salud, pero más importante, que esa buena intención colectiva habla del interés por la salud pública.

 

¿Quién sabe la verdad?

“Yo lo sabía, era un truco del gobierno para distraer la atención como el chupacabras”, “Si fuera epidemia, ya habría 100 muertos aquí, otros 20 por allá. No esto es un rollo electoral”, dicen algunos acerca de esta contingencia que ya ha cobrado víctimas en otros países, entre ellos Estados Unidos, cuya colapsada economía, no está para apoyar “a la mexicana” a nuestros desacreditados “institutos políticos”.

 

Se trata, indudablemente de una epidemia que reflejó la controvertida mutación del virus de la gripe, el mismo que en los últimos años se presenta en esta temporada con brotes de influenza menos agresiva y controlada, peor que registra decesos; no obstante, esta alerta permitió conocer el nuevo virus y su forma de transmisión hombre a hombre, así como acelerar la composición de su vacuna.

 

Otros aseguran que es una maniobra para apoyar a las empresas farmacéuticas multinacionales, pensando que la Organización Mundial de la Salud estarían dispuesta a jugar al poker político y los gobiernos involucrados, en deteriorar sus economías para que aquellos vendan antivirales y luego la vacuna, no cuadra.

 

En una de las ciberespeculaciones se afirma: “Si se pretende encubrir la inseguridad vía narcotráfico, el momento es el peor porque se desvían elementos militares para la solución de demandas de salud inmediatas descuidando el plan de confrontación a la delincuencia”, o sea, la prioridad es el narcotráfico, es más importante que agarren a “El Goyo” que cuidar la salud pública.

 

Luego se intenta explicar: “Sin embargo no parece posible ubicar a un gobierno en inestabilidad económica que pretenda encubrir sus deficiencias generando un problema que acaba con todos sus esfuerzos para superar la crisis. El cierre de planteles educativos, espectáculos o centros de dispersión trae aparejada la afectación de fuentes de trabajo. El mercado se contrae más de lo que está y se presta para la aparición de un mercado negro (vacunas) y compras de pánico que produce efectos de escasez”.

 

Esta tesis parte de la teoría del complot con base en la “Doctrina del Shock” del economista, Milton Friedman, basado en “la aplicación de eventos traumáticos a los individuos para doblegarlos, debilitarlos y obtener la utilidad deseada de ellos, es decir, infundirles miedo, temor y hasta pánico para dominarlos”.

 

Y podríamos seguirnos con Nostradamus, la Virgen de Fátima y otras respetables aristas, pero pensando que fuera efectiva la “Doctrina del Shock”, habría que preguntarle a la ciudadanía ¿Hasta donde está comprometida con la colectividad?¿Estamos organizados para un desastre?¿Hemos aprendido tras eventos como la explosión en Guadalajara o el sismo del 85?.

 

Una contingencia, de alguna forma menor pero que ha repercutido en nuestros bolsillos y es a todas luces representa una amenaza a la salud, la vamos librando, pero refleja la deficiencia del aparato gubernamental, producto de su indiferencia para establecer programas efectivos de protección civil. Esta influenza desenmascaró nuevamente la falta de previsión ante desastres del estado que es su obligación; como también, el desinterés de muchos sectores de la ciudadanía.

 

Pareciera ser que es importante revelar que es innecesario el uso del cubrebocas, distrayendo la atención en cuestionar el papel de la Secretaría de salud en materia de investigación, pues aún contando con el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), tuvo que echar mano de cinéticos de la UNAM, así como del Extranjero, quienes por cierto ya vinieron a instalar equipo especializado.

 

Esta epidemia que ha reventado en su tratamiento mediático. Resulta ocioso mirarla como objeto de estudio esotérico o de teoría económica o peor aún desde la ficciòn de la política mexicana, sino hay que ponerla en su dimensión, la ciencia; ello abre otro cuestionamiento a los legisladores, ¿No sería bueno reintegrar a la Educación Superior, a los centros de investigación, más recursos en vez de reducírselos como ha pasado con la UNAM?

 

Un grave problema, es que la sociedad se convierte en el balón que rebota entre la desinformación oficial, las observaciones internacionales que atizan el justificado descrédito ciudadano a las instituciones, las ciberespeculaciones y los vaticinios, la perspicacia de la corrompida política nacional, el humor popular y hasta los chismes locales.

 

No pasaron 48 horas cuando partidos políticos ofrecían su ayuda -slogan por delante- e incluso reiniciaron la confrontación electoral, en este receso que sin duda reventará pasado el próximo miércoles; mientras comerciantes marcaban su raya, el resto de la población acató las medidas que a todos de una u otra manera nos está afectando, pero que sabemos que es útil, aunque aún no surge una iniciativa ciudadana.

 

El cubrebocas, es ya pues un fenómeno mediático, ahora hay que preguntarnos como ciudadanía: ¿Qué nos deja?.

Comentarios

comments

1 Comentario »

  • maria dijo:

    ¡Hola! Yo creo que la enfermedad existe y que puede ser mortal si no se trata. Tengo días usando el cubrebocas y trato de cambiarlo cada 4 horas, me lavo las manos varias veces al día, no saludo de beso ni mano, etc., pero ¿qué opina usted de los rumores que circulan en internet de que esto se planeó para que en México, queramos o no, mediante esta doctrina del shock, aceptemos el “AMERO” próximamente?

Comenta el articulo!

Agrega tu comentario, o trackback desde tu propio sitio. Tambien puedes suscribirte a los comentarios via RSS.

No se toleraran conductas inapropiadas. No spam.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio esta habilitado para el uso de Gravatar.