Home » Reflexión

Semiología del oprimido, el lenguaje de culto al poder

Publicado por @Shinji_Harper el sábado, 16 mayo 2009
Sin Comentarios


Por Fortino Torrentera O.

 

Oaxaca. México.- Biblias del poder como “El arte de la Guerra” de Sun Tzu (500 a.c.) y “El Principe” (1513) de Maquiavelo, han sido textos que sentaron las bases prácticas de la estrategia en los negocios y la política. Desde principios de la década ochenta, la publicidad, el boom de los mass media y las nuevas tecnologías han modificado el escenario, empleando como principal estrategia la desinformación y la manipulación mediática.

 

Apenas iniciado el siglo XX, surgió la lingüística estructural que cambió radicalmente la forma de acercarse al hecho lingüístico, para revalorar el estudio de la lengua en sí misma, entendida como un sistema social y abstracto.

 

Signos, lenguajes, códigos, son las nuevas armas que se disparan en el campo de batalla por el poder; prueba de ello es que con el uso de las nuevas tecnologías, el levantamiento chiapaneco, tras 15 años de existencia se puede catalogar como la primera rebelión virtual en el mundo (cibernética y mediática).

 

En las tres últimas elecciones presidenciales, el voto se debatió y definió en el campo mediático, donde el ciberespacio ha jugado un papel decisivo por ser el único medio de comunicación que ha permitido materializar la ansiado modelo de retroalimentación con el receptor, por lo que es ya un objeto del deseo.

 

La vieja guardia política en México fue relevada por una generación tecnocrática que no duró mucho en el poder, al emerger una clase que combina los surrealistas métodos de la política nacional, protege los códigos de esa elite y principalmente, crea y utiliza un lenguaje mediático que toma por asalto la razón del colectivo. Político que no se actualizó, murió en el olvido.

 

Mientras la semántica se avoca a los significados de los signos, sólo en comunicaciones humanas escritas y la semiótica estudia los signos en general, que incluye al reino animal, es la semiología la ciencia que abarca éstas en la comprensión de la comunicación escrita y oral en su totalidad

 

La semiología estudia el funcionamiento del pensamiento, intentando responder a la interrogante de cómo el ser humano conoce el mundo que lo rodea, cómo lo interpreta y cómo crea conocimiento y lo transmite; por ello, al dominio de la estrategia se ha impuesto como herramienta imprescindible, la semiología.

 

Para tal fin, un complejo sistema lingüístico se concibe estructurado en niveles (fonológico, morfológico, sintáctico y semántico) y el análisis de las unidades de cada nivel se realiza a partir de criterios formales (paradigmáticos) y funcionales (sintagmáticos).

 

Dicho sistema que mezcla la política y los medios, en el país se ha establecido de manera espontánea bajo la inercia kafkiana del muy mexicano estilo de hacer política, pero que halla en el uso semiológico del lenguaje una manera efectiva de allegarse y ejercer el poder.

 

Aprovechando el hábito cultural de culto a los tlatoanis, la actual clase política se dirige al pueblo con tal seguridad que cualquier error puede ser enmendado con un mensaje, una imagen o un hecho (natural o provocado para tal fin).

 

Ese culto heredado de las respetuosas civilizaciones prehispánicas y acentuado con el sometimiento indígena de los españoles, fluye en nuestra sangre a tal grado que somos incapaces de hacer valer nuestros derechos individuales ante el temor de exigir a la autoridad aunque quebrante la propia ley, especialmente cuando emplea su fuerza. Lo que orilla a la desidia civil.

 

Pero ese control se ejerce con mayor fuerza en el manejo de un discurso que aprovechando el desconocimiento popular de sus derechos, institucionaliza la ficción empleando el culto a la personalidad como fuero del poder y creando cortinas de humo que se mueven en un mar de desinformación.

 

Una sociedad desinformada es un campo ávido para la manipulación del conocimiento y con ello, la instauración de la impunidad, bajo códigos que en los últimos años al romperse han desencadenado bochornosos actos y declaraciones que ponen a la política nacional como un caricaturesco tinglado que ni el propio Bretón hubiese podido comprender.

 

Mentiras repetidas se hacen verdad

 

“…el secretario de …. dijo que gracias al sentido humanista del presidente… se pondrán a disposición los servicios de salud a los pobladores afectados por el huracán…”; éste es un claro ejemplo del diario manejo que se hace del discurso mediático institucional, pues es obligación de los funcionarios públicos atender a la población, además da a entender que esa población damnificada deben dar “gracias” al haber sido alcanzada por la mirada de sus gobernantes.

 

“…para esta obra el mandatario invirtió… millones de pesos”, cuando no es mandatario, sino servidor público y cuando no invierte (de su bolsillo), sino que destina la inversión del erario público que aportamos los ciudadanos.

 

En ese uso del lenguaje, la deformación informativa ha logrado “familiarizar” lo inconcebible al insertarse en la cultura diaria de la población: “…según el parte médico, la víctima, pieza clave en el caso de la Ruta 100, se suicidó de tres disparos en la cabeza” o quizá valdría citar “La teoría del segundo tirador”, entre decenas de casos inverosímiles que quedan en el olvido de la memoria colectiva.

 

Y ese manipuleo del lenguaje penetra al seno familiar: “A pesar del escándalo de que fue objeto Galilea Montijo, la artista respondió que continuará trabajando para demostrar su talento escénico”, cuando la retirada bailarina exótica, es famosa, no artista como logran inculcar en el lenguaje masivo para rindir culto a la conductora.

 

Uno de los canales idóneos en nuestro país es el deporte, especialmente el futbol que efectivamente desata pasiones: “Come futbol, bebe futbol,,, el futbol nos une”, tapando la corrupción y mediocridad que ha caracterizado a ese deporte nacional en las últimas décadas, mientras grandes empresas de comunicación y el deporte, dirigentes y deportistas “chambones”, cuando no “tramposos”, como candidatos en campaña prometen y prometen a una fiel afición que se tiene que tragar su amargura, el llanto del “Ya casi” de los que se ponen la verde.

 

Aunque parecieran distantes, el deporte y la política también se unen, como recordamos el 68 y los diferentes cracks económicos que son atenuados con intensas campañas publicitarias de torneos deportivos importantes.

 

En “El arte de la Guerra” sugiere Sun Tzu: “Si pretendes dirigir una guerra ofensiva es preciso conocer a los hombres empleados por el enemigo. ¿Son inteligentes o estúpidos, sagaces o torpes?. Después de evaluar sus cualidades, prepara las medidas apropiadas”.

 

Lo anterior refleja un doble sentido, por un lado el interés de quienes emprenden “la guerra” por estudiar al enemigo y entre más ignorante es éste, mayor será el éxito de triunfo; y por otro lado, la conseja al enemigo es prepararse y conocer a su contraparte, lo que no sucede en una sociedad de consumo como la nuestra.

 

Es pues el lenguaje de culto al poder una manera de manipulación, sometimiento y peor aún, condicionamiento a la ciudadanía, a la masa, a “los jodidos” (Tigre Azcárraga), con lo que se configura el estudio y aplicación de una nueva Semiología, la del oprimido.

Comenta el articulo!

Agrega tu comentario, o trackback desde tu propio sitio. Tambien puedes suscribirte a los comentarios via RSS.

No se toleraran conductas inapropiadas. No spam.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio esta habilitado para el uso de Gravatar.