Limpia INAH fachadas oaxaqueñas históricas de los siglos XVI al XVIII
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Oaxaca. México. Personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) limpió los exteriores de 24 templos de los siglos XVI al XVIII, distribuidos en las 500 manzanas que componen el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, y que habían sido pintados con varias capas de grafiti.
Enrique Fernández Dávila, director del Centro INAH-Oaxaca, explicó que los trabajos de limpieza, realizados con recursos del Instituto y del Programa de Empleo Temporal, de la Secretaría de Desarrollo Social, incluyeron el Acueducto de San Felipe del Agua.

Mujeres de colonias populares, fueron empleadas para la limpieza de edificios históricos, que son grafitiados en las manifestaciones/Foto:Ciudadanía Express
Entre las edificaciones religiosas que ahora lucen libres de pintas, sobresalen la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el Templo y ex convento de Santo Domingo de Guzmán, y los templos de la Preciosa Sangre de Cristo, de El Carmen Alto, de los Siete Príncipes, de la Compañía de Jesús y de San Agustín.
La labor de limpieza, detalló un comunicado, estuvo a cargo de expertos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), del INAH; del Instituto de Investigaciones Antropológicas, de la UNAM; y de la sección de Conservación y Restauración del Centro INAH-Oaxaca.
Ellos asesoraron y supervisaron el uso de materiales para la eliminación, no de una ni de dos, sino de hasta tres capas superpuestas de aerosoles y esmaltes vinílicos.
Además, dijo, se contó con la colaboración de más de 40 trabajadores y miembros de una asociación civil de la colonia La Cascada, donde se ubica el antiguo acueducto.
El funcionario recordó que el Instituto lleva ya tres años despintando las construcciones antiguas del área, “nos preocupan particularmente aquellas que están con mampostería, es decir, con la cantera expuesta, pues su limpieza resulta más difícil y dañina”.
Y es que aunque se utilizan solventes ecológicos a base de cítricos y cepillos suaves, esto conlleva un desgaste continuo de la piedra, acotó Fernández.
En su opinión, la base fundamental para mitigar este problema es la apuesta por la educación, pues en tanto el patrimonio cultural edificado no tenga un significado real para la población, será el “cuento de nunca acabar”.
Una solución alterna y que no se ha tomado en cuenta, toda vez que a la gente le resultaría extraño, sería el dar recubrimientos a la cal de los monumentos históricos, mediante cenefas de uno a dos metros, para atenuar el efecto de la pintura sobre la piedra. Se trata de una propuesta surgida por nuestros propios arquitectos”.













































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