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En el Día mundial de la Alimentación, mil millones de hambrientos

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 16 octubre 2009
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Agencias

 

Oaxaca, México.- Para el año 2050, serán  más de  9 mil 100 millones de personas  las que poblaran el planeta, un tercio más que se deberá alimentar, según los cálculos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 

Esta agencia de la ONU advierte en el marco del Día Mundial de la Alimentación que se celebra este 16 de octubre, que  si no se invierten cada año 83 mil millones de dólares no habrá alimentos para todos.

 

La desnutricipón y hambre en la infancia del mundo

La desnutricipón y hambre en la infancia del mundo

Las inversiones deberían aumentar un 50% en los países en vías de desarrollo y habría que destinar unos 20.000 millones para la producción agrícola y 13.000 millones para la ganadera.

 

 

 

Aparte, se requerirán otros 50 mil millones de dólares para cadenas de frío, instalaciones de almacenamiento, mercados y la etapa inicial del procesado, que permitirán incrementar la producción alimentaria mundial en un 70%.

 

Cambio climático

 

A nivel mundial el impacto del cambio climático en la producción alimentaria podría ser reducido -al menos hasta 2050-, pero la distribución de la producción tendrá consecuencias importantes para la seguridad alimentaria.

 

Los países en desarrollo pueden experimentar un declive de entre el 9 y el 21% de su productividad agrícola total como resultado del calentamiento global, según la FAO.

 

La agricultura emite el 14% de los gases de efecto invernadero. El 74% de las emisiones de la agricultura y la mayor parte del potencial técnico y económico para la mitigación -cerca del 70%- se encuentra en los países en desarrollo.

 

Está previsto que los precios medios de los alimentos aumenten en línea con los incrementos moderados de temperatura. A partir de 2050, y con nuevas subidas del mercurio, se producirán grandes recortes en la producción agrícola de los países en desarrollo, con lo que los precios subirán de forma sustancial.

 

La desertificación y la escasez de alimentos provocada por el cambio climático

La desertificación y la escasez de alimentos provocada por el cambio climático

El cambio climático podría empeorar la seguridad alimentaria al incrementar la presión de las enfermedades generadas por vectores, el agua y los alimentos. El resultado podría ser una disminución sustancial de la productividad agrícola, incluyendo la productividad de la mano de obra, con un aumento de la pobreza y las tasas de mortalidad.

 

 

 

El desafío de África

 

En África esta situación llevaría a un incremento de la dependencia de muchos países de las importaciones alimentarias. El cambio climático puede reducir la producción agrícola potencial africana hasta el período 2080-2100 entre un 15 y un 30%.

 

África cuenta con abundantes recursos naturales, incluyendo agua, aunque la distribución es muy desigual. Tan solo el 3% de los cultivos africanos son de regadío, frente a un 20% de media mundial.

 

La irrigación supondría un aumento enorme de la producción y el rendimiento. Una hectárea de tierra africana produce 1,2 toneladas de cereal, frente a una media de 3 toneladas en los países en desarrollo.

 

En África, el hambre más atroz

En África, el hambre más atroz

Otro de los problemas es el minifundismo, un 80% de las explotaciones agrícolas africanas tienen menos de dos hectáreas y su número alcanza los 33 millones. Aunque el potencial adicional de tierra disponible para el cultivo en África subsahariana es de más de 700 millones de hectáreas.

 

 

 

 

La región de la sabana de Guinea -una superficie dos veces mayor que la dedicada al trigo en todo el mundo- ofrece una enorme producción potencial, ahora tan solo se cultiva el 10% de esta extensión de 600 millones de hectáreas.

 

La roturación de nuevos cultivos requerirá precauciones para evitar un impacto medioambiental negativo e inversiones en infraestructura y tecnología, que la FAO cuantifica en 21.000 millones de dólares anuales en todo el continente negro.

 

En 2009, mil millones de hambrientos, cifra record

 

Este año se alcanzó la peor cifra histórica de personas afectadas por el hambre: más de 1.000 millones. Al mismo tiempo, paradójicamente, la producción de alimentos en el mundo nunca fue tan grande.

 

En 1996, la ONU aprobó los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, ocho puntos que deberían regir la agenda en la lucha contra la pobreza y por los derechos humanos.

 

El primero de esos objetivos era la reducción a la mitad de la pobreza extrema y el hambre para 2015.

 

En 2009, a sólo seis años de que venza este plazo, las dudas de que se cumpla son cada vez mayores.

 

La niñez en América Latina y el hambre

La niñez en América Latina y el hambre

“Si el proceso de lucha contra el hambre sigue al ritmo que está hoy, las posibilidades de cumplir con el Objetivo del Milenio están muy pero muy remotas”, reconoció a BBC Mundo Germán Rojas, director de la oficina de información de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) en España.

 

 

 

 

Más comida, más hambre

 

“Se da una paradoja y es que estamos ante un doble récord histórico. El primero, la humanidad nunca había producido tanta comida. Y el segundo, nunca había habido tantas personas con hambre”, indicó a BBC Mundo Olivier Longué, director ejecutivo de la ONG española Acción contra el hambre.

 

En este sentido, el caso de América Latina es quizá uno de los más extremos.

 

“Nuestros cálculos apuntan a que hay un 30% de excedente alimentario en la región. Los alimentos no faltan. El problema es el acceso”, señaló, en conversación con BBC Mundo, José Graziano Da Silva, representante de la FAO para América Latina y el Caribe.

 

Uno de los principales obstáculos para acceder a la comida es el aumento de los precios de los alimentos, que superó el 50% entre 2003 y 2008.

 

Para algunos expertos, la explicación hay que buscarla en la especulación en los mercados de materias primas en 2008 y en el aumento de consumo de carne en países como China, India, Brasil o México. Sin embargo, los factores son múltiples.

“El alza del precio del petróleo tuvo consecuencias directas en el precio de los alimentos. En otros casos, muchas hectáreas de terreno que antes se dedicaban a la producción de alimentos se destinaron a la producción de biocombustibles”, apuntó Rojas.

 

El rostro del hambre

Ante la oscilación de los precios de los alimentos, los grupos más expuestos son las familias con menores ingresos.

De acuerdo con Naciones Unidas, al menos 2 mil millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza y se ven obligadas a destinar entre el 70 y el 80% de sus ingresos a alimentación. Entre ellos, los niños son el grupo más afectado.

 

“En el mundo hay 55 millones de niños en situación de desnutrición aguda. Son personas que necesitan ayuda urgente porque su esperanza de vida es muy pequeña”, advirtió Longué.

 

“También en Latinoamérica, debemos recordar que el hambre tiene la cara de un niño indígena”, apuntó Graziano.

América Latina

Pese a las esperanzas generadas en los últimos años -América Latina fue la única zona que consiguió reducir las cifras de hambrientos desde 1996- el problema ha tenido un giro dramático en la región.

 

“De los 52 millones de desnutridos en el bienio 95-97, se pasó a 45 en el 2004-06. Sin embargo en el 2008, el número de hambrientos subió a 47 millones y en 2009 dio un nuevo salto hasta los 53 millones. Todo lo que se había avanzado se ha perdido”, lamentó Rojas.

 

Pero el hambre en la región tiene una distribución desigual. Las zonas más castigadas están en Centroamérica: la República Dominicana -con un 25% de desnutridos- y Haití.

En estos momentos, el caso más alarmante es el de Guatemala, donde la peor sequía de los últimos 30 años ya obligó al gobierno a declarar la situación de emergencia alimentaria hace unas semanas.

 

Algunas zonas del país perdieron el 90% de la cosecha y cerca de 2,5 millones de personas se están viendo afectadas.

 

Voluntad política

Un paisaje desolador, ante el que los expertos se resisten a tirar la toalla.

 

Desde la FAO se insiste en que, con las políticas adecuadas y una mayor inversión en agricultura, sería posible acabar con el hambre.

 

Hace poco la ONU advirtió que la producción de alimentos debe incrementarse en un 70% en las próximas décadas si si quiere terminar con la hambruna.

 

Para algunos expertos, aunque los medios existen, lo que falta es voluntad política de los Estados.

 

“Sabemos que con el 3% de lo que se ha puesto en los bancos, se podría erradicar el hambre en su forma más aguda. Y el hambre, con mil 000 millones de afectados, debería ser la prioridad política”, afirmó Longué.

 

 

 

 

 

 

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