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El ojo en la cerradura, el arte del erotismo

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 26 octubre 2009
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Jorge MAGARIÑO

 

 

Xadani, Oaxaca.- La noche fue redonda, como los glúteos, el bálano, los senos y demás promontorios que lucieron colgados en las paredes de la galería Calles y sueños, albergadora (la palabra no va de oquis) de las cuarenta piezas, manufacturadas en diversas técnicas por los pintores participantes en la muestra Voyeur – El ojo en la cerradura, que se inauguró en Juchitán este viernes pasado.

 

 

Obra de Soid Patrana

Obra de Soid Patrana

Puntuales, los invitados –directa o indirectamente- fueron llegando, algunos un tanto nerviosos, otros con la sonrisa en los jóvenes labios, pensando, imaginando lo que verían minutos más tarde, aunque en varios noticieros ya se había dado el adelanto: exposición con un tema no frecuente –decían los reporteros- que seguramente dará de qué hablar por muchos días, se trata de piezas con un contenido erótico, rasgando las vestiduras de lo pornográfico.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y acaso esto último fue lo que provocó el interés del centenar de personas que se presentaron gustosos de participar en esta ceremonia de cuerpos desnudos, del ayuntamiento de las carnes (que los otros ayuntamientos solo son para el dinero en la bolsa), del afilamiento de miradas lúbricas dirigidas a las telas y papeles, contenedores de los afanes surgidos de la imaginación levemente calenturienta de hombres y mujeres como: Eko, Carlos Jaurena, Demián Flores, Rocío Caballero, Francisco Monterrosa, César Martínez, Eloy Tarcisio y Nahum B. Zenil, entre otros; todos convocados por la mirada y la voz del juchiteco Soid Pastrana.

 

 

Decía una profesora, novel en esto de acudir a exposiciones, pero aguda en la observación -bella, por cierto-: “se veía que algunos eran ya asistentes frecuentes a las actividades artísticas, otros aparentaban, se movían como si fueran conocedores, pero era evidente que no pertenecían a ese mundo, otros más, de plano, eran unos pelagatos que se acercaron a ver de qué se trataba aquello”.

 

Eko en Xadani

Eko en Xadani

 

 

 

Y sí, el público era variopinto, que tal fue el propósito de los organizadores: provocar la asistencia de quienes nunca han acudido a una inauguración, a una exposición; sacudirles el ánima y ponerlos frente a sus propios pensamientos, a sus propias perversiones, tal vez. ¿Pero eso es arte? –dijo un señor. –Esta profusión de penes y vaginas, este mostrar un acto que debe ser íntimo, enseñar esa parte delicada de la mujer, ¿es arte? –cuestionaron dos jóvenes féminas, mientras veían con cierto recato las escenas tratadas por los artistas.

 

 

Qué calor, se quejó un hombre ya maduro, saliendo de la sala principal, y uno, malpensado que es, de inmediato preguntaba si la subida abrupta de la temperatura corporal era a causa del aglomeramiento humano en un espacio no muy amplio, o surgía luego de haber mirado, por ejemplo, el espléndido dibujo de Eloy Tarcisio, que presentó una tela, trabajada con grafito, acuarela y tinta, donde se aprecia la mirada del pintor tal si se hubiera tomado una foto a sí mismo, mientras penetra felizmente a un mujer; un acercamiento, un close-up al momento preciso en que los cuerpos establecen un puente comunicacional para hacerse uno; si bien el trazo es grueso, la delicadeza del color le confiere una excelente corporalidad; aunado a ello, el tronco y los labios decididamente mayores de la vulva, establecen una línea que parte en dos simétricos hemisferios el plano presentado.

 

 

Ángel Alcalá

Ángel Alcalá

Y no para ahí la cosa. Jaurena presenta un ensamblaje, del cual José Homero, refiere en uno de los tres textos del catálogo: “exhibe que todo sexo es simbólico y atraviesa por una representación y esa representación no se basa únicamente en el imaginario del erotismo sino que ante todo atraviesa por la asunción de un rol. La obra revela la construcción social inherente al género, el papel de la investidura y de ahí la profundidad, que hurga más allá del fondo de su caja”. El catálogo, claro. Un bello ejemplar, editado con sumo cuidado, que reproduce fielmente, merced a la calidad técnica de la impresión, cada una de las piezas integradas en la exposición.

 

 

 

Sigue diciendo José Homero: “…en la irónica construcción de Alberto Ramírez, que involucra diversas iconografías, entre ellas el esquema del acto de mirar como se reproducía antaño en los libros de texto, Santa Frida pero nunca frígida, se aúna, aúpa y suma su mirada a la  representación de la penetración”.

 

 

El director de la revista Generación, Carlos Martínez Rentería, a su vez, y luego de aludir a lo valioso que resultan los esfuerzos independientes en estos tiempos de crisis, anota: “Nada hay más erótico que lo prohibido, pero a la vez esa imagen de lo no permitido en un mundo de excesos visuales, resulta altamente sugestivo. Paralelamente a esta tendencia conservadora en los terrenos del arte, los medios masivos y en particular Internet ofrecen un vulgar escaparate de la más comercial pornografía sin la mínima posibilidad para la imaginación y mucho menos para la sutileza creativa. Los artistas cumplen con el exorcismo de desnudar su mirada sin cortapisas y a la vez nos entregan su mirada creativa”.

 

 

La fiesta del Voyeur que cada uno lleva dentro, sigue. Hombres y mujeres de diversa edad, caminan por el salón, luego por el patio de la casa ubicada en Juárez 93, platicando, pero curiosamente no hablan de lo recién visto; se saludan, cómo estás, qué ha habido. ¿Acaso el pudor les lleva a no hacer comentarios en torno a la obra que acaban de mirar? ¿una suerte de sobreentendido pacto? Vaya usté a saber, el asunto es que la escasa botana y las cuatro botellas de vino que se mercaron para el acto se consumieron en un santiamén y era hora de ahuecar el ala para trasladarse a la segunda parte de la noche: la presentación del más reciente número de la revista Generación.

 

 

Y todo mundo a trasladarse al Friddas Lounge bar, del pintor Francisco Monterrosa, para escuchar a Irma Pineda y Gubidxa Guerrero, quienes hablaron acerca de un número que, en su primera parte, está dedicado al maestro Macario Matus (muy cerca, en primera fila, su queridísimo amigo Víctor de la Cruz, escuchaba atento); en la segunda, Rentería aborda el Centro histórico underground de la ciudad de México; y en la tercera, hace un feliz recorrido por las viejas cantinas de la antigua ciudad de la esperanza.

 

 

Para continuar, el perfomancero Lukas Avendaño –de San Blas Atempa- realiza una acción a partir del tema de la virginidad, en el cual se queda en la pura piel, anudándose el pene con un paliacate rojo. Alguien hizo la observación allá atrás de las para entonces 200 personas: ¡se está desnudando! Como resorte se disparó de su asiento la mitad de la asistencia, para comprobar la veracidad del dicho, después de que Lukas se anudó el cabezón con el colorado trapo, los de atrás regresaron a su cháchara. En estos minutos, no pocas mujeres hacían como que platicaban para no atreverse a mirar la provocadora representación.

 

 

Cuando la tropa de Son Gubidxa se arrancó a interpretar el guateque bailador, quienes se animaron a comprar el catálogo se encontraron ahí, en el librillo,  con una anécdota que va más o menos así:

“El hombre se acercaba todas las noches a la ventana de los vecinos. El aguzado oído le anunció –la primera vez- que la ceremonia de los sudores afiebrados daba inicio a tal hora, por eso cogió la costumbre de asomarse al lugar de los hechos minutos antes de que las campanadas de la angustia le alcanzaran. Pero cuando el vecino se iba a la pesca, el hombre también se aproximaba a su torre de vigía. Luego le llegó la aprensión por descolgar los calzones de la señora y llevárselos de souvenir.

 

 

Cuando la mujer se dio cuenta, le comunicó al marido el hallazgo, la pillería. Así fue que le pusieron una trampa. La noche última, cuando en el corazón le repiqueteaban las alas del deseo, se levantó y fue a la ventana ajena; al asomarse, la mujer pegó el grito: –¡A él, a él, ahí está de nuevo! El marido y sus dos hermanos se dirigieron furiosos a la puerta para darle alcance al desdichado. Fue el esposo, pistola al aire, quien lo atrapó; el mirón iba en mangas de calzoncillo. Lo agarraron a chingadazos y desde entonces, hará cosa de tres años, el vecindario duerme a salvo de miradas no solicitadas.

 

 

Felizmente, para asistir a contemplar el conjunto de obras que se presentan en esta exhibición no tenemos que exponernos al encono de maridos furibundos ni al grito destemplado de sus mujeres; basta con abrir los ojos y el pensamiento. Ir también desnudos, metafóricamente, para inaugurar un mundo, para decir que el mundo es eso que vemos, como quería Merleau Ponty”.

 

 

Santa María Xadani, octubre de 2009.

gubidxasoo@yahoo.com.mx

Comentarios

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1 Comentario »

  • christian rangel dijo:

    Ha sido acertado el hecho de exponer un tema altamente censurado en la cultura general y haberlo transformado en una confrontacion directa de gran calidad artistica, de pensamiento y caracteres concurriendo en un solo punto, cabe destacar que la variedad de generos visuales tecnicas y tematicas fueron el resultado de una imperante controversia y una constante dinamica en la tematica del plantamiento de los diferentes artistas invitados, una vez mas se ha demostrado,de una manera artistica, que la razon de la condicion humana que reta a los fetiches del tabuismo moderno, se vera diezmada ante la calidad representativa de los artistas que hacen de la plastica una reflexion acertada en contra del retrogradismo moralista y mojigato que busca frenar la propia manifestacion cultural e ideologica, de una sociedad que esta atrapada en ciclos de corrupcion y poder, que deverian de escandalizarnos aun mas.

    Christian Rangel. pintor

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