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México vive en el hartazgo: Adela Fernández

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 26 octubre 2009
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Fortino TORRENTERA O

 

Oaxaca. México. Lo que está viviendo México es el hartazgo y las condiciones para el festejo de la Independencia y Revolución pueden conducir a un estallido social, señaló cuentista, escritora y dramaturga. Adela Fernández.

 

La hija de Emilio “El Indio” Fernández estuvo este fin de semana en Oaxaca, donde ofreció sendas conferencias; una de literatura en la Biblioteca Grañen Porrùa y otra en la exhibición de la cinta “Enamorada” en la Biblioteca Andrés Henestrosa.

 

 

La imaginación desbordada y el humor, los medios que Adela Fernández emplea para abordar su preocupación por la humanidad y este país.

La imaginación desbordada y el humor, los medios que Adela Fernández emplea para abordar su preocupación por la humanidad y este país.

 

 

A su llegada, la escritora compartió su preocupación por el bicentenario y centenario de la Independencia y la Revolución Mexicana antes las difíciles condiciones que se están dando en el país.

 

Dijo que es una gran oportunidad para conocer nuestra historia, pero al mismo tiempo va a ocasionar problemas psicológicos, políticos, sociales y económicos, especialmente por el gasto que implica el festejo.

 

“Lo que está viviendo México es el hartazgo. Estamos hartos de maldad, hartos de corrupción, de indiferencia, lo cual va uno tolerando con ideologías, pero qué tal el hambre, quién tolera el hambre. Ya la hay, pero va a haber más hambre y ese es un detonante. Aquí citaría algo que mi papá diría: Ojalá que tomemos las armas, pues una inquietud cada vez más generalizada”.

 

Respecto a la vida de su padre, recordó que Emilio “El Indio” Fernández vivió muchos años de su juventud en Oaxaca, donde tuvo a su amor platónico, pues se dice que fue Dolores del Río, pero sería una prima que se llamaba Pepita a quien sólo cortejó.

 

“Mi padre trajo a Oaxaca el primer fonógrafo y cobrara 50 centavos escuchar un disco y se alquilaba en las fiestas, además estaba dando servicio militar con su tío que tenía la plaza, Fortunato Maicott, un hombre severamente brutal que les impuso la idea del honor o de la patria a cuerazo limpio y pólvora, por ello los Fernández tuvieron una educación muy férrea”.

 

Resaltó el contraste entre esa disciplina la habilidad que su padre tenía para otros menesteres, pues sabía planchar y surcir perfectamente.

 

Otro de los grandes amores de “El Indio” fue el mezcal, pues conocía a los mejores mezcaleros, se quedaba en sus chozas, lo ayudaba siempre.

 

Uno de los aportes de su padre, denotó, fue el impulso que dio al servicio social en zonas marginadas, especialmente a partir de la película “Río Escondido”, por lo que la SEP empezó a llevar a personal, participando muchas mujeres, imitando a María Félix en esa cinta.

 

Asimismo, fue un promotor incansable de la Cartilla de Vacunación para zonas marginadas, donde no llegaban los servicios médicos y donde al cine lo consideraba como su arma más importante.

 

Personalmente, dice estar prendada de Oaxaca, de sus colores, sus olores, pero además de su musicalidad, pues “Creo que no hay pueblo más musical que el de Oaxaca. Y no puedo oír una banda sin llorar y no puedo entrar a un convento colonial y sentir la música, me mueve mucho emocionalmente, con amigos extraordinarios que ahora me trajeron de nuevo”.

 

Respecto al actual momento del cine nacional apuntó: “Respeto mucho el cine que se está haciendo ahora, pues si se ve la pobreza, la falta de recursos para la producción, es un gusto que se estén logrado muy buenas películas. Son épocas distintas, pero los problemas siguen siendo los mismos”.

 

Lo terrible de la historia es que falta agua, servicios médicos, educación y más terrible aún que los cacicazgos perduran, operan impunemente los intermediarios, el olvido del campo y la discriminación de diversos tipos.

 

“A mi papá lo acusaban de repetitivo y de demagógico, pues echaba sus grandes peroratas en cada película para promover una conciencia política y social y decía que lo iba a repetir hasta que no cambiara la situación”, recordó.

 

El cine, explicó, más que avanzado se ha modificado de acuerdo a la problemática de hoy, estamos acotados por la violencia t ésta llega hasta dentro de las familias que incluye a las mujeres y a los niños que luego se dan a la calle.

 

Hizo una analogía con las profecías mayas que señalan que el mundo se va a acabar, aunque dice Adela que lo que se va a acabar es ese espíritu corrompido que traemos para evolucionar espiritualmente.

 

Al hablar de su trabajo como escritora, dijo que vino a presentar algunos de sus libros en ediciones de autor. “Soy cuentista por excelencia, acabo de terminar mi primer novela ´Voz de acanto´, pero mi obra está hecha en casa con gente joven que sabe de tecnología”.

 

Compartió que además de sus ediciones de autor, siempre busca la forma de que su obra se conozca, pagando con dificultades a la editoras, vendiendo o intercambiando libros por especie.

 

“Tuve el privilegio que hace tres años, Gabriel García Márquez publicó los 10 cuentos que más le habían gustado e incluyó uno mío, refiriéndose a mí con dos palabras: La oscura y tristísima Adela Fernández”.

 

Al preguntarle por qué el sello de oscura, el escritor respondió que “por dramática, pero también porque no te das a la luz”. Y es que sus cuentos están llenos de alucinaciones, de densa y volátiles atmósferas que dan ese toque dramático.

 

En ese sentido considera que lo que más le agrada es despertar emociones y que la gente voltee a ver a los niños sufridos, las carencias, las angustias, la locura misma. “Trato con estos personajes con la intención que nos lleven a la luz, no que nos sumerjan más en la oscuridad”.

 

“Una de las características de mi literatura es haber trabajado cerca de gente talentosa como Remedios Varo, Leonor Carrington y los surrealistas, además que mi padre me inculcó el adentrarme en la gente, lo que sumado a mi imaginación da como resultado mi trabajo surrealista pero que está basado en la vida real”.

 

Y agrega: “Es una literatura que al final parece surrealista, pues me encanta sorprender al lector. A veces estoy hablando de amigos y gente cercana; el pudor que me da robarles algo de su vida para hacerles decir algo, fue lo que me hizo tener siempre desenlaces surrealistas, para que no se identificaran”.

 

“Lo que más me preocupa es la conducta humana y cuando me porto mal trato de ver ese por qué, por qué la gente llega a situaciones extremas y escribo para descubrir cuáles son las cosas que más me impactan y compartirlas”.

 

“Amo la literatura, amo las palabras; cuando era muy joven inventaba palabras y ahora estoy al revés, lo que más me interesa es la parte emocional, ya no tanto la forma o el lenguaje”, concluyó.

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