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Triunfa Geo Meneses en el Cervantino

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 27 octubre 2009
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Oaxaca México.- Los espejos en forma de corazones de hoja de lata oaxaqueños, pintados a mano con los colores de la bandera mexicana brillan con intensidad dan luz a los más de seis mil espectadores que asisten al concierto Alma de México en el Festival Internacional Cervantino. Los espejos-corazones son parte del vestido de la cantante invitada GEO Meneses.

 

Apenas diez minutos han pasado después de las ocho de la noche y el maestro Juan Manuel Arpero empieza el ritual que desde hace 21 años lleva a cabo en el FIC, los 180 músicos de cuatro bandas interpretan la Marcha de Zacatecas, Juana Gallo y la toma de Zacatecas, piezas fundamentales para honrar al estado invitado.

 

La crítica especializada reconoció el trabajo de la artista oaxaqueña.

La crítica especializada reconoció el trabajo de la artista oaxaqueña.

 

 

 

 

La gente, unas seis mil almas sentadas en el graderío del épico edificio de la Alhóndiga de Granaditas, espera impaciente. GEO Meneses recibe el cálido aplauso que irá creciendo al paso de los más de 120 minutos de canciones mexicanas que llegan al momento estelar cuando canta los versos de la poeta Dolores Castro escritos para el vals Ensueño Seductor del guanajuatense Juventino Rosas.

 

La noche azul violeta , como el vestido de GEO Meneses, se vuelve mágica y todo es un correr suave de viento fresco que sale a través de las notas musicales preparadas, repasadas, estudiadas, armonizadas, conjuntadas a lo largo de cinco meses de trabajo arduo y esmerado, el resultado una fiesta que se corona con la voz de Geo Meneses haciendo explosión sobre el escenario y un público que agradece, grita, se emociona y pide más y más. La media Luna de Galileo Galilei se asoma también para compartir su brillo con la artista oaxaqueña.

 

La cantante pasa serena los siglos de oro de la siempre bravía música mexicana, no se inmuta ante nada, está cobijada por 180 artistas y la dirección del maestro Juan Manuel Arpero. La crítica especializada da su versión y recibe al día siguiente el reconocimiento. Pablo Espinosa y Fabiola Palapa, de La Jornada, por ejemplo, afirman que Geo Meneses se consagró de manera definitiva en Guanajuato. La Agencia Mexicana de Noticias coincide con ellos. La prensa local hace lo propio: reconoce.

No era para menos, Geo Meneses la invitada ha surcado con su voz el inalcanzable “cielo” del FIC. El público le entrega corazones no de hojalata sino de carne y hueso que se emocionan y cantan con ella algunas estrofas de Canción Mexicana, Cucurrucucú Paloma, Rayando el Sol, El herradero, La Malagueña, El Cascabel .

 

Tras un intermedio musical, vuelve en su vestido estilizado oaxaqueño, oro-violeta-rojo y canta el poema de Dolores Castro escrito para esa noche, para el estreno mundial de la letra del vals de Juventino Rosas, Ensueño Seductor.

 

La maestra Dolores Castro sube al escenario y recibe el reconocimiento de la gente, es una noche espléndida, bondadosa de corazones humanos y agradecidos por el recuento que esa noche (de) “el vivir, el soñar, éxtasis, esplendor, corazón, pasional, amador, del ideal! como escribe en sus versos la poeta hidrocálida.

 

Geo vuelve al escenario, su falda verde-rojo de espejos-corazones, espejos que dan luz, para cantar La charreada, Tata Dios, El Jinete, Aires del Mayab y La Cigarra, la noche parece terminar pero no concluye, el público de pie pide más y más.

 

Ella da las gracias, canta a capela La Martiniana de don Andrés Henestrosa y termina con las Bandas de Música del estado de Zacatecas, del Estado de Guanajuato, la Banda Municipal de Juventino Rosas y la Hermandad de Cortazár interpretando –con el público- La Pajarera. Así, la noche del domingo la música mexicana encontró en la voz de GEO Meneses una nueva cuna.

 

Horas antes la artista revisa cada uno de los tres vestidos que usará esa noche. En el pequeño camerino están dispuestas las faldas y las blusas. La falda morada de delicados tonos azules, con holanes que en el escenario parecen tener vida propia cuando la cantante se mueve. El segundo vestido tiene origen oaxaqueño, es un huipil dorado-morado-rojo, es tela artesanal hecha por manos de mujeres istmeñas y, finalmente, ha dispuesto para el cierre del concierto la blusa roja, con la falda verde y roja y los espejos-corazones de hoja de lata.

 

La vestuarista mira con aire de complicidad a GEO Meneses, quien ha revisado todo lo que esa noche va a pasar y cuya preparación comprendió cinco meses de trabajo. Los ingenieros de audio afinan los últimos detalles. El responsable de iluminación ha probado su trabajo, sonríe y se asoma satisfecho al ensayo.

 

Un ensayo donde GEO porta una blusa que trajo del Santuario de Juquila, en la Sierra Sur de Oaxaca. Un ensayo donde a la gente no le importa el intenso calor que provocan los verticales rayos del sol sobre sus cuerpos. Un ensayo que se vuelve un presagio de lo que esa noche será calificado como un espectáculo digno del Festival Internacional Cervantino y la consagración de GEO Meneses.

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