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La violencia contra las mujeres, con aval social y sin sanciones

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 8 diciembre 2009
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UAM/Género

 

Oaxaca, México.- La violencia contra las mujeres es inseparable del poder, el cual es legitimado por el grupo social, que le reconoce al agresor ciertas cualidades para mandar o dirigir, así lo informó la doctora Hiroko Asakura, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al participar en la Primera Jornada sobre la violencia y estrategias de resistencia.

La investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la Unidad Cuajimalpa señaló que siete de cada diez féminas en México han sufrido maltrato en algún momento de la vida, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, cuya temática fue la violencia hacia las señoras casadas o unidas, ejercida por el esposo o la pareja.

 

La violencia contra las mujeres problema social grave en México

La violencia contra las mujeres problema social grave en México

Las personas del sexo femenino sufren violencia física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y doméstica; ésta última es ejercida por otros familiares distintos al cónyuge, como el padre, el hermano y el hijo.

 

De acuerdo con la especialista, en el caso de la dinámica de maltrato de pareja se identifican dos aspectos: el círculo de agravio y el síndrome de Estocolmo. En el primero hay varias etapas: armonía relativa, momento de tensión que desemboca en golpes, soledad, sentimientos de abandono, intentos de justificación y promesas de cambio, luna de miel y posterior comunicación ausente, para repetir la secuencia en forma más rápida e irascible.

 

El síndrome de Estocolmo involucra brusquedad y apego ante la pareja y es similar al vínculo que establecen las personas con sus secuestradores: aislamiento del exterior, miedo casi permanente, conciencia de cada movimiento del agresor, alternancia de ultraje y afecto.

 

Muchas mujeres incluso asumen como su responsabilidad el suprimir o erradicar la brusquedad ejercida por el marido, en tanto él refuerza esta convicción cuando la condiciona: “voy a cambiar si tú me ayudas”.
 
La doctora Leticia Flores Farfán, profesora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, advirtió que las féminas asumen discursos patriarcales sin cuestionamientos y que se consideran como normales, es decir, se da una naturalización de la hostilidad.
Además se torna un proceso continuo, en tanto ellas no hacen conciencia de la violencia de la que son objeto, y no importan clases sociales, raza y nacionalidad, pues puede haber diferentes condiciones pero el mismo imaginario.
 
Incluso, destacó la miembro del Sistema Nacional de Investigadores, va más allá de la preparación académica, ya que el problema más que la formación profesional es la social, de acuerdo con la cual las formas de violencia son naturales.
 
No se nace arrebatado, sino que se aprende a serlo; en ello los medios de comunicación han contribuido de manera importante, ya que en los contenidos, por ejemplo, la virilidad se expresa con violencia.

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