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No hay crisis en la música, solo cambio de paradigmas: Areán

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 15 enero 2010
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Oaxaca. México. El modo en que concebimos la música cambia vertiginosamente. El disco ha dejado de ser un objeto esencial para el disfrute de la música grabada y los nuevos formatos como el mp3 han revolucionado la industria musical. Sobre esto reflexionaron diversos especialistas en la mesa redonda “La comercialización de la música clásica y pop”, organizada por The Anglo Mexican Foundation y realizada este jueves en el Centro Nacional de las Artes.

 

En este debate participaron Richard Hughes, director de Meridian Records, Susanne Hughes-Stanzelei, productora y editora de esta misma disquera originaria del Reino Unido, especializada en música clásica; Camilo Lara, director de EMI México; José Luis Rivera, director de Quindecim, disquera dedicada a la grabación, promoción y difusión de un catálogo especializado en música mexicana y latinoamericana de concierto, y el músico y director de orquesta José Areán; con la moderación de José Luis Paredes “Pacho”.

 

El músico participó en la esa redonda “La comercialización de la música clásica y pop”.

El músico participó en la esa redonda “La comercialización de la música clásica y pop”.

 

Areán, ex rockero, ex productor de discos de música clásica y actual director asociado de la Orquesta Sinfónica de Minería, hizo una recapitulación histórica y recordó que todo lo que es considerada la música seria, es decir, lo que consideramos el repertorio tradicional con Beethoven, Brahms, Schubert, etcétera, se empezó a difundir en los años 30 a través de la radio, porque fue el primer medio electrónico que teníamos para escuchar a larga distancia de qué se trataba ese fenómeno musical.

 

“Después de ese primer gran éxito de la radio, que logró que mucha gente que no tenía opciones y oportunidades de escuchar en vivo a las orquestas lo hiciera, el papel del LP, del disco de vinilo, fue importantísimo no sólo para seguir difundiendo el repertorio sino también se convirtió en una industria importante.

 

“El concepto era vender un objeto que contiene información, en este caso música, y que por primera vez la música se parecía a la literatura, porque los libros son el elemento físico de transmisión. Esto cambió la manera de concebir la música y poco a poco fue convirtiendo al disco mismo en un producto en sí mismo, un producto que era valioso por su calidad específica”, señaló Areán.

 

Sin embargo, abundo el músico, un disco no puede más que ser una representación no la realidad, no hay una fidelidad absoluta, no hay manera de que dos bocinas estéreo puedan reproducir el evento musical acústico en vivo. “Es imposible porque no recoge una serie de frecuencias, porque no recoge la manera en que se mezclan los sonidos en el aire y por una serie de cuestiones que van de lo físico a lo psicológico”.

 

En la última década, señaló José Areán, el fenómeno empieza a cambiar radicalmente: primero porque el método de bajar la música en mp3 ha sido revolucionario en muchos aspectos, sobre todo porque el disco ha dejado de ser un objeto esencial para el disfrute de la música grabada.

 

“Por otro lado, su valor comercial se ha ido a pique, de tal modo que el disco hoy en día es un elemento de promoción y de difusión más que un elemento comercial. Muchos de los artistas están haciendo su dinero a través de presentaciones en vivo y no como lo fue en el pasado para orquestas como la Filarmónica de Berlín, que consiguieron una cantidad muy importante de dinero por la venta de sus discos.

 

“Lo que hoy en día estamos viviendo no diría que es una crisis sino un cambio radical de concepto, de paradigma, en el cual el disco empieza a representar una cosa totalmente distinta y todavía no lo hemos definido por completo porque la realidad ha superado por mucho las definiciones intelectuales, la reflexión y la legislación que implica este tema.

 

“Lo que básicamente creo que va a suceder con el disco, en cuanto a la música clásica, es que el valor específico va a ser más un valor promocional que comercial, prácticamente ya lo es. Y el valor promocional puede ser muy importante en lo que respecta a la música contemporánea”, indicó.

  

Richard Hughes, director de Meridian Records, relató que esa compañía inició en 1977 con la idea de que en vez de usar muchos micrófonos para una grabación sólo se necesitaban dos, porque el ser humano tiene dos orejas. Algunos creyeron que sería imposible que alguien comprara música grabada sólo con un par de micrófonos, pero después de 33 años siguen haciendo grabaciones con el mismo método.

 

“Nuestro mercado ha cambiado y también la tecnología. Hemos pasado de grabar análogamente a lo digital, y ahora vamos al mp3. Entonces nos la pasamos tratando de conseguir el sonido y el equilibrio increíble, pero ahora todos bajan todo en mp3.

 

“El mercado de la música ha cambiado porque ha cambiado la tecnología. Antes eran muchas personas tratando de vender, llevando los discos de tienda en tienda y los tenderos decidiendo si compraban o no, si les podría ir bien con eso. Meridian Records sigue teniendo sus clientes que sí quieren ese sonido especial y es ahí donde nosotros nos quedamos”, precisó.

 

Para Susanne Hughes-Stanzelei, quien además de productora y editora de Meridian Records es violinista, algo que ha amenazado a los músicos desde que existen las computadoras es que los sustituyen porque pueden generar sonidos musicales. “Afortunadamente eso no ha pasado aún y por suerte a la gente todavía le gusta ir a los conciertos en vivo.

 

“Probablemente lo que distingue a los músicos clásicos a los del pop es que nosotros trabajamos mucho sobre la individualidad y también al interpretar lo que ya fue escrito antes tenemos que crear algo especial para que la gente nos quiera escuchar. Lo que me atrajo a Meridian Records es que el sonido natural que ellos utilizan es la única forma de transmitir esa individualidad. Obviamente el productor tiene mucho que ver en eso”, dijo.

 

Finalmente Camilo Lara, director de EMI México desde hace seis años y coordinador del proyecto Instituto Mexicano del Sonido, así como José Luis Rivera, director de discos Quindecim, coincidieron en señalar que lo importantes es actuar porque el mundo de la música está en una franca revolución. “Lo interesante de este momento es que estamos en una especie de renacimiento del entretenimiento en general”.

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