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Cineteca Nacional, vanguardia en la preservación del patrimonio fílmico

Publicado por @Shinji_Harper el Domingo, 17 Enero 2010
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Arturo López/Conaculta

 

Oaxaca. México.  La labor de la Cineteca Nacional de Conaculta en la preservación del patrimonio fílmico de México y en la difusión de las cinematografías de todo el mundo, se encuentra a la vanguardia en América Latina. “El conocimiento de nuestra memoria audiovisual ha avanzado a la par de esta institución ligada profundamente a la cultura del país”, expresa su director Leonardo García Tsao.

 

El también crítico cinematográfico aún recuerda cuando en los años setenta, en la antigua sede ubicada en los Estudios Churubusco, el público hacía tumultos durante horas para ver Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick.

 

Más de 500 mil personas lo visitan al año y resguarda 14 mil películas, además de  350 mil materiales iconográficos.

Más de 500 mil personas lo visitan al año y resguarda 14 mil películas, además de 350 mil materiales iconográficos.

 

“La Cineteca surgió con una sala grande y una pequeña,  completamente insuficientes para atender la demanda del creciente público cinéfilo. Había en los inicios unas pequeñas bóvedas y algunas publicaciones que intentaban ofrecer un modesto panorama del cine mundial, pero el público era cada vez más numeroso”, recuerda García Tsao.

 

Al correr las décadas, el recinto es reconocido como uno de los más importantes del Continente Americano en la preservación y difusión del patrimonio cinematográfico, resguardando en sus bóvedas más de 14 mil películas, 350 mil materiales iconográficos, además de recibir a más de medio millón de asistentes por año, destaca el director de la Cineteca Nacional en la charla con Conaculta.

 

“Son cifras que se dicen fácil, pero que son producto de un gran esfuerzo en la creación de programas de preservación, de inversión en tecnología para dotar a nuestras bóvedas de los más avanzados sistemas, además de la creación de una red de contactos internacionales que nos han permitido armar ciclos y muestras con materiales nunca antes exhibidos en México”.

 

Los programas de preservación de la Cineteca, afirma Leonardo García Tsao, han contribuido también a crear conciencia en el público sobre la importancia de resguardar el patrimonio fílmico, documental e iconográfico.

 

“Recibimos constantes donaciones por parte de personas que encuentran una lata de negativos en la casa de los abuelitos o de coleccionistas que nos dan a resguardo sus libros o fotografías. Lo importante de esto es que hay una gran confianza en la labor que realiza esta institución para garantizar el buen estado de los acervos para futuras generaciones”, expone García Tsao.

Actualmente la Cineteca Nacional es uno de los miembros latinoamericanos más activos de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), organización con la que se realizan intercambios de materiales especiales, además conformar los protocolos de resguardo para cada una de las bóvedas.

 

“Contamos con películas en 35 milímetros –refiere– en 16 milímetros, incluso con lo antiguos rollos de nitrato. Preservamos también la tecnología antigua para que futuros investigadores puedan consultar nuestros más materiales en video VHS y Betamax y en otros formatos como el laser disc y el DVD”.

 

Las cuatro bóvedas de la Cineteca, explicó el director, fueron equipadas con los más modernos sistemas de regulación de temperatura que mantienen a 13 grados una humedad del 35 por ciento, además de la inversión de anaqueles móviles que han permitió duplicar el espacio el almacenaje de filmes, fotografías, afiches, posters, libros, guiones originales y otros documentos de gran relevancia.

 

“Nos hemos enfocado principalmente a rescatar los materiales más importantes del cine nacional. En el acervo hay verdaderas joyas como las copias de Los Olvidados o La banda del automóvil gris. En este año cuando existe una importante reflexión acerca de los antecedentes históricos de nuestra nación, podemos afirmar que gran parte de nuestra memoria fílmica se encuentra en excelentes condiciones”.

 

Susana López Aranda, directora de Programación y Difusión de la Cineteca Nacional, confiesa que no le alcanza la memoria ni los dedos de las manos para contar los ciclos, muestras y festivales que se han sumado como una tradición a las proyecciones del recinto.

 

“Nuestras siete salas se encuentran ocupadas todo el año con programas para todos los gustos. La muestra internacional es ya motivo de culto entre los miles de cinéfilos mexicanos, así como los ciclos de las diversas cinematografías del mundo como el Tour de cine francés y la Semana de Cine Alemán”.

 

Paralelamente a las proyecciones, Susana López Aranda subraya que se ha mantenido a lo largo de los años un constante programa de publicaciones con la ayuda de investigadores y especialistas.

“En los inicios existían los Cuadernos de la Cineteca, que eran programas con algunos datos fílmicos y entrevistas a diversos directores, productores  y críticos de cine. Con el tiempo hemos ampliado la edición de libros para conformar un gran mapa de la cinematografía internacional”.

 

En los años recientes se han editado más de una docena de libros que incluyen revisiones al cine de la Nueva Ola Francesa, los grandes directores mexicanos, los premios internacionales que han obtenido nuestras películas en festivales extranjeros e incluso investigaciones históricas acerca de la producción nacional durante el siglo XIX.

 

Gran parte de las investigaciones para libros tienen como base el archivo de documentación de la Cineteca, donde actualmente se preservan más de 13 mil libros sobre cine, 18 mil revistas y más de 36 mil expedientes.

 

“Aunado a esto –describe– contamos con uno de los más completos programas mensuales especializados en cine de Latinoamérica, mismo que muestra traducciones de los mejores críticos internacionales, antecedentes históricos acerca de directores, actores y sus filmografías, además de datos curiosos sobre todos los entretelones que plantean la creación de una película”.

 

López Aranda destaca que la calidad de las publicaciones de la Cineteca la han colocado en un sitio de preferencia entre neófitos e iniciados, algunos de ellos con colecciones que abarcan los programas mensuales desde los años setenta hasta nuestros días.

 

“Casi no se comenta la calidez que inspira la Cineteca para quienes gustan del cine. Sus salas amplias, su ambiente, el tomarse un cafecito en el patio, lo hacen sentir a uno como parte de una hermandad o una familia. Curiosamente esto se refleja también en los datos duros. El año pasado, uno de los más difíciles para el cine mexicano por la crisis económica y la epidemia de influenza, tuvimos un crecimiento sin precedentes del 11 por ciento”.

 

Sobre este aspecto humano y cultural ligado a la atmósfera que ofrece la Cineteca Nacional, Leonardo García Tsao considera que las proyecciones de las muestras y ciclos se enriquecen con las exposiciones que se realizan en los vestíbulos de cada sala, las charlas con los directores y las visitas de personalidades del cine  internacional.

 

“Todo eso otorga un gran movimiento y nutre mucho el ánimo de los espectadores, quienes tienen la oportunidad de dar algún comentario al realizador de la cinta que acaban de ver y los padres de familia traen a sus hijos a conocer a Charles Chaplin en una película musicalizada por un grupo de rock”.

 

Precisamente sobre ciclos tan exitosos como el de Bandas Sonoras, el director afirmó que en la difusión de la cinematografía siempre hay que estar abierto a nuevas fórmulas y propuestas.

 

“Fue una gran sorpresa ver el año pasado las largas filas que llegaban incluso al estacionamiento para presenciar películas silentes como El Chico o El hombre de de la cámara acompañadas por músicos contemporáneos. En los años recientes se han programado también otros géneros, como el de terror, que ha tenido un éxito sin precedentes. Parte del esfuerzo de la Cineteca es contribuir también a la formación de públicos”.

 

García Tsao narra que en estos años también se ha aprendido del pasado a partir de la terrible experiencia del incendio que en la antigua  sede de Churubusco donde en 1982 se destruyeron la mayoría de los archivos fílmicos.

 

“Fuero tiempos desoladores”, exclama Susana López Aranda, quien recuerda que antes de llegar a la sede actual, establecida en la antigua Plaza de los compositores de Avenida México Coyoacán, la Cineteca Nacional tuvo durante dos años una sede temporal en una casona de las calle de Orizaba en la Colonia Roma.

 

“Nunca se menciona aquel lugar donde después del incendio seguimos operando a principios de los años ochenta, –recuerda López Aranda– fue importante porque permitió a esta institución seguir con su labor. Hoy las instalaciones son reconocidas por otras cinetecas del mundo como las más grandes y modernas del mundo”, afirma la directora de Programación y Difusión.

 

Finalmente Leonardo García Tsao expresó que en la labor de preservación se debe mirar siempre hacia el futuro, planteando cada vez mayores metas.

 

“Deseamos seguir avanzando en el rescate de nuestra memoria fílmica incursionando en la restauración de materiales y su digitalización, tarea que requiere de la capacitación de personal y de crear un soporte de imágenes con la tecnología más moderna. La Cineteca es una institución en constante cambio y modernización, pero sobre todo, un lugar donde la prioridad son las futuras generaciones de cineastas, investigadores y cinéfilos de todo el país”.

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