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Cuestiona monólogo Bashir Lazhar los sistemas educativos

Publicado por @Shinji_Harper el Jueves, 21 Enero 2010
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Conaculta

 

Oaxaca. México. En el ámbito escolar se hallan valiosos docentes que, por apostar a una formación más justa, han sido segregados y olvidados por representar un riesgo en la formación de la conciencia del alumnado frente a su realidad.

 

Tal es el caso del personaje teatral Bashir Lazhar, un argelino que, huyendo de la violencia de su país, se refugia en tierras canadienses, donde lucha hasta el cansancio por obtener la vacante de maestro suplente, enfrentándose a la injusticia e incomprensión de las autoridades escolares que no comulgan con sus métodos pedagógicos.

 

El monólogo protagonizado por Boris Schoemann inicia temporada hoy en la Sala Xavier Villaurrutia en la capoital del país.

El monólogo protagonizado por Boris Schoemann inicia temporada hoy en la Sala Xavier Villaurrutia en la capoital del país.

 

La historia fue escrita por la joven dramaturga canadiense Evelyne de la Cheneliere como un monólogo que lleva precisamente el título de Bashir Lazhar, el cual regresa a la cartelera a partir de este jueves 21 de enero en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque de INBA-Conaculta.

 

Boris Schoemann es el protagonista de este montaje que ya tuvo alrededor de 30 funciones exitosas -primero en el Teatro Benito Juárez y luego en La Capilla-, debido a la relevancia y vigencia de las temáticas abordadas: el sistema educativo, la violencia institucional, la vocación de los maestros, la pasión incomprendida y minimizada del oficio, la indiferencia de los estudiantes, la xenofobia.

 

El director comparte en entrevista las nuevas expectativas que tiene con esta obra, misma que lo hizo regresar a la actuación; lleva más de dos décadas y media en el ámbito teatral pero desde que llegó a nuestro país se dedicó más a la dirección, entre otras actividades.

 

Schoemann aclara en que no se le hizo ninguna modificación a la pieza para esta tercera temporada, ya que se trata de un trabajo que desde un inicio fue muy profesional. Basta con ver al intérprete que, cobijado simplemente por un escritorio, una silla y una lámpara, logra  proyectar el sentir de un personaje agobiado por su pasado tormentoso (su familia fue quemada) y por su presente, en el cual intenta ser un maestro diferente, amigo de los estudiantes, deseoso de que aprendan de verdad.

 

La experiencia del director en los escenarios es tal que logra transportar a los presentes a varias épocas y lugares sin tener que cambiar de escenografía. Su dominio del lenguaje corporal, gestual y verbal logra situar al público lo mismo en su aula y en la oficina de la directora de la escuela primaria que en su antiguo hogar.

 

-Cuando hablé con usted la primera vez que iba a escenificar este monólogo se encontraba muy emocionado y nervioso por su regreso como actor, ¿cómo llega ahora a la Sala Xavier Villaurrutia?

 

“Me siento más despierto y más vivo. Me reacostumbré poco a poco. Se trató de todo un reto físico y mental. Me siento muy contento porque me ha dado un impulso a nuevas cosas para no estancarme. Dejar de hacer siempre lo mismo siempre me funciona, por eso paso de la dirección a la traducción, o la actuación, etcétera”.

 

Hoy, Schoemann llega al Centro Cultural del Bosque de INBA-Conaculta con una experiencia positiva, pues se llevó una gran impresión de parte del público que ya vio la puesta en escena. Sus últimos espectadores fueron maestros y padres de familia invitados por parte del programa de Teatro Escolar.

 

“Al final de cada función platicamos con ellos. Nos percatamos que la mayoría de ellos iban por primera vez al teatro, incluso, en dos funciones hubo papás que pensaron que en verdad yo era un profesor argelino y me agradecieron por compartir mi experiencia. En el caso de los maestros, los sentimos incentivados porque a veces están más preocupados en otras cuestiones como las sindicales que en enseñar realmente”.

 

El actor se siente más que satisfecho de estar escenificando esta dramaturgia que tiene unos alcances muy grandes entre el público, ya que lo remite a su etapa de la infancia en la escuela: “Aunque te habla de un maestro argelino finalmente nos está hablando de nuestra realidad aquí en México, por ejemplo”.

 

Shoemman está convencido que es una pieza que pone el dedo en la llaga del sistema educativo -el cual es cuestionado-, pero al mismo tiempo que es un homenaje a los mentores de la educación, pues en el escenario se ve a un hombre deseoso de compartir sus conocimientos con alumnos que tienen que dominar y quiere ganarse su confianza.

 

Bashir Lazhar comienza temporada este jueves 21 de enero en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, donde permanecerá hasta el 7 de febrero. Las funciones son jueves y viernes, 20:00 horas, sábados 19:00 y domingos 18:00.

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