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32 artistas muestran la intimidad infantil con la psique adulta

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 11 febrero 2010
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Heriberto BLANCARTE L/Conaculta

 

 

 

Oaxaca, México.- Bajo la premisa de mostrar la genialidad salvaje, aquella que no puede domarse bajo estigmas y a menudo revoluciona a la sociedad con nuevas formas de pensamiento, la visión de 32 artistas de 11 países conviven dentro de la exposición Les enfants terribles, que se exhibe en la galería de la Fundación Jumex.

 

 

Organizada de forma paralela al ciclo cinematográfico que se proyecta hasta el 14 de febrero en la Cineteca Nacional y que incluye a directores como Chabroll, Truffaut, Kubrick y Lars von Trier,  la muestra reúne 60 piezas que ofrecen una perspectiva íntima acerca de la infancia y su relación en la conformación de la psique adulta, etapa donde conservar los principales rasgos del niño interior puede ser una arma de dos filos.

 

      

Una gran bata de baño que asemeja un paracaídas abierto, un autobús accidentado cuya forma recuerda la de un acordeón, la figura de un maniquí blanco que se lamenta en un muro colmado de colores, una cuerda gigante que se enrosca amenazante como serpiente, la imagen pixeleada de una explosión atómica y un pequeño cubo blanco que rueda en círculos, son algunas de las piezas que pueden encontrarse en la exposición, donde en opinión del curador Michel Blancsubé, hay un claro ejemplo de las nuevas tendencias del arte conceptual en la era tecnológica.

 

      

Al guiar a los representantes de los medios de comunicación por las diversas salas de la galería ubicada en Ecatepec, Estado de México y donde se resguarda gran parte del acervo Jumex, integrado por más de 2 mil piezas, Blancsubé dijo con humor que la muestra está dirigida a toda clase de público porque en cada uno de nosotros existe un niño terrible que lucha por ganar su derecho a expresarse.

 

     

La infanci y la adultex desde la visión artistica de creadores de once países

La infanci y la adultex desde la visión artistica de creadores de once países

“Gran parte del concepto de la exposición se centra en esa dualidad que existe en el ser humano a distintas edades. Muchas piezas nos dicen que cuando somos niños tratamos de imitar a los adultos, en especial a nuestros padres, poniéndonos sus ropas, calzando sus zapatos. De adultos muchos tratan de volver a ser niños, al menos secretamente, de ahí que el gran formato de algunas piezas nos recuerde el mundo como lo concebíamos en esa primera etapa”.

 

     

“El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad”, reza una frase del poeta francés Charles Baudelaire impresa a la entrada de la galería, donde el recorrido de la exposición inicia con una mosca aplastada sobre un muro, pieza perteneciente a Tom Friedman y que hace alusión a la crueldad con la que todo niño juega a ser Dios en el mundo de los insectos.

 

      

A continuación en una suerte de lobby intermedio, el visitante se encuentra con la proyección audiovisual titulada Ring, donde el artista Sebastián Díaz Morales muestra una aguerrida pelea de boxeadores que aparecen solarizados por un efecto de video.

 

      

Blancsubé afirmó que la muestra incluye desde el arte multimedia y sonoro, hasta reminiscencias del movimiento povera, en el que cualquier objeto al ocupar una tridimensionalidad puede desencadenar una serie de cuestionamientos acerca del mundo en que vivimos.

 

      

Tal es el caso de la pieza Zombie, también de Tom Friedman, en la que un pequeño cubo blanco con ruedas gira por el suelo en dirección contraria a las manecillas del reloj, aludiendo a esos seres adocenados que transitan por la vida bajo rígidos sistemas sociales.

 

      

En el rincón de la Sala Central de la Galería Jumex, el público se encontrará también con la inquietante presencia de un gran autobús de pasajeros completamente destruido. La obra pertenece al artista Piero Golia, quien retoma los conceptos estéticos de los años setenta en los que abundó la exaltación de la chatarra como componente de gran belleza estética.

 

      

A pocos metros de ahí, la enigmática pieza Robe, del artista Eric Wesley, consistente en una gran bata de baño, de aproximadamente siete metros de largo por cuatro de ancho, pareciera querer dar un gran abrazo al visitante con sus mangas extendidas y sostenidas por cuerdas negras.

 

     

“Incluso las dimensiones parecieran recordarnos los caprichos de les enfants terribles al tratar de imponer su propia concepción sobre el tamaño real de las cosas”, afirmó el curador.

 

      

En contraste, la serie Einstein Page, del artista Mungo Thomson, muestra cuadros de pequeño formato en los que aparecen imágenes apocalípticas que advierten sobre una devastación creada por la tecnología.

 

      

Al seguir el recorrido de la muestra y subir por una escalinata enmarcada por un gran tragaluz, el visitante se encuentra con la instalación sonora Sing a Song, de Mathieu Briand, que reúne silbidos grabados durante sesiones íntimas en un  baño, sobresaliendo el himno de Estados Unidos.

 

     

“Algunos de los artistas que participan se interesan en crear una crítica social directa a través del humor. Gran parte del encanto de estas piezas es que brindan la oportunidad de reflexionar sobre la cultura contemporánea a través de sumergir diversos sentido en diversas realidades”, comentó Blancsubé.

 

      

Precisamente la pieza Rope Snakes, de Mark Handforth, cumple este cometido al mostrar que hasta el objeto más cotidiano puede resultar amenazador al agrandar su tamaño. Los visitantes al recinto no resisten la tentación de tomarse una fotografía junto a la gran cuerda petrificada que asemeja una serpiente lista para atacar.

 

      

De igual manera Big Lamento, de Gonzalo Lebrija, resultó una de las piezas más solicitadas para el suvenir fotográfico. Los asistentes imitaban la pose del gran maniquí blanco que parece llorar y buscar consuelo en un colorido muro.

 

      

En medio de una gran sala la exposición se completa con las sinuosas formas de la obra Abiss, de Urs Fischer, que asemeja unas gigantescas ramas de coral blanco que se entrelazan en medio del vacío.

 

      

Michel Blancsubé refirió que muchas de las grandes conquistas artísticas y culturales de nuestra historia no serian posibles sin la presencia de un enfant terrible, por ello el ciclo que organizó de manera paralela incluye a directores que hasta la fecha son reconocidos con esa definición.

 

     

“Son niños terribles que andan por la vida con la curiosidad despierta, dispuestos a experimentar con todo lo que esté a su alcance. Desde hace décadas existe un hilo conductor entre el arte contemporáneo y la cinematografía sobre la base de un fenómeno empático que busca nuevos significados en lo tangible e intangible”.

 

      

Recordó que muchos artistas del séptimo arte son famosos por su obra de instalación y de piezas multimedia, como es el caso de Godard o Greenaway. 

 

     

“La ventaja de visitar esta exposición es que el público podrá conocer piezas inéditas que aún no han itinerado por los principales museos del mundo. Creo que esto coloca a la Fundación Jumex como generadora y difusora de propuestas de primer nivel en el ámbito del arte internacional”.

 

      

Finalmente el curador dijo que entre las piezas destaca la obra Triángulo, la única que no ha podido ser adquirida por la colección por tratarse de un legado conceptual del artista Gino de Dominicis, creado en 1977.

 

     

“Es una pieza prestada por la Galería Bonomo, de Bari, Italia, y consiste en un triángulo negro trazado en el piso. Muchas personas no saben que detrás de esa impresión hay contenidos muchos años de experimentación, así como las principales teorías de este artista nacido en los años cuarenta, acerca del arte y la naturaleza humana”.

 

      

De forma paralela al programa que se presenta en la Cineteca Nacional hasta el 14 de febrero con películas como El niño salvaje, de Francoise Truffaut; El enigma de Kaspar y También los enanos comenzaron desde pequeños, de Werner Herzog; La ceremonia, de Claude Chabrol; Kes, de Ken Loach y Los idiotas, de Lars von Trier, se presenta una exposición fotográfica de piezas de la exposición en la Sala 2.

 

     

Les enfant terribles son personas que nunca olvidan a su niño interior y escuchan constantemente su voz para realizar sus creaciones, creo que esta exposición es un digno homenaje a esa fuerza inspiradora que existe en cada uno de nosotros”.

 

    

 La exposición Les enfant terribles permanecerá hasta el 5 de marzo en la Galería de la Fundación Jumex, ubicada en Vía Morelos 272, colonia Santa María Tulteplac, Ecatepec, Estado de México.

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