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El erotismo cambió la historia de México: Francisco Martín Moreno

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 25 febrero 2010
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Mario CASASÚS/El Clarín de Chile

 

Oaxaca, México.- En entrevista exclusiva con Clarín.cl Francisco Martín Moreno (1946), habla de la antología Arrebatos carnales (Planeta, 2009) “Los protagonistas de la historia de México han sido santificados y sacralizados, como si fueran semidioses incapaces de tener tentaciones, ni debilidades carnales como acontece en todos los seres humanos. Lo que quiero dibujar son personajes en un entorno erótico y romántico, con todas las pasiones que pueden despertar el sexo opuesto o el mismo sexo, así que los voy a desacralizar y bajarlos de su pedestal”

 

Autor de las novelas: México negro (1986); Las cicatrices del viento (1989); La disculpa (1993); La respuesta (1994); Los mexicanos a contraluz (1996); Cartas a un mexicano (1997); México sediento (1998); Las grandes traiciones de México (2001); México secreto (2002); México mutilado (2004); México ante Dios (2007); México acribillado (2008) y de la trilogía erótica mexicana: Arrebatos carnales (Editorial Planeta, 2009); Con las sábanas blancas (inédito) y Con las sábanas verdes (inédito).

 

Francisco Martin Moreno, el arte literario de desnudar la historia

Francisco Martin Moreno, el arte literario de desnudar la historia

Las 447 páginas de Arrebatos carnales (2009) narran los amoríos de la escritora Sor Juana Inés de la Cruz, del libertador José María Morelos, del fallido Emperador Maximiliano I, del dictador Porfirio Díaz, del político José Vasconcelos y del revolucionario Francisco Villa. La antología sugiere interesantísimas respuestas a la pregunta: “¿Hasta qué punto el erotismo ha logrado cambiar la historia de México?”, respetando la veracidad del contexto, dándole un perfil literario e introspección psicoanalítica a los héroes y heroínas de México. En el marco de la FIL UNAM 2010, Editorial Planeta presentó el más reciente libro de Francisco Martín Moreno, y adelanta que durante noviembre saldrá el segundo volumen de la Trilogía erótica, para desinhibir la solemnidad del Bicentenario.

 

MC.- ¿Cómo surgen los Arrebatos carnales?, ¿fueron páginas dispersas que nunca llegaron a una novela histórica?, ¿o desde el principio los Arrebatos estaban ideados como una antología del erotismo en la historia de México?

FM.- Lo que pasa es que me aburrí de estudiar permanentemente a los grandes protagonistas de la historia de México como estatuas de mármol blanco, de que los hubieran subido a pedestales, de que los hubieran santificado y sacralizados, como si fueran semidioses incapaces de tener tentaciones, ni debilidades carnales como acontece en todos los seres humanos. Me dije: “esto es imposible, son personajes de cera francamente muy aburridos y que no llaman la atención de nadie, lo que quiero dibujar son personajes en un entorno erótico y romántico, con todas las pasiones que pueden despertar el sexo opuesto o el mismo sexo, así que los voy a desacralizar y bajarlos de su pedestal, contaré sus historias como seres humanos de carne y hueso”.    

 

MC.- ¿Cuántos héroes, heroínas, musas y alcobas quedaron fuera de esta edición?, ¿tenía otros apuntes e historias que no desplegó entre las sábanas de los Arrebatos carnales?

FM.- Elijo las historias prácticamente con el estómago, después de ir estudiando las personalidades, investigo su vida íntima, así los voy descubriendo o desechando. Es una decisión viseral, que me conduce a buscar los arrebatos que vivieron. Editaré 3 volúmenes sobre el erotismo en la historia de México: Arrebatos carnales, Con las sábanas blancas y Con las sábanas verdes.    

 

MC.- En la historia oficial nunca se menciona que el libertador José María Morelos entró al seno de la Iglesia católica por despecho, en el seminario conocería a Miguel Hidalgo; ¿por qué la Iglesia se avergüenza del motivo que acercó a Morelos al sacerdocio?, ¿por la misma doble moral de la Iglesia que primero lo excomulga y ahora pretende darle una “inspiración divina” a la Independencia de México?

FM.- En realidad la Iglesia ha hecho de nosotros unos muy buenos hipócritas, cómo es posible que vemos a un José María Morelos apasionado en el terreno militar y político, que escribe Los sentimientos de la Nación (1813), que se constituye como Siervo de la Nación, que después dedica su esfuerzo en la redacción de la Constitución de Apatzingán (1814), que es un hombre exitoso y arrebatado, ¿por qué a la hora de la cama Morelos es un sujeto descafeinado, aburrido y apático?, simplemente no puede ser, mientras leía las biografías que se escribieron sobre Morelos pensaba: es un volcán, un hombre lleno de coraje, de entrega y entereza, fui descubriéndolo en sus relaciones amorosas y encontré la realidad, no podemos seguir creyendo que si los héroes de la Independencia tenían alguna amante es un signo de irreverencia, hay que decir las cosas sin ambigüedades ni hipocresías.

 

Es increíble ver a José María Morelos pelearse a machetazos por una mujer, aún siendo cura y líder de la Independencia, llevaba 11 años enamorado de Francisca Ortiz; cuando era un joven arriero, Morelos pierde el amor de su vida –por decisión de ella, no porque la secuestraran- es tal la frustración de Morelos que decide entrar al Colegio Nicolaita y estudiar para sacerdote, esto es importante porque cuando te preguntas: ¿hasta qué punto el erotismo ha logrado cambiar la historia de México? de no haber sufrido la decepción amorosa, Morelos nunca hubiera entrado al seminario, ni conocido al cura Miguel Hidalgo y él no hubiera nombrado a Morelos líder de la Independencia para que continuara las batallas en Guadalajara, Morelia, Cuautla y Acapulco. Es importante conocer a este hombre volcánico, que se enfrenta a machetazos por una mujer, gana el duelo, pero ella lo abandona, dando un giro en la vida personal de Morelos y en el destino de México.          

 

MC.- Encontré extraordinaria la tensión narrativa al presentar a Porfirio Díaz ante Dios, ¿es ficción que el dictador abjuró la Constitución de 1857 para poder casarse con su sobrina Delfina Ortega?

FM.- Es un dato duro, Porfirio Díaz es el gran enterrador del liberalismo mexicano del siglo XIX, aunque él no modifica la Constitución de 1857, ni las Leyes de Reforma que Lerdo de Tejada eleva a nivel constitucional (1873), sin embargo el dictador Porfirio Díaz al ejercer todo el poder deroga las disposiciones que separaban la Iglesia del Estado; a partir del Plan de Tuxtepec (1876) la Iglesia respaldó a Díaz y después don Porfirio se acercó al clero cuando agonizaba su concubina, que como bien dices Delfina Ortega era su sobrina carnal, para no irse al infierno excomulgada ya que vivían en amasiato y no se podían casar porque eran familiares directos, entonces Porfirio Díaz le pide a Antonio de Labastida -Arzobispo de México- que los case y él se niega por partida doble: Porfirio Díaz ya estaba excomulgado, recordemos que el Papa Pío Nono había excomulgado a todos los mexicanos que juraron la Constitución de 1857, así que la condición que impuso la Iglesia para casar a Porfirio Díaz con su sobrina Delfina Ortega, era que el dictador renunciara a la aplicación de la Constitución de 1857 y así lo hace, hay un documento donde consta que abjura –en la práctica, no por decreto- la Constitución y las Leyes de Reforma.

 

MC.- Debo confesar que una de mis historias preferidas del libro es el romance entre José Vasconcelos y María Antonieta Rivas, por la trama y el resto de personajes que desfilan: Andrés Henestrosa (quien los presenta), Consuelo Sunsín (amante de Vasconcelos y posteriormente esposa de Antoine de Saint-Exupèry). ¿Cómo organiza los datos históricos y la voz narrativa que le permite hacer una introspección psicoanalítica, en este caso de Vasconcelos y Rivas?

FM.- Mario, hay una parte donde la historia se estrella, se puede documentar que José Vasconcelos y Antonieta Rivas sostuvieron una relación amorosa, lo que no está documentado es lo sucedido en la habitación del hotel en la ciudad de Toluca durante su primer encuentro amoroso; donde se estrella la historia el novelista puede continuar, la historia termina en la puerta de la habitación pero el novelista puede traspasar la puerta como un fantasma, para sentarse o esconderse debajo de la cama contemplando todos los escenarios. Eso aconteció con Vasconcelos y Rivas, evidentemente él tenía una vocación política, era un gran filósofo e historiador y al mismo tiempo era un hombre muy conservador que tenía fuertes ligas con la Iglesia católica, por alguna razón Vasconcelos está enterrado en la Catedral de México, no a cualquiera lo sepultan en la Catedral. Vasconcelos tenía relaciones con la Alemania nazi, era importante aprovechar la historia entre el romance y la coyuntura política, ahí se demuestra su verdadera personalidad.         

 

MC.- La bisexualidad del fallido Emperador Maximiliano de Habsburgo era un tema que yo desconocía por completo; ¿cómo logra deducir que la “locura” de Carlota era un pretexto para esconder el hijo que procreó fuera de matrimonio?, ¿Maximiliano en el fondo era un liberal o un hedonista al que poco le importaba el Imperio mexicano?

FM.- Maximiliano pasaba más tiempo en la ciudad de Cuernavaca que en el Castillo de Chapultepec, quien realmente gobierna es la Emperatriz Carlota, él era un enamorado de los bichos tropicales, Maximiliano venía a la Ciudad de México para gobernar una o dos veces por semana, ahí está el desastre del Imperio. Encontré en un par de libros donde consta que Maximiliano es amante del Conde Bombelles desde edad temprana y en otros libros hay evidencia de su bisexualidad; cuando ambos llegan a México, Carlota ya no puede compartir la cama con Maximiliano, hay cartas de amor y ternura pero son una fachada; ella estando sola en el Castillo de Chapultepec se enamora de un guardaespaldas que le había impuesto su padre –el Rey Leopoldo I-, así que es una gran mentira toda esa historia de la “locura de mamá Carlota” que nos contaron en la escuela, de que la “Emperatriz de México” busca el apoyo de Napoleón III y del Papa Pío IX, la decadencia del Imperio de Maximiliano no tenía remedio, las tropas francesas iban a salir de México fuera Carlota o no a Europa, son varias razones, la primera: ya había terminado la Guerra de Sucesión en Estados Unidos y se dicta la Doctrina Monroe -“América para los americanos”- el ultimátum fue: “no queremos ninguna potencia europea en América, o se salen de México o los Estados Unidos le declaran la guerra a Francia”, Napoleón III no podía financiar una guerra contra Estados Unidos; punto número dos: Maximiliano se había comprometido a sufragar los gastos del Ejército francés en México, con cargo al tesoro mexicano, pero el Imperio de Habsburgo no tenía reservas y no cumplió con el pacto; y el tercer punto y creo el más importante: el Káiser alemán Guillermo I le declararía la guerra a Francia para rescatar los territorios de Alsacia y Lorena, estonces Napoleón III necesitaba a todas sus tropas en Francia para hacer frente a la guerra con Alemania que finalmente estalla en 1870, evitando el conflicto con Estados Unidos.

 

No había posibilidades de rescatar a Maximiliano, Carlota tenía que salir de México porque estaba embarazada del coronel Alfred Van der Smissen y se vio obligada a fingir demencia y ocultar su embarazo porque Maximiliano iba a negar la paternidad de ese hijo; Carlota quedaría expuesta como una mujer de cascos ligeros, situación que en la corte europea de aquellos años -y del presente-, resultaba francamente muy difícil.   

 

MC.- En Chile impera un tabú al conversar los idilios lésbicos de la escritora Gabriela Mistral, ¿desde cuándo se discute abiertamente, en México, la posibilidad de que Sor Juana Inés tuviera una musa en la condesa de Paredes de Nava?

FM.- Estoy esperando los comentarios de los críticos literarios e historiadores, hay muchas personas que niegan la homosexualidad de la Décima Musa y la bisexualidad de Maximiliano; toda la historia es cuestionable, la historia es una disciplina dinámica, siempre van saliendo nuevas informaciones, nuevos datos y hechos, por lo tanto uno debe permanecer atento; yo escribí estos Arrebatos carnales, pero no quiere decir que dentro de 20 años o mañana mismo aparezcan nuevos informes y datos duros que cambien la realidad. En la historia no existen las verdades absolutas, hay que estar pendientes de nuevas investigaciones.     

 

MC.- ¿Los Arrebatos carnales de Francisco Villa y sus 28 esposas acrecentarán el mito de El bandolero revolucionario en México y el extranjero?, ¿dónde comienza la responsabilidad del novelista?

FM.- Decir la verdad histórica es una gran responsabilidad, de no hacerlo le estamos faltando el respeto al lector, al novelista y al país; yo siempre respeto el hilo conductor de la historia como algo imperativo de mi escritura, yo no puedo desconocer lo que sucedió, lo que yo no quiero es confundir. Por otro lado, tampoco pretendo crear personajes que nunca existieron, he tratado de evitar aquella proyección injustificada de los protagonistas de la historia para hacerlos héroes o líderes, sino analizarlos en su contexto real y ahí es donde el lector y la sociedad van a poder juzgarlo. Respeto la línea de la historia y donde Clío no puede entrar, el novelista sí.

 

MC.- En los Arrebatos carnales, destaca el rigor metodológico incorporando Notas al pie de página y la bibliografía como epílogo, ¿citar fuentes históricas en una ficción proviene de su formación como abogado e investigador de los acontecimientos de México?

FM.- Mario, pasa lo siguiente, hay historias que son de tal manera increíbles que superan la realidad, lo decía García Márquez: “la realidad puede superar a la mejor de las novelas”; para demostrar que estoy diciendo la verdad en un dato duro, me atrevo a incluir fuentes y notas de pie de página, así el lector se da cuenta que lo escrito es cierto y lo puede consultar en las fuentes que yo investigué, sé que parece una falta de ortografía recurrir a una regla académica en la ficción (risas), pero en la novela todo es válido, siempre y cuando se respeten los hechos históricos; cuando presento argumentos increíbles y llegan a pensar que es una mentira, yo les dejo los elementos que tengo a la vista para sustentar las afirmaciones de mis novelas.  

 

MC.- Sabemos que varios estudiantes de la facultad de derecho se han dedicado a la literatura en México: Ignacio Manuel Altamirano, Alfonso Reyes, García Márquez, Carlos Fuentes, Marco Antonio Campos, Hugo Gutiérrez Vega y usted, por citar algunos; ¿qué lecturas intervinieron en su vocación de escritor?

FM.- Siempre leí novelas históricas, Martín Luis Guzmán ha tenido un efecto en mí tremendo, también leía a varios autores mexicanos del siglo XIX. De joven leí a Salgari, a Julio Verne, esto despertó mi imaginación, ahora leo libros de historia porque ya no tengo el tiempo para leer novelas históricas y prefiero buscar los datos duros para mis proyectos.

 

MC.- ¿Lo han convocado para las actividades de corte académico o de difusión cultural durante el Bicentenario de la Independencia?

FM.- Nadie me ha invitado a formar parte de las comisiones del Bicentenario, no recibo ninguna llamada de ningún tipo, pero tampoco recibo críticas; soy un novelista incómodo, porque al presentar datos que no se conocían o que los historiadores oficiales contratados por el clero católico o el gobierno han ocultado; debo aclarar que no fui el primero en encontrar varias historias que escribí, di con los archivos y me pregunto: ¿por qué los historiadores que han estudiado los documentos que yo encontré nunca dijeron la verdad histórica?. No me invitan, porque yo digo cosas que pueden agredir a la Iglesia o ser impropias para los redactores de los libros de texto escolares.

 

MC.- Finalmente, ¿cuándo escribirá una novela o relato que involucre a personajes y lugares históricos de Sudamérica?, ¿el único proyecto literario transfronterizo ha sido la novela “Las cicatrices del viento”, que denuncia el imperialismo de la United Fruit en México, Centroamérica, el Caribe y Colombia?

FM.- La otra novela que se desarrolla en un contexto internacional es México secreto (2002), donde explico que México fue el detonador de la Primera Guerra Mundial a través del Telegrama Zimmermann, enviado por el  Káiser alemán a Venustiano Carranza, donde le dicen que Alemania, Japón e Italia declararán la guerra a los Estados Unidos y cuando se gane el conflicto bélico prometen que México recuperará los territorios de Texas y Arizona, advirtiendo que Japón se quedará con California y el Canal de Panamá; este mensaje va a dar a las manos del presidente de EE.UU. Woodrow Wilson y él ordena inmediatamente la publicación del Telegrama Zimmermann en todos los periódicos del vecino país, es tal la efervescencia política que los norteamericanos entran a la conflagración del lado de Alemania e Inglaterra y estalla la Primera Guerra Mundial, que hasta abril de 1917 era un conflicto regional europeo.

 

Sin embargo mi diálogo permanente es con México y quiero seguir escribiendo de la historia de mi país, hay mucho que se ha callado, lo que quiero es desenterrar todos estos secretos que los historiadores mercenarios han ocultado abiertamente, cometiendo un delito social al engañar a la ciudadanía.

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