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Vigente el misterio en torno al escritor Bruno Traven

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 5 marzo 2010
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Artemisa MENDIZÁBAL C/Conaculta

 

 

Oaxaca, México.- A 120 años de la supuesta fecha del nacimiento del escritor Bruno Traven, autor de grandes novelas y relatos que retratan la vida rural de nuestro país, casi toda su vida, incluida su verdadera identidad, continúa sumida en el misterio, propiciado por su interés de marcar distancia entre el hombre y su obra.

 

 

José María Espinasa, Arturo Córdova Just y Roberto García Bonilla en un dialogo sobre Bruno Traven

José María Espinasa, Arturo Córdova Just y Roberto García Bonilla en un dialogo sobre Bruno Traven

Así lo manifestaron los escritores José María Espinasa, Arturo Córdova Just y Roberto García Bonilla, al participar en la mesa redonda organizada por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA-Conaculta en el Centro de Lectura Condesa para recordar el natalicio del escritor, del que aún se especula si nació en Alemania o en Estados Unidos, aunque se presume que es más probable ocurriera en este último.

 

      

En su intervención, José María Espinasa afirmó que Traven fue un novelista fuera de su tiempo, que se impuso a fuerza de ser buen novelista, pues no tenía una presencia intelectual, a pesar de que le adaptaron al cine muchas de sus novelas, nunca fue un “Hollywood Star”, no fue un guionista estrella al estilo de Fitzgerald o Faulkner, aun cuando en México se peleaban por adaptar sus novelas, porque trasladarlas a ese formato se daba con naturalidad, cosa poco frecuente,  pues “las buenas novelas suelen dar malas películas”.

 

      

El responsable editorial de El Colegio de México señaló que hay casos excepcionales como los Graham Green en inglés, Alberto Moravia en italiano y el propio Traven en lo que haya escrito (nunca lo hizo en español). “Ver una película es una manera de leer y en ese sentido, las obras de Traven y las películas realizadas a partir de ellas, para mí forman parte de la novela de la Revolución,  pues dialogan con las de Martín Luis Guzmán, las Magdaleno y las de Ramón Rubín; en general con la narrativa de ese momento que tiene cualidades naturalistas, donde se quiere reflejar la realidad, porque la realidad es muy fuerte”.

 

      

Para el también director de Ediciones sin Nombre, Bruno o B. Traven es un escritor clásico en ese sentido. “No está marcado por la vanguardia y el hecho de que haya sido muy longevo (murió a los 78 años, en 1969), propició que  su fama durara mucho tiempo porque permitió que se asentaran las cosas.

 

      

Para Espinasa toda esta huella realista y esta voluntad de no contaminar la obra con la vida, es una posición plenamente moderna. Recordó que los escritores de los siglos XVIII y XIX no se planteaban ese dilema, fue algo que empezó con el romanticismo, especialmente con Lord Byron,  quien como se ha dicho, hizo de su persona una obra de arte superior a sus textos.

 

     

“En Bruno Traven hay esa voluntad, por las razones que sean. Lo curioso es que cuando un escritor esconde su vida, los críticos se dedican a buscarla. Y en el misterio creado por ese rechazo, veo una similitud muy paradójica con Pessoa, hay una probabilidad de heterónimo en el uso de los seudónimos. No he leído todas sus novelas, sobre todo las que están con seudónimo, entonces esa posibilidad de un Traven más moderno que la modernidad, me parece muy interesante. Lo cierto es que se trata de un escritor que fue, es leído y vale la pena leer”, concluyó.

 

      

En su oportunidad, Arturo Córdova Just indicó que ante el desastre de la distorsión, del fetichismo del dinero y los enemigos que compran para destrozar lo que adquieren, B. Traven se decidió por la literatura como una acción para producir justicia, un arte para hacer una guerra a partir de la palabra y recuperar el paraíso perdido.

 

      

Opinó que para él, los libros fueron como espadas para descubrir las mil cabezas del capital y su urgencia por deshacer lo entrañable. Así retrató a los don nadie fingiendo administrar y cuyo solo objetivo es el control; hizo ficciones donde lo más atrevido es la lucidez de la conciencia, la literatura como una forma de defender los orígenes, la alegría de no vivir en pecado, en las cuentas variables de la doble moral.

 

     

“Lo que podemos ver en su obra –dijo– es al escritor y su combate porque el lenguaje recobre los poderes de la naturaleza, su carácter de desafío a las instituciones; la literatura desde lo posesivo, una lucha de individuos contra propietarios”, apuntó.

 

      

Córdova Just refirió que B. Traven no es nadie y es muchos; se dejó seducir por las personas, por seres que eran tangibles al expresar sus sentimientos. “El nuevo mundo activó su percepción, un país que ya no existe tiene lugar en sus libros; es un escritor comprometido porque está dentro de lo que escribe, no hay un ismo que lo atrape para separarlo de sus narraciones ni tampoco un virus que le genere la rigidez de la objetividad”. 

 

      

Añadió que habitado por dos mundos, las razones del humanismo europeo y el deseo de la utopía, sus personajes revelan los secretos de la individualidad. 

 

      

Para él, la vida de Traven no consiste en hechos sino que su biografía son sus libros y un autor es su perspectiva; escribe desde lo que conoce, pelea por enderezar el barco, sabe que las palabras pueden abanderar la rebeldía, son un poder que implica trascendencia y los lectores harán que las historias permanezcan, que el autor viva mucho más de lo que imaginaba.

 

      

Desde la perspectiva de Córdova Just, Traven es un escritor que puede dialogar con almas jóvenes, que tiene la frescura de lo juvenil; es un hombre que nos revela que el mundo es tan profundamente figurativo que no hay que permitir que lo tergiversen, hay que rescatarlo a través del arte y de la buena literatura, de la que forman parte los buenos libros que él escribió.

 

      

A juicio de Roberto García Bonilla, la leyenda del escritor cuya obra alcanzó más de 500 ediciones, traducida a 33 idiomas y que llega ya los 32 millones de lectores en todo el mundo, puede explicarse  de muy diversas maneras. 

 

      

Al referirse al éxito de su narrativa, casi toda ambientada en nuestro país, lo atribuyó a que en general, se trata de una descripción llana de sucesos de la vida cotidiana de seres anónimos, oprimidos, socialmente rodeados de privaciones y siempre en lucha diaria por la sobrevivencia, oscilando entre la aceptación y la rebeldía ancestralmente natural.

 

     

“Su obra, con excepción del primero y último libros, en la mayoría de los casos se sitúa en la vida rural mexicana. La rosa blanca se desarrolla en la Huasteca; Petrolífera, en el Golfo de México; el Tesoro de la Sierra Madre, en las metalíferas; mientras que La rebelión de los colgados y El general de tierra y libertad se sitúan en el sureste”, observó.

 

      

García Bonilla describió a Traven como un extranjero conocedor profundo de México, ya sea como antropólogo, como escritor y fotógrafo de las desigualdades de nuestro mundo rural, en cuyos espacios la sobrevivencia áspera y aciaga, va del abandono a la ignorancia, la marginación y la pobreza.

 

      

Añadió que la opresión es un tema reiterativo en la literatura de Traven y se manifiesta desde distintas perspectivas, donde se desarrolla un instinto de libertad y ahí reside una interpretación posible del anonimato de este escritor; de las múltiples interpretaciones que lo volvieron inasible ante el mundo, aunque no pudo evitar los juicios hacia su persona que naturalmente incidieron en su obra.

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