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Neruda y Cuba cultivaron lazos de respeto y solidaridad: VFG

Publicado por @Shinji_Harper el Lunes, 15 Marzo 2010
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Mario CASASÚS/El Clarín de Chile

 

Oaxaca, México.- En entrevista exclusiva con Clarín.cl Vladimir Ferro González (1976), confronta el habitual reduccionismo de la crítica sobre Neruda y Cuba: “Biógrafos y críticos literarios partidarios del poeta, incluyendo a los que fueron sus amigos, se enfrascan en dar la imagen de discrepancia entre Neruda y Cuba, porque en primera instancia ignoran o no son capaces de reconocer la admiración, el respeto y la solidaridad que cultivaron poeta e isla a lo largo de tantos años. La mayor parte le saca partido a la polémica, porque ésta siempre es un gancho para la publicidad y el éxito editorial de lo que escriben”.

 

Vladimir Ferro

Vladimir Ferro

El 23 de septiembre de 2009, la Universidad de Santiago de Chile presentó el libro Neruda y Cuba, escrito por Vladimir Ferro, publicado originalmente -en La Habana- por la Editorial Arte y Literatura. Egresado de Pedagogía en español, actualmente cursa el doctorado en Literatura por la Universidad de Chile, y explora otras aristas de la nerudología; no sin antes recordar la auténtica relación del poeta y la Isla: “Con el triunfo de la Revolución cubana, Neruda es un adelantado, a la hora de inspirarse en la gesta libertaria con su libro Canción de gesta (1960). Resulta singular la manera en que conoció a Fidel y al Che, así como las actitudes, declaraciones y recitales en La Habana y en provincias, en adhesión a la causa cubana. Y no debe olvidarse nunca su contacto con el pueblo cubano, del que siempre guardó la mejor simpatía”.
 
MC.- ¿Por qué recurrió a los libros de Neruda en la metodología para el desarrollo, la comprensión y la construcción del texto poético contemporáneo?

 

 

VF.- Desde que cursaba el bachillerato leía a Neruda. También comenzó por esa etapa mi afición por escribir poesía. En mis primeros años en el Pedagógico, cuando empecé a estudiar literatura en serio, leí a Neruda y a otra infinidad de poetas cubanos y extranjeros. Pero siempre regresé al chileno, porque pude intuir lo que ha venido a denominar el ensayista francés Alain Sicard, su “ambición totalizadora” en lo poético, es decir, la capacidad de ser un poeta de amplio diapasón e infinidad de registros, sin perder la esencia de su carácter. Neruda resume mucho del espíritu indagador en lo poético, social y humano de su tiempo. Por eso lo tomé como paradigma en mis estudios y así se lo hice ver a mis estudiantes, en especial a los que tenían vocación por la apreciación y escritura de la poesía. Como colofón de esta tesis sobre la lírica nerudiana, surgió mi primer libro Con Pablo Neruda, por los caminos de la poesía (2007).

 

 
MC.- ¿Cómo fue su transición de la teoría pedagógica al estudio biográfico de Neruda?

 

VF.- Cuando concluí mi tesis de graduación sobre Neruda en el Pedagógico, me quedó la curiosidad de sus relaciones con Cuba, pues en el material compilado, hallé algunos indicios que me resultaron tentadores, sobre todo un artículo del periódico Granma Internacional, confeccionado por el periodista Omar Perdomo, que hacía una breve reseña sobre las visitas de Neruda a la Isla. Ese motivo sirvió como detonador para una búsqueda incansable que me llevó más de dos años y medio, ya que la información sobre el tema estaba dispersa en revistas y periódicos de época, que consulté en los principales centros bibliográficos de La Habana. No puedo dejar de mencionar aquí, el papel de un valioso amigo que me abrió puertas y me tendió muchos puentes; como personalmente afirmara, me ayudó a parir el libro: Guillermo Rodríguez Rivera. De hecho, si observas el prólogo, notarás que está hecho por él.

 

 
MC.- Es autor del ensayo: Neruda en Pinar del Río, ahora que usted vive en Santiago de Chile, ¿escribirá un artículo sobre Neruda y el Pedagógico/UMCE?, Vladimir, ¿qué posibilidades nerudianas se abren con la beca en  la Universidad de Chile?

 

VF.- “Neruda en Pinar del Río” es una reseña de una crónica de los años 60, sobre la presencia del poeta en mi provincia natal. La enriquecí, claro, con otros fundamentos a partir de consultas a historiadores locales y testimonios recibidos por pobladores de Viñales. El hecho fue revelador para los pinareños. El trabajo lo escribí desde el Pedagógico y no niego que en algún momento me asaltó la curiosidad que para mayor coincidencia, Neruda estudió magisterio como yo, aunque dejara inconclusa la carrera.
 
Respecto a escribir sobre el tema, eso se lo dejo a otros biógrafos. A mí me interesa explorar otros horizontes en materia literaria. Lo más probable es que con el ingreso al doctorado en la Universidad de Chile, tenga que retomar a Neruda desde otras aristas, para elaborar un estudio académico que sirva de tesis. Sin embargo, en cuanto a mis aspiraciones como escritor, tengo planes que apuntan más hacia la narrativa.

 
MC.- ¿Dónde ha causado mayor número de comentarios y réplicas su libro Neruda y Cuba?, ¿la prensa chilena ha reseñado su libro?, ¿publicará una tercera edición de Neruda y Cuba con nuevos hallazgos?

 

VF.- Mi libro Neruda y Cuba, hasta donde sé, tuvo buena acogida en la Isla. En materia de ventas, me decía la directora de la Editorial Arte y Literatura, que culminada la Feria Internacional del Libro 2009, sólo quedaban 40 ejemplares en almacén, lo que significa que tuvo buena demanda a lo largo del país. Respecto a la crítica, los premios nacionales de literatura, César López y Pablo Armando Fernández emitieron criterios muy favorables tanto a la editorial como a la prensa. También se pronunciaron positivamente otros escritores de provincia, incluyendo la mía. Que no se piense que levantó mucho revuelo el tratamiento de la temática de la “Carta Abierta a Neruda”. Desde que está de Ministro de Cultura Abel Prieto, los escritores y artistas en Cuba han tenido mayor apertura de expresión, incluso en temas históricamente polémicos.
 

Otra suerte ha corrido el libro en Chile. La presentación en el Salón de Honor de la Universidad de Santiago (USACH) fue muy alentadora para mí, por la asistencia de personalidades relevantes de las esferas académica, diplomática e intelectual en general. El 23 de septiembre, dos grandes de la nerudología, Hernán Loyola y Manuel Jofré, hicieron la presentación del volumen. Sus declaraciones y las mías fueron reseñadas posteriormente en el sitio web de la USACH. Después de eso no tengo fe de otros pronunciamientos, y el libro se ha vendido de a poco. La verdad, pensaba que los chilenos eran más nerudianos. Respecto a una tercera edición, claro que tengo la mejor disposición que se lleve a cabo en Chile o en cualquier otro país de Latinoamérica, y nunca he creído que mi libro es un estudio acabado. Siempre hay nuevos motivos que incorporar.

 

 
MC.- Su libro documenta las 3 visitas de Neruda a La Habana (1942, 1949 y 1960), las amistades cubanas que entabló en París (1937), los periplos editoriales de Residencia en la tierra y Canción de gesta, con la participación de Carpentier que envío el primer libro de Neruda de París a Madrid, y cuando Juan Marinello hizo lo propio de París a La Habana en 1960; ¿cuántos episodios de la biografía intelectual y poética de Neruda destacaría en Cuba?

 

 

VF.- En su primera visita merece destacarse que los diferentes escenarios donde se presenta, le permiten consolidar las amistades iniciadas en París -Guillén y Marinello- y entablar otras con Ángel Augier, Luis Martínez Pedro, Enrique Labrador Ruiz, José Antonio Fernández, lo cual favorece un conocimiento más a fondo de la realidad cubana, tanto natural, como cultural, sociopolítica e histórica, lo que tendrá su reflejo posterior en Canto general (1950) y otros libros y poemas sueltos.
 
También es válido mencionar en este primer momento, la amistad que contrae con el naturalista cubano Carlos de la Torre, pues sus enseñanzas y aportes serían significativos para estimular su afición a la malacología, en calidad de coleccionista, a la par de su creación literaria. Después, con el triunfo de la Revolución Cubana, merece prestar especial fijación a su actitud de adelantado, a la hora de inspirarse en la gesta libertaria con su libro Canción de gesta (1960). De igual modo, resulta singular la manera en que conoció a Fidel y al Che, así como las actitudes, declaraciones y recitales en La Habana y en provincias, en adhesión a la causa cubana. Y no debe olvidarse nunca su contacto con el pueblo cubano, del que siempre guardó la mejor simpatía.
  

Pablo Neruda y su relación con Cuba

Pablo Neruda y su relación con Cuba

MC.- El 11 de septiembre de 1973 Neruda recibiría la nueva edición de Canción de gesta (Quimantú); ese año los poemas dedicados a Cuba fueron traducidos al italiano, por encargo personal de Neruda a Giuseppe Bellini, el crítico y traductor me dijo en entrevista: “Canción de gesta es uno de los momentos más importante en la vida de Neruda, el poeta se nos presenta con un entusiasmo inédito y cromatismos eufóricos antes desconocidos en su obra”; ¿qué significado tendría para Neruda Canción de gesta al punto que impulsó dos ediciones en el crucial año 1973?

 

 

VF.- Debe conocerse que Canción de gesta está inspirada en el contexto centroamericano y caribeño de los años 50. La dependencia económica y el subdesarrollo, los gobiernos servilistas y corruptos, las calamidades sociales, entre otros desmanes, agobiaban la realidad y el destino de los pueblos de esta faja del Continente. Entonces emerge la Revolución Cubana que llegaría a convertirse en el primer Estado socialista en América, en un momento en que este sistema socioeconómico florecía en la Europa del Este y la Unión Soviética. Neruda, comunista desde 1945, conocía estos países y estaba familiarizado con la tradición patriótica cubana, así que tenía la convicción de que lo alcanzado por la Isla no sólo era lo mejor para su pueblo, sino un ejemplo a seguir por los países latinoamericanos en cuanto a emancipación económica y política, además de las prerrogativas que en el orden social, aportaba el socialismo.

 
 
Canción de gesta, como se sabe, es el primer libro de un poeta destinado a ensalzar la proeza del pueblo cubano en ese momento histórico y el paradigma para los países vecinos, incluyendo Chile. No es un libro de ambiciones estéticas, pero cumple una misión social. La poesía es utilizada como arma para, remedando a su autor, “abrirle los ojos a los dormidos”.

 

 
MC.- Usted desmitificó la presunta censura de Canción de gesta, en el capítulo “Centenario de gala”, dando a conocer una nueva edición del Proyecto Cultural Sur, dirigido por Aitana Alberti, ¿por qué algunos críticos literarios y amigos del poeta se empeñan en enemistar a Neruda y Cuba de forma póstuma?

 

VF.- Biógrafos y críticos literarios partidarios del poeta, incluyendo a los que fueron sus amigos, se enfrascan en dar la imagen de discrepancia entre Neruda y Cuba porque en primera instancia ignoran o no son capaces de reconocer la admiración, el respeto y la solidaridad que cultivaron poeta e isla a lo largo de tantos años. Se circunscriben exclusivamente al aspecto polémico por muchas razones. La mayor parte le saca partido a la polémica, porque ésta siempre es un “gancho” para la publicidad y el éxito editorial de lo que escriben. Los menos, son honestos en parte, pues consideran injusta y estratégicamente errada, la Carta Abierta remitida a Neruda por un amplio número de intelectuales cubanos, con la aquiescencia de la máxima dirección de la Revolución. Algunos, incluso, son partidarios de la necesidad en Cuba, de una disculpa pública que enmiende la falta de aquel momento.

 

 
MC.- El 25 de julio de 2006, Ángel Augier me dijo: “Creo que exageramos. La carta era muy respetuosa, pero al final se impusieron las diferencias entre los partidos comunistas de Chile y Cuba”; Vladimir ¿encontró nuevos indicios sobre los orígenes y repercusiones de la Carta abierta de los cubanos de 1966?, ¿conversó con algunos adherentes?

 

 

VF.- Toda la documentación que logré compilar en torno a la polémica suscitada por la Carta Abierta está en mi libro, bajo el título “El conflicto”. Quizás muchos no sepan aún, que el primer pronunciamiento en Cuba lo encabezó un grupo de chilenos, que desde Radio La Habana, manifestaron su desacuerdo ante la aceptación por el poeta de la condecoración que le ofreciera Belaúnde Terry, el presidente de Perú. Luego sabríamos por el escritor Lisandro Otero, que la idea de la carta había sido propuesta por Nicolás Guillén, y que antes se lo había sugerido Osvaldo Dorticós, por entonces Presidente de la República. Imagino que el tema habrá sido objeto de análisis por la máxima dirección del país en el año 1966. Lo más doloroso fue que de inmediato se dio a conocer en numerosos medios de prensa latinoamericanos.

 

Nunca he sido partidario de esa actitud, pues en modo alguno me parece sano dar a conocer masivamente desacuerdos que se podían haber debatido en el orden privado, mucho más tratándose de Neruda. A decir verdad, no me parece del todo respetuoso el tono de la carta, pues contiene cuestionamientos políticos bastante cáusticos. Y lo más asombroso, fue firmada por más de 150 intelectuales, dentro de los que estaban las figuras más descollantes de la cultura cubana en el momento. Yo he conversado con algunos. Por ética me reservo los nombres. Pero tengo entendido que muchos fueron inducidos a firmarla, porque esa era la misión política que le asignaba la Revolución en ese entonces. El que no firmase quedaba “fuera de juego”.  
 
MC.- Durante el escrutinio de los archivos en el Centro Juan Marinello y en las Fundaciones Nicolás Guillén y Alejo Carpentier, ¿encontró cartas inéditas de Neruda?, ¿le gustaría editar un epistolario de Neruda con el mayor número de remitentes cubanos?

 

 

VF.- Donde encontré cartas inéditas de Neruda fue en el Archivo de Casa de las Américas. No me permitieron sacarle duplicado. Lo que sí hice fue tomar nota del contenido más significativo. Respecto a un epistolario de cartas cruzadas con cubanos, sería interesante, sobre todo si se pudiera publicar en Cuba.

 
MC.- Finalmente, ¿qué proyecto de tesis presentará para el doctorado en la Universidad de Chile?

 

 

VF.- Todavía no tengo determinado el tema de tesis, porque justo en marzo del presente año comienzo el doctorado, pero ya tengo en mente una comparación entre la  poesía de Neruda y la de Guillén, en cuanto a determinados presupuestos que están por definir.

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