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Desnuda Ondi Timoner la exacerbación del ego popular

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 9 abril 2010
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Fortino TORRENTERA O.

 

Oaxaca. México. En los Reallity Show es impresionante la forma en que la gente se denigra por hacerse famosos, es lo que atestigua “Vivimos en público” de la cineasta norteamericana, Ondi Timoner.

 

Ha sido es la única directora en la historia del Festival de Sundance que ha recibido el Gran Premio del Jurado en dos ocasiones, talento que confirma en este interesante documental que formó parte de la Sección Oficial del festival Ambulante, con una gran acogida del público.

 

 

Ondi Timoner miró a detalle el intenso experimento del bunker social.

Ondi Timoner miró a detalle el intenso experimento del bunker social.

Por eso, en 2004 su documental DiG! Pasó a la colección permanente del Museo de Arte Moderno (Moma) en Nueva York y recientemente, “Vivimos en público” también fue adquirido.

 

Este trabajo parte del experimento de Josh Harris de meter a vivir en un bunker a 150 personas rodeadas de cámaras que estaban hasta en lo más íntimo como bañarse, descargar el estómago y demás “es importante que sea parte de todos y que la gente se identifique al menos en una parte del filme”..

 

Reconoce la realizadora que fue una experiencia distinta: “El bunker es el precursor de los Reallity Show, es impresionante la forma en que la gente se denigra por tener atención, por ser famoso, por hacer historia, cuando no se puede hacer historia con cosas que no son cosas trascendentes”

 

“Es una metáfora de la vida de todos nosotros hoy en día, cómo reaccionaba la gente, tenían que bañarse en público y hacer todo en público y la gente daba lo que fuera por ser reconocida y ser alguien especial y es un poco la manera en la que actuamos hoy en las redes sociales como Facebook”, relaciona Timoner.

 

De esa exacerbación del ego por trascender de manera fácil, la realizadora admite que tuvo miedo de los alcances que tuvo el experimento al interior del Bunker, pues muchos de ellos realmente se estaban volviendo locos y eso queda claro en la cinta.

 

Se traslucen las fronteras de los ámbitos, público y privado, pero una vez que todas las relaciones se hacen públicas, pierden su esencia y nunca más vuelven a ser privadas.

 

Este registro fílmico exhibe los cambios radicales de carácter y actitud que experimentan los participantes lo que se notaba “en la manera en que los miraba la gente, pues habían 110 cámaras de vigilancia”.

 

También en eso radica la intervención de Timoner, quien durante ocho meses debió editar 5 mil horas de grabación para reducirlas a 89 minutos que desnuda ese intenso enclaustramiento, que viéndolo desde otra perspectiva, la directora vio a detalle todos los ángulos del experimento, como no lo hicieron los propios participantes.

 

Este trabajo está disponible en Facebook y Twitter, al reconocer la directora que el Internet es un arma, un medio “sin Internet yo no hubiera podido poner esta película en el mundo, no hubiera podido hacer esta película”.

 

Y aunque resalta esas bondades, encuentra en la red un riesgo si no se emplea con conciencia, para no ser abducidos por esas tecnologías de nuestra vivencia.

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