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Investigan daño a células humanas por exposición a isecticidas

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 13 abril 2010
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UAM/Investigación

 

 

Oaxaca, México.- Investigadores del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) realizan estudios para determinar el daño que produce a las células la exposición a insecticidas.
 

Este trabajo realizado durante cuatro años por especialistas de la Unidad Iztapalapa analiza los efectos de esas sustancias sobre la reproducción, en forma concreta respecto a la ovogénesis o formación de ovocitos (óvulos) y el desarrollo embrionario temprano, teniendo como modelo al cerdo.

 

Los insecticidas y el daño a la salud

Los insecticidas y el daño a la salud

El doctor Edmundo Bonilla González, uno de los investigadores del proyecto, explicó que el trabajo de laboratorio se desarrolla a partir de dos insecticidas órgano fosforados: el malatión y el diazinón, cuyo uso doméstico está prohibido en Estados Unidos, en tanto que en México se sigue empleando en el jardín y el agro, por ello se indagan sus efectos en el ámbito reproductivo.
 

Hasta el momento se ha determinado que el malatión puede presentar riesgo bajo para población general y alto para quienes laboralmente estén expuestos, como la gente que trabaja en el campo o fumiga en casas y edificios.
 
Mientras que el diazinón es alrededor de diez veces más potente que el malatión, y puede generar efectos sobre ovocitos, por lo que se sugiere su limitación sólo a cultivos, así como determinar si su uso es recomendado. El investigador acotó que lo realizado en laboratorio in vitro ha sido con base en concentraciones altas que difícilmente la población alcanzará in vivo; sin embargo, el problema de esta toxicidad es que es acumulativa, pues en los últimos años se ha observado una disminución en la capacidad reproductiva humana.
 

 

 

Bonilla González refirió que ingerir las cantidades mínimas de insecticidas que contienen los alimentos no deja estéril; empero, si a ello se agrega la exhibición a otros contaminantes como los metales pesados (plomo y cadmio), puede presentarse daño celular por exposición acumulativa.
 
Luego de señalar que en México se utilizan alrededor de 20 mil toneladas de insecticida al año para proteger los cultivos de la amenaza de insectos, apuntó que éstos son un mal necesario, pues sin ellos la producción en el campo disminuiría de manera considerable y habría problemas de desabasto y hambruna.
 
Sin embargo, aseveró, hace falta una buena valoración toxicológica porque las empresas que producen estas sustancias buscan obtener ganancias y ofrecen en el mercado el insecticida sin los estudios necesarios, de modo que hasta después de un tiempo se evidencian los efectos sobre los humanos, como fue el caso del DDT, actualmente prohibido.
 
El especialista en Toxicología Reproductiva detalló que en la investigación se utilizan ovarios del cerdo para obtener los ovocitos, madurarlos y fertilizarlos por el espermatozoide, una vez que esto sucede se exponen a diferentes concentraciones de insecticidas con el fin de analizar si hay efecto sobre la maduración de ovocitos.
 
Posteriormente se realizan ensayos para efectuar curvas dosis-respuesta a partir de porciones bajas y hasta concentraciones altas, y así establecer la dosis letal 50, es decir, aquella que elimina o mata a 50 por ciento de los ovocitos en cultivo en un tiempo determinado de 24 horas.
 
Otro nivel de análisis lo ejecutan cuando recién se forman los ovocitos, lo cual ocurre antes del nacimiento, para ello emplean fetos de ratas de las que obtienen los ovarios para cultivarlos en cajas de cuatro pozos con el fin de que allí se desarrollen ovocitos. A un grupo se le deja desarrollar de manera normal y a otro se le expone a diversas concentraciones de insecticida para observar si se forman adecuadamente, tanto en número como en calidad.
 
Otro proceso se lleva a cabo en fertilización in vitro para ver si los insecticidas tienen un efecto, ya no sólo en los gametos, sino en la reproducción, una vez que ocurre ésta se incuban cigotos recién fecundados durante dos días, hasta llegar al estado de mórula y conocer si se afecta el desarrollo embrionario temprano.
 
Bonilla González estableció que una vez analizada la muerte celular realizada por estas sustancias, se desarrolla la siguiente fase para estudiar los mecanismos del daño, por lo que ahora se busca determinar mediante Biología Molecular y Bioquímica, la respuesta celular y cómo las unidades morfológicas están siendo dañadas.
 
Este análisis se continuará tres años más para conocer los mecanismos moleculares y ver cómo responde la célula, lo cual permitirá establecer otros tratamientos para personas intoxicadas por altas dosis de insecticidas.
 
En la investigación “Efecto de los insecticidas sobre la ovogénesis y el desarrollo embrionario temprano” participan además los doctores Miguel Betancourt Rule, Yvonne Ducolomb Ramírez, Reyna Fierro Pastrana, Humberto González Márquez e Irma Jiménez Morales, y el maestro Eduardo Casas Hernández, todos del Departamento de Ciencias de la Salud.

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