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México sin aprovechar potencial eletrónico-informativo

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 16 abril 2010
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UNAM/Investigación

Oaxaca, México.- En el nuevo concierto mundial, surgido tras la caída del modelo fordista-keynesiano, los andamiajes financieros comenzaron a erigirse alrededor de un sector que día con día se hace más fuerte, el electrónico-informático, que concentra actividades tan cruciales para el mundo moderno, que este rubro ha comenzado a ser visto como una posible puerta de salida a la actual crisis global.

“Sin embargo, aunque cuenta con una estructura relativamente importante en este campo, México no ha aprovechado la circunstancia y ha preferido quedarse atrapado en vicios que no hacen otra cosa que entorpecer su desarrollo y dejarlo a la zaga de otras naciones que sí han sabido sacarle provecho”, explicó Sergio Ordóñez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Sergio Ordóñez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

Sergio Ordóñez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

Para el académico, el auge de este sector no se debe a otra cosa sino a que nace a la par de la llamada “economía del conocimiento”, una nueva fase de desarrollo surgida como alternativa al modelo fordista-keynesiano, que a finales de los 70 se volvió obsoleto.

Países considerados hasta hace poco tercermundistas como China, Corea o India, han utilizado las nuevas reglas del juego y han escalado posiciones mundiales.

“Sin embargo, en este ámbito nos hemos quedado cortos de miras, pues no damos más apoyos para la educación de los mexicanos. La nación está muy rezagada en lo que se refiere al desarrollo de los procesos del conocimiento; sin embargo, en lo referente al sector electrónico informático, tiene un desarrollo relativamente importante tanto a nivel industrial (hablamos de artículos electrónicos) como de servicios (telecomunicaciones), pero no ha sabido beneficiarse de esta estructura y mucho menos ponerla al servicio del crecimiento económico”, expuso.

Al servicio de los grandes capitales, no al de México

Para el catedrático, está claro que México debería reorientar estos procesos y replantear la relación existente entre el Estado, las políticas públicas y el desarrollo económico, para crear estrategias de desarrollo y evitar que sólo se responda a los grupos económicos dominantes.

Uno de los grandes problemas, explicó el investigador, es que la industria electrónica le sigue apostando a procesos de maquila, lo que impide la integración de cadenas productivas internas, mientras que las telecomunicaciones, y el caso más claro son las telefonías fija y móvil que se manejan a través de monopolios.

México se encuentra en un complicado laberinto del que afortunadamente sí es posible escapar, pero es necesario que el Estado se involucre en los procesos económicos y no deje todo a las leyes del libre mercado, un error que provocó la crisis inmobiliaria que detonó en 2008 en los Estados Unidos, y cuyos estragos aún se resienten.

El Estado ya no debe ser interventor en la economía, sino promotor de actividades clave y un recuperador de herramientas que permitan reorientar el desarrollo. “Esta es la única manera que las cosas tomen el rumbo adecuado”, añadió.

El nacimiento de la economía del conocimiento

Surgido a principios del siglo XX, agregó el especialista, el fordismo comenzó a provocar una oposición tanto política como cultural, que se manifestó en una caída en la rentabilidad en países desarrollados y en los movimientos sociales de rechazo al “american way of life” registrados a finales de los 60; “y aunque en los 70 se intentó buscar soluciones para dar continuidad a este modelo, fue en los 80 cuando finalmente cayó y fue sustituido por un nuevo paradigma tecnológico y organizativo, conocido como economía de conocimiento”.

Este modelo implica una creciente incorporación del saber y vincula al sector científico-educativo con el productivo, que ya no sólo manufactura, sino que comienza a aplicar nuevos hallazgos, métodos y estrategias y, lo más importante, también se ha constituido como un foco generador de conocimiento.

En este paradigma, el nuevo sector articulador y dinamizador del crecimiento económico es el informático, que rápidamente se convirtió en el sustituto de las actividades automotriz-metal-mecánico-petroquímicas características del fordismo-keynesianismo.

El auge de las tecnologías computacionales fue tal, que la expansión de la economía mundial en los años 90 se debe principalmente a este tipo de actividades. De hecho, creció tanto, que la crisis de 2001-2002 tuvo su epicentro en el sector debido a una saturación de oferta (“sólo hay que recordar la llamada crisis de los punto com”), pero también fue ahí donde se comenzaron a gestar las condiciones para lograr la recuperación.

“Ahora, si hablamos de la nueva, aquella que estalló en 2008 en el sector inmobiliario de EU, resulta obvio que las actividades menos afectadas fueron las relacionadas con el ámbito electrónico-informático, porque se trata de un sector con tasas de crecimiento mayores a las demás y que recibió un flujo de ingresos importantes antes de este periodo de desequilibrio financiero”.

Por esta razón, la crisis no pegó tan duro en este rubro como en otros y se ha erigido como uno de los elementos dinámicos en la recuperación económica.

 

 

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