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La Sierra Juárez en estado critico de extinción de su flora y fauna

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 12 mayo 2010
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UNAM/Investigación

Oaxaca, México.- En 595 sitios del planeta se concentran 794 especies de animales y plantas en inminente peligro de extinción. La mayoría son pequeñas, con poca movilidad y áreas de distribución restringida, señala un reporte de la Alianza para la Extinción Cero (AZE, por sus siglas en inglés), comentado en la UNAM por el secretario de ese organismo, Michael Parr.

Según el diagnóstico de la AZE, México tiene el 10 por ciento de las áreas con especies en condición crítica, ubicadas en la Sierra de Juárez, Oaxaca; la selva de Los Tuxtlas, Veracruz; las Islas Revillagigedo, Colima, y la Isla de Cozumel, Quintana Roo, entre otras.

Extinción Cero es un esfuerzo para detener la desapareción de especie biológicas, explicó Patricia Escalante Pliego.

Extinción Cero es un esfuerzo para detener la desapareción de especie biológicas, explicó Patricia Escalante Pliego.

Por ser uno de los cinco países megadiversos del mundo que contienen gran endemismo, académicos del Instituto de Biología (IB) de esta casa de estudios, junto con organismos ambientales no gubernamentales y la AZE, trabajan en la creación del Capítulo México de la Alianza para la Extinción Cero.

Se trata de un esfuerzo conjunto para detener la pérdida de especies de animales y plantas en el país, utilizando un modelo implantado por la AZE, que identifica y conserva sitios naturales en donde esos organismos son más vulnerables y están en condición crítica, explicó Patricia Escalante Pliego, investigadora del IB.

Un primer paso hacia ese objetivo se concretó en una reunión celebrada en la Sala de Videoconferencias del IB, donde se firmó un memorando de entendimiento.

La AZE es una iniciativa global formada por 52 organizaciones de conservación de la biodiversidad de 18 países, que identifica y conserva sitios naturales, en donde las extinciones tienen más posibilidades de ocurrir. Los miembros pueden contribuir al nivel que deseen y según sus capacidades, y también trabajan de forma independiente en sus propias prioridades fuera de la Alianza; algunos sólo se dedican a las aves, otros a los vertebrados o las coníferas, y en la agrupación realizan una labor conjunta.

Escalante Pliego, también curadora de la Colección Nacional de Aves del IB de la UNAM, comentó que hasta ahora Colombia y Brasil son los países de América Latina que colaboran con la AZE, y México, se encamina a ser el tercero.

A su vez, Tila María Pérez Ortiz, directora del IB, señaló que en el marco de las celebraciones del Año Mundial de la Biodiversidad en esta casa de estudios, el evento es de gran relevancia, porque está enfocado a detener la pérdida de la variedad de especies; se intenta prevenir la extinción de aquellas que tienen una distribución restringida y que están en inminente peligro.

La universitaria dio la bienvenida a un grupo de investigadores encabezado por el secretario de la AZE, Michael Parr; David Younkman, de American Bird Conservancy, así como a los coordinadores de la reunión, Patricia Escalante Pliego, investigadora del IB, y Juan Martínez Gómez, presidente de Endémicos Insulares, A.C., miembro del Comité Directivo Internacional de AZE y secretario provisional de AZE México.

A la reunión acudieron también integrantes de grupos conservacionistas, académicos y gubernamentales. “Es una triple hélice de la conservación, donde participan la academia, el gobierno y las organizaciones no gubernamentales, en las que está incluida la sociedad en su conjunto”, añadió Pérez Ortiz.

Estrategia hacia el hábitat

La AZE (siglas en inglés de Alliance for Zero Extinction) realiza labores de conservación en zonas específicas y elige sitios prioritarios con al menos una especie en peligro de extinción, reconocida en la “lista roja”, que cada año publica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Selecciona un lugar para proteger, por ser el único donde existe ese grupo, o por contener a la población más significativa en el mundo.

Su estrategia se centra en la identificación de áreas clave, donde la desaparición es inminente. Luego, inicia el proceso de restauración, que consiste en la eliminación de las amenazas o en la restauración del hábitat, acciones que permiten la recuperación.

Memorando de entendimiento

Philaethria diatonica.Metates, Sierra Juárez

Philaethria diatonica.Metates, Sierra Juárez

“La idea de la reunión es suscribir un memorando de entendimiento entre la AZE, organizaciones no gubernamentales y la academia, para formar el Capítulo México de la Alianza para una Extinción Cero”, reiteró Escalante.

La especialista señaló que en este esfuerzo se ha formado una coalición con American Bird Conservancy y Conservación Internacional, entre otras organizaciones mundiales.

“Este trabajo tiene pocos años; en una base de datos se comenzó a juntar la información de primera mano, obtenida en trabajo de campo. Hay datos de varios grupos, pero se trata de coordinar el esfuerzo y escoger lugares de México que alberguen la última población de una especie en particular, para que no se extinga ninguna”, detalló.

Hasta ahora, se ha recopilado información sobre todo de vertebrados, que son los más carismáticos, pensando que a través de ellos, se puede salvaguardar más biodiversidad.

También, se contemplan plantas coníferas, pero el objetivo es reunir documentación, proponer más especies y saber en dónde urgen las medidas de resguardo.

“En la base de datos tenemos una serie de sitios ya reconocidos, donde hay alta vulnerabilidad, como la isla Socorro, donde vivía la paloma del mismo nombre, que está extinta en la naturaleza, pero su hábitat se está restaurando para regresarla, pues aún existe en cautiverio en criaderos de Europa y Estados Unidos, y la pardela de Revillagigedo, la última población de su especie”, añadió la investigadora.

En la Isla de Cozumel se protegerá al pájaro Cuitlacoche (Toxostoma guttatum), endémico de la zona. Mientras, en Los Tuxtlas, en Veracruz (donde el IB tiene una estación) está la paloma Tuxtleña o Bigotona (Geotrygon carrikeri), endémica de los bosques de neblina, y en peligro de extinción.

También, se atenderá al colibrí Coqueta cresta corta (Lophornis brachylopha), exclusivo de la Sierra de Atoyac, en Guerrero; a la vaquita marina (Phocoena sinus) de Baja California y a varias especies de anfibios. “Hay muchos sitios en México donde solamente existe cierta especie de rana o salamandra, que también hay que considerar”, concluyó Escalante.

 

 

 

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