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Heredó Gabriel Vargas material para editar hasta cien libros

Publicado por @Shinji_Harper el Jueves, 27 Mayo 2010
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Marisela ALVÁREZ C./Conaculta

Oaxaca, México.- Gabriel Vargas Bernal (Tulancingo, Hidalgo, 5 de febrero 1915), el caricaturista que logró reflejar a través de sus personajes la vida popular y las costumbres de los barrios de la ciudad de México, dejó material para publicar 100 libros si fuera necesario, aseguró su esposa, la periodista y escritora Guadalupe Appendini de Vargas, quien además informó que el creador de La Familia Burrón pidió antes de morir que su biblioteca de más de seis mil libros fura donada a la Universidad Autónoma de Hidalgo.

Don Gabriel Vargas y sus inseparable Familia BurrónConsiderado como el mayor de los historietistas mexicanos, Gabriel Vargas Bernal nació el 5 de febrero de 1915, en Tulancingo, Hidalgo, y murió este martes 25 de mayo de 2010, a las 07:31 horas. “Me preguntan qué tenía el maestro y lo único que les puedo decir es que tenía muchos años, porque no estaba enfermo de nada”, señaló Guadalupe López, secretaría de Gabriel Vargas durante los últimos 17 años y a quien los amigos del caricaturista apodaban “Lupita Burrón”.

Durante más de de 70 años, Gabriel Vargas se encargó de crear personajes que trascienden el mundo de la historieta y llegan a los límites más profundos de la crítica social y de la recopilación lingüística. En alguna ocasión, Alfonso Reyes declaró que Gabriel Vargas era el único que merecía ocupar un sitio en la Academia Mexicana de la Lengua: “Él ha registrado como nadie los giros del habla popular. Y no sólo eso, sino que a partir de allí ha inventado frases que se han vuelto del dominio público”.

Guadalupe Appendini de Vargas, periodista que durante muchos años trabajó en el diario Excélsior, donde conoció a Gabriel Vargas, recordó que apenas a los nueve años de edad, el historietista obtuvo el segundo lugar en un concurso de dibujo infantil convocado por el gobierno de Japón.

“Gabriel tuvo una embolia hace 30 años pero se recuperó perfectamente bien y siguió trabajando con mucha fortaleza, fue un hombre de una pieza. A pesar de ser caricaturista era muy serio, a veces hasta parecía que estaba enojado, pero en realidad tenía la música por dentro”, dijo.

Según palabras de la viuda, don Gabriel dejó de dibujar hace dos años. Su último dibujo fue del 26 de agosto de 2008. “El leía mucho, por lo que creo que no fue muy duro dejar de dibujar, leía mucho, siempre se le veía con un libro en la mano. Y era tan sencillo que me decía: Por qué me hacen homenajes, ¡si sólo es mi trabajo lo que hago!”

A los 13 años de edad, Gabriel Vargas recibió la propuesta del entonces secretario de Educación Pública, Alfonso Pruneda, para que fuera becado a estudiar a Francia. Y es que tanto a sus maestros como al propio secretario Pruneda habían quedado impresionados ante un dibujo de 80 centímetros de ancho por dos y medio de largo, realizado en tinta china, con el que el pequeño Vargas había participado en el concurso “El día del tráfico”.

La Familia Burrón el reflejo de la cultura popular de México

La Familia Burrón el reflejo de la cultura popular de México

“Yo tengo ese dibujo en custodia y muchísimos otros que Gabriel dejo y me dijo que si Porrúa –la editorial que le hacía sus libros– le interesaban, hicieran algo, y si no, más adelante yo decidiera. Gabriel siempre fue muy amigo de José Antonio Porrúa. Hay material para hacer 100 libros si fuera necesario”, aseguró doña Guadalupe.

En 1931, con sólo 16 años de edad, Gabriel Vargas entró a trabajar al diario Excélsior, donde a los 17 lo hicieron jefe de del departamento de dibujo por su eficiencia y no por escalafón, como se acostumbraba en la cooperativa. Tras ganar un concurso organizado por la Editorial Panamericana de José García Valseca para ilustrar un libro infantil, obtuvo 10 mil pesos y un contrato para crear una historieta.

 

“Tuvo muchas satisfacciones, una de ellas yo creo que fue el doctorado Honoris Causa que le otorgó la Universidad Autónoma de Hidalgo, porque era su tierra; otra fue la Medalla Pedro María Anaya 2006, que le entregó el poder legislativo de Hidalgo, por ser uno de los más grandes historietistas de México. Fue algo que lo emocionó mucho.

“Otra de sus alegrías fueron las exposiciones que se le hicieron en el Museo del Estanquillo, porque él decía que Carlos Monsiváis era su gran amigo, que era como su hermano, por lo que la exposición le dio mucha alegría”, dijo la viuda.

Entre sus deseos manifestados a Guadalupe Appendini, Vargas pidió que sus libros, sus libreros, seis mesas de dibujo, así como algunas otras cosas de su despacho se fueran a la Universidad Autónoma de Hidalgo. Sólo la biblioteca tiene más de 6 mil libros de variados temas.

“Parece ser que la Universidad creará una cátedra de caricatura o dibujo y una sala de lectura con toda la donación de Gabriel Vargas. Esa donación ya está en curso. Él así lo quiso y no perdió la lucidez hasta un día antes de su muerte.

“Cuando le preguntaban si tenía un hijo preferido, en referencia a los personajes que dibujaba, él siempre decía que no, que a todos los quería por igual. Pero yo siempre le decía que él era como Borola Burrón, porque traía la música por dentro: Te pareces a ella aunque digas que no, tienes muchas cosas de ella. Y es que así como era de serio, también era muy vacilador”, indicó la mujer con quien el mismo día de su muerte cumplió 34 años de vida compartida.

Tras publicar historietas como Los Superlocos y Frank Piernas Muertas, Gabriel Vargas creó su obra cumbre: La Familia Burrón, la cual comenzó a publicarse con el título de Vida de Perro. La observación detenida de colonias como Santa Julia, Tacuba y Mixcalco en la década de los años 40, le dio al caricaturista la inspiración para recrear la vida de los moradores de vecindades de pequeñas viviendas y grandes patios.

“A doña Borola –dijo en alguna ocasión el caricaturista–, la saqué de una familia que conocí cuando era muy niño. Tenía como seis o siete años y jugaba con el hijo pequeño de ellos, a quien le decían el baby. En esa casa el señor era un abogado chaparrito, bueno y noble, manejado por su esposa, que era de muy fuerte carácter, mucho más alta que su marido, altiva y orgullosa”.

Carlos Monsiváis, un eterno fánatico de la Familia Burrón

Carlos Monsiváis, un eterno fánatico de la Familia Burrón

En lo que se refiere a don Regino Burrón, Vargas dijo: “Yo quería hacer un hombre humilde, de la clase media, una personalidad más bien opaca. No fue difícil perfilar a este personaje, en cualquier parte de la República hay un Regino Burrón, es el hombre que trabaja demasiado y no se puede elevar socialmente; es un burro. De ahí nació La Familia Burrón”.

El resto de los personajes que dieron vida a la historieta fueron creados por la imaginación y el ingenio de Gabriel Vargas, y están presentes en los miles de ejemplares que salieron a la luz pública durante casi siete décadas ininterrumpidamente. En ello, el autor mostró la diversidad social de los barrios urbanos-populares que ha dado fama a la Ciudad de México.

A Gabriel Vargas le sobreviven dos hijos, Graciela y Gabriel, de su primer matrimonio. “Nosotros no tuvimos hijos, pero yo lo quería como hijo, como papá, como hermano y como todo. Fue un hombre de una pieza, nunca le escuché ni una mala palabra, nunca se emborrachó, aunque en un tiempo tomaba dos copas de vino con la comida por una recomendación del doctor. Era tan sencillo, nada vanidoso. Un hombre al que vamos a extrañar”, concluyó Guadalupe Appendini de Vargas.

Entre los reconocimientos que obtuvo Gabriel Vargas Bernal están el Premio Nacional de Periodismo de México en Caricatura, en 1983; el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Artes y Tradiciones Populares, en 2003; el gobierno de la ciudad de México lo nombró Ciudadano Distinguido y le rindió un homenaje en 2007, mismo año en que el Museo del Estanquillo le brindó un homenaje con una magna exposición.

Próximamente, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes pondrá en circulación el libro Los Burrón en familia, de Agustín Sánchez González. En el libro se abordará la biografía de Gabriel Vargas; un recorrido histórico de su obra, desde su primer dibujo realizado en 1930, hasta los últimos días de la Familia Burrón; su presencia en una de las historietas emblemáticas y desconocidas: Los Superlocos; sus ilustraciones de historias como La vida de Cristo, Los Chiflados, Los del Doce y Sopa de perico y sus acuarelas publicadas en Revista de Revistas.

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