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El liderazgo de la Revolución mexicano vino de la clase media: Arnoldo Córdova

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 14 junio 2010
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Artemisa MENDIZÁBAL C/Conaculta

Oaxaca, México.- El politólogo Arnaldo Córdova descalificó las teorías que afirman que la Revolución Mexicana fue un movimiento social sin ideas y que niegan que haya tenido una filosofía. Si bien reconoció que el movimiento no la creó sí se apropió de una, a través de los sectores intelectuales que se adhirieron.

 

De esta suerte, aseguró que el liderazgo revolucionario fue provisto por la clase media porfiriana.

 

El politólogo Arnoldo Córdova

El politólogo Arnoldo Córdova

Participante en el ciclo de conferencias Vive el Bicentenario en Miguel Hidalgo, que se realiza en la Sala Tláloc del Museo Nacional de Antropología, Córdova señaló que el porfirismo sí propició un desarrollo y una diferenciación de clases sociales en México.

     

 

Por ello, aseguró que uno de los fenómenos más interesantes en el que he anclado la explicación de cómo se forma y aparece el personal político de Revolución Mexicana, tiene que ver con el desarrollo importante de las clases medias, a partir de 1884.

     

De esta suerte, dijo, muchos de los precursores de la Revolución eran profesionales, la mayoría de ellos abogados. No obstante, hizo notar que en aquel momento no era fácil tener una profesión y tampoco era una sociedad en la cual tenerla significara vivir bien; en general, las clases medias porfirianas se desarrollan con grandes dificultades personales, pues no hubo igualdad de oportunidades.

     

El también investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, indicó que fueron las clases medias las que empezaron a mostrar inconformidad, un fenómeno nuevo en México, réplica de lo que se conocía en Europa y Estados Unidos como la rebelión de las clases medias, aunque en su opinión no fue ninguna rebelión, porque las clases medias no se rebelan sino provocan rebeliones.

     

En este tenor, Arnaldo Córdova subrayó que el liderazgo de la Revolución fue provisto por esos sectores medios y como ejemplo mencionó a Luis Cabrera, a Madero –hijo de terratenientes, pero clasemediero en su idiosincrasia-, Andrés Molina Enríquez, Wistano Luis Orozco, Astor Rouaix, Salvador Alvarado, Antonio Mañero, José Diego Fernández, José Covarrubias, Fernando González Roa, Roque Estrada, Félix F. Palavicini, Carlos Trejo Lerdo de Tejada, entre otros.

     

Añadió que en la Revolución Mexicana hay una gran cantidad de personajes que son profesionistas, que todos los dirigentes tenían algún titulo o profesión clasemediera, es decir, eran pequeños emprendedores como en el caso de Alvaro Obregón.

     

Puntualizó que el de la Revolución Mexicana es un tema de política, en el sentido de que más que ser vista como un movimiento de transformación social o de las estructuras sociales, se orientó más bien a la organización o reorganización del Estado, de la política nacional.

     

Dijo que Madero mismo, definió su proyecto como ideal-democrático, era un proyecto antidictatorial, pero para él no había necesidad de cambiar nada, pues reconocía en Díaz a un gran promotor del desarrollo económico; incluso, en La sucesión presidencial habla con admiración de la gran infraestructura ferroviaria, de las fábricas y todo lo que se construyó en la época de Díaz.

     

Córdova indicó que Madero siempre estuvo de acuerdo en lo económico, lo que para él no estaba bien era el Estado. “Esta idea de Madero debió haberle servido a los investigadores desde un principio, para entender el carácter de la Revolución Mexicana, pues no se entendió a cabalidad. Madero planteaba la fundación de un nuevo Estado, luego vinieron muchos otros temas ideológicos que se entreveraron, como el relacionado con la problemática de la tierra”.

     

En su opinión, la caída de Madero provocó una reacción entre los revolucionarios en contra del liberalismo y de los métodos democráticos de gobierno, que los llevó a adoptar concepciones autoritarias cada vez más rudas y violentas fundadas en la manipulación de las masas populares, en un feroz pragmatismo nacido del contacto con las masas y de la conversión de éstas en palanca decisiva de la lucha por el poder.

     

Añadió que descartada la democracia como método para la reorganización de la sociedad y rechazado el liberalismo como ideología de la Revolución, se cerraban todos los caminos para cualquier filosofía o concepción filosófica que fuese incapaz de adoptar los hechos sociales, en cuanto tales, como tema central de su discurso.

     

Así, la crítica del sistema económico y político del porfirismo que se había llevado a cabo en los marcos de la filosofía positivista, principalmente por parte de Molina Enríquez y Luis Cabrera, fue readoptada por los revolucionarios en la elaboración de su política al tiempo que se abría paso la crítica del propio maderismo también desde un punto de vista positivista.

     

Arnaldo Córdova afirmó que el estudio de la sociedad mexicana, desde un punto de vista “científico”, llevó a Molina Enríquez a reconocer en el problema de la tierra el problema fundamental de la historia de nuestro país, lo que luego coincidiría con la Revolución como el verdadero motor de las luchas sociales y la palanca principal de la política de masas.

     

Observó que en coincidencia con Spencer, Molina concebía a la sociedad mexicana como un organismo cuya relación con la tierra lo diferenciaba y lo distinguía respecto de todos los demás. Era un organismo cuyos elementos no se habían desarrollado y permanecían homogéneos e indiferenciados, faltando el paso a la heterogeneidad y, con ello, a una mayor y mejor agregación y cohesión de esos elementos.

     

“Traduciendo este principio positivista al estudio de la realidad social mexicana, Molina llevó a cabo la más efectiva crítica de las relaciones de propiedad imperantes en el agro mexicano, planteando una urgente nivelación de las mismas como el modo de solucionar el inveterado problema de la tierra”, apuntó.

     

Córdova hizo notar que Luis Cabrera, quien tanta influencia llegó a tener en el movimiento revolucionario, como el mayor perito en asuntos agrarios y ministro de Hacienda del gobierno de Carranza, se concebía a sí mismo como un discípulo de Molina Enríquez. Sin duda alguna, fue el más grande de todos. Su gran aportación a la teoría y a la práctica de la Revolución, consistió “en la invención de un nuevo método de hacer política”.

     

Por último, el especialista manifestó que Cabrera fue el primer revolucionario que percibió la fuerza formidable que en la política nacional habían llegado a cobrar las masas trabajadoras, sobre todo del campo, y el primero que propuso, a partir del planteamiento de los problemas de los trabajadores una verdadera política de masas para la Revolución.

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