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Un centenar de sacerdotes demandan liberación del padre Martín García Ortiz

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 28 junio 2010
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Oscar VALDIVIESO

Oaxaca, México.- Cien sacerdotes de quince diócesis del país, demandaron al gobierno de Oaxaca, liberar al padre Martín  García  por considerar como injustos los señalamientos en su contra y permanecer incomunicado ilegalmente.

En un comunicado los representantes de las diócesis de San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Tehuantepec, Huautla de Jiménez, Tehuacán, Puebla, Puerto Escondido, Oaxaca, México, Cuernavaca, Coatzacoalcos, Huejutla, Ciudad Guzmán, Ciudad Juárez, Acapulco enviaron el siguiente comunicado:

PADRE MARTIN: UN PROFETA EN MEDIO DEL PUEBLO DE DIOS,  DEBE SER LIBERADO.

  1. Secuestrado y torturado por un grupo de priistas simpatizantes de la explotación de la mina de San José del Progreso, Ocotlán. Preso por designio de ellos.

El sábado 19 de junio el Padre Martín se dirigía, junto con el coro parroquial, a celebrar una misa en San José del Progreso, solicitada por Matilde Sánchez Martínez, cuñada del expresidente municipal. La misa era a las 7 P.M. (hora de Dios).

El padre Martín Octavio García Ortiz

El padre Martín Octavio García Ortiz

Unos cuantos metros antes de llegar al templo, le salieron al paso muchas personas, algunas con armas; amedrentaron al coro, bajaron de la camioneta al padre, al bajarlo Angel Arango lo golpeó en la cabeza con la cacha de su pistola y, enseguida, lo empezaron a golpear todos los demás –entre otros Flora Rodríguez, Cristina Hernández, Yolanda Reyes y Silvano Vásquez-.  Cuando trataron de rescatarlo otras personas del pueblo, los que lo golpeaban sacaron armas y las obligaron a alejarse. Lo ataron de pies y manos, lo aventaron a la batea de una camioneta y se lo llevaron, durante el trayecto lo seguían golpeando. Vendado de los ojos lo trasladaron a la casa de Servando Arango Rosario, ahí lo mantuvieron secuestrado torturándolo física y psicológicamente, lo amenazaban y le decían que nadie de sus amigos iba a ir por él, que lo iban a machetear, a quemar y que lo iban a matar, una mujer lo golpeó con una varilla, uno al que llamaban tío Martín lo golpeó en la cabeza. Cabeza y cuerpo del Padre eran golpeados sin misericordia hasta que alguien gritó que lo dejaran porque venía la ministerial. Llevaron a la enfermera de la clínica del pueblo para detenerle la sangre que fluía de la cabeza y limpiarle el resto de las heridas en el cuerpo, lo hizo y dijo: “yo ya cumplí con mi trabajo, ya me voy”. Lo sacaron a la calle, enfrente de la casa de Servando, y lo ataron a un palo tirado en el suelo.

Había llegado una primera vez la policía estatal con más de diez patrullas, pero no lo entregaron. Después, entre 12 y 1 de la madrugada llegaron los ministeriales, lo entregaron bajo la condición de que se lo llevaran arrestado y le imputaran cargos. El mismo Angel Arango que lo había golpeado con la pistola acompañó a los ministeriales hasta ciudad judicial para constatar que el Padre quedara bajo arresto y él, se regresó tranquilo. Al Padre, en lugar de llevarlo a que lo atendieran médicamente, lo encarcelaron. No fue sino hasta el lunes 21 que, por la intervención de 9 sacerdotes que, después de visitarlo, hablaron con el subprocurador Netolín Chávez, éste se comprometió a enviarlo a un hospital en un lapso de dos horas. Pasaron casi siete y entonces intentaron sacarlo a escondidas, pero su mamá se percató y no se despegó de su hijo hasta que fue llevado al hospital, ahí lo resguardan unos 7 policías.

Por cierto, en el encuentro con los sacerdotes, al cuestionarle por qué no recibían a los testigos y las pruebas de descargo, el subprocurador argumentó que con los elementos que tenían podían ya determinar que ese mismo día saliera, aunque había que tener en cuenta –dijo­- que era asunto político. En lugar de ser liberado, el Padre Martín quedó en calidad de arraigado.

De todo esto hay fotos, videos o testimonios.

  1. Su labor pastoral y su enseñanza, con total fidelidad al Evangelio de Jesús y a la Enseñanza de la Iglesia.

Es absurdo que acusen al Padre Martín como el incitador de la violencia. El sacerdote es educador en la fe y no debe regirse por los gustos de la gente sino por las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana (Cf. Ministerio y vida sacerdotal, 6). Y dijo Dios: “Llenen la tierra y sométanla. Yo les entrego para que ustedes se alimenten” (Gn 1, 28.29). “El pan que yo daré es  mi carne, y la daré para vida del mundo” (Jn 6, 51). “El párroco ha de fomentar las iniciativas con las que se promueva el espíritu evangélico, también por lo que se refiere a la justicia social” (Código de Derecho canónico, C. 529, p. 1;. Cf. Apostolado de los laicos, 14). El cuidado de la creación y la responsabilidad ciudadana para el bien común es una sola cosa con la justicia social y es, en la práctica, la vivencia del Mandamiento de Jesús: Amárás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo  como a ti mismo.

El Padre Martín sólo ha cumplido lo que le pide el Evangelio y la Iglesia, eso sí con mucho amor a los pobres –como Cristo- y gran eficacia pastoral. Por eso tiene nuestra admiración y respeto.

  1. 3. Liberarlo inmediatamente y encarcelar a sus secuestradores y torturadores son exigencias de justicia.

Nos preocupa mucho que un grupo cualquiera, afín al partido en el poder, pueda secuestrar y torturar a quien juzgue como contrario a sus intereses, y -peor- que las instituciones del Estado encargadas de aplicar la justicia acepten las condiciones que ese grupo les impone y, en vez de apresar a los torturadores y secuestradores, se lleven detenido al secuestrado y torturado, en este caso el Padre Martín Octavio García Ortiz. Más todavía que los secuestradores y torturadores hasta acompañen a la policía para cerciorarse de que ésta cumple sus condiciones.

Es de sorprender la rapidez con que tomaron presas a 9 personas que, según datos fidedignos, ni siquiera estaban presentes en el enfrentamiento del Cuajilote entre opositores y favorecedores de la mina de San José, y que hayan dejado en libertad inmediata a 7 del grupo contrario que habían sido presentados. La rapidez con que se actuó en este caso contrasta con el caso de Copala del que hasta ahora no hay un solo detenido que responda por los asesinatos ahí ocurridos.

La forma como ha actuado este grupo de torturadores y secuestradores y la anuencia que de hecho le han dado las instituciones de justicia,  y todavía mantener preso al Padre Martín y a quienes fueron arrestados al azar, representa una vergüenza para Oaxaca ante la nación y ante el mundo, pues exhibe a las autoridades del Estado violando sin recato los derechos humanos y la aplicación de la justicia. En consecuencia caen por su propio peso

  1. Las exigencias de sacerdotes y pueblo de Dios:
    1. 1. Liberación inmediata y sin condiciones del Padre Martín Octavio García Ortiz.
    2. 2. La misma liberación de las nueve personas  que fueron apresadas al azar.
    3. 3. Una investigación a fondo y un esclarecimiento creíble sobre los verdaderos culpables del asesinato de las 2 personas durante el enfrentamiento del Cuajilote.
    4. 4. Aprehensión y aplicación de la justicia a los secuestradores y torturadores del Padre Martín, los cuales están bien identificados.
  2. A quienes hicieron daño al Padre Martín les decimos: Miren su conciencia a solas con Dios y vean si no necesitan su perdón y su paz. No dejen que la sangre de este justo caiga sobre ustedes y sobre sus hijos (Mt 23, 35; 27,25).
  3. Y a tí Padre Martín te aseguramos: Tus hermanos sacerdotes y el Pueblo de Dios estamos unidos a ti, atentos a lo que pueda acontecerte y esperando tu libertad.

Cien Sacerdotes de las diócesis de: San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Tehuantepec, Huautla de Jiménez, Tehuacán, Puebla, Puerto Escondido, Oaxaca, México, Cuernavaca, Coatzacoalcos, Huejutla, Ciudad Guzmán, Ciudad Juárez, Acapulco:
Pbro. Guillermo Nieto Selvas, Diócesis de Tapachula

Pbro. Raúl Orlando Lomélí, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas

Pbro. Luis Alberto Santiago Marroquín, Diócesis de Tapachula
Pbro. Aurelio Rojas, Diócesis de Cuernavaca

Pbro. Martin Medina Balam, Diócesis de Tapachula
Pbro. Abel Ignacio Valencia Hernández, Diócesis de Tapachula
Pbro. Felipe Ventura Ventura, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas

Pbro. José Heyman Vázquez, Diócesis de Tapachula
Pbro. Oscar Joaquín Wong Cigarroa, Diocesis de Tapachula
Pbro. Carlos Castro Suriano, Diócesis de Tapachula
Pbro. Alejando Padilla Fajardo, Diócesis de Tapachula
Pbro. Anselmo Alba Romo, Diócesis de Tapachula
Pbro. Ervin Reyes de Aquino, Diócesis de Tapachula
Pbro. Orbey de Paz Nepomuceno
, Diócesis de Tapachula

Pbro. Adán Carrasco Ambrosio, Prelatura de Huautla de Jiménez
Pbro. Adolfo Torres Hernández, Diócesis de Tehuacán

Pbro. Alberto Pacheco Quiroz, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Alfonso Carrasco Maliachi, Diócesis de Coatzacoalcos

Pbro. Aristeo de la Vega Cacho, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Álvaro Gómez Hernández, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Anastasio Hidalgo Miramón, Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Anastasio Ramos, Diócesis de Tapachula

Pbro. Aniceto Corona Mendoza, Hijos de la Caridad, Superior Regional

Pbro. Ángel Ángeles Cruz, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Ángel Sánchez, Diócesis de Cuernavaca

Pbro. Antolín Espino Delgado, Diócesis de Huejutla

Pbro. Antonio Martín Romo, Diócesis de Huejutla

Pbro. Armando Muñoz Jarquín, Diócesis de Puerto Escondido

Pbro. Arturo Nicolás Vásquez, Diócesis de Puerto Escondido, Oaxaca

Pbro. Bernardino Macías Vera, Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Emigdio Andrade Altamirano, Diócesis de Tehuacán

Pbro. Bulmaro Castro, Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Carlos C. Rodríguez Rivera, S.J. Centro de Reflexión y Acción Laboral

Pbro. Eloy Martínez, Diócesis de Cuernavaca

Pbro. Emeterio López Sánchez, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Emilio Zaragoza Lara, Diócesis de Tula

Pbro. Enrique Camargo Meléndez, Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Eusebio Pérez Hernández, Diócesis de Huejutla

Pbro. Fernando Cruz Montes, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Francisco Ibarra, Diócesis de Aguascalientes

Pbro. Francisco Ponce Salmerón, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Alfonso Girón, Diócesis de Tehuantepec

Pbro. Francisco Silencio Cruz, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Gil López López, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Jaime Meneses Lavariega, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Jesús Mendoza, Arquidiócesis de Acapulco

Pbro. Facundo Cruz Sánchez, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Fidel Zurita García, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Severiano Mendoza Delgado, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Atanasio Matías Juárez, Diócesis de Puerto Escondido

Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Gustavo Andrade Hernández, Diócesis de San Cristóbal las Casas

Pbro. Héctor Santiago Pacheco, Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Héctor Javier Villa Hernández, Diócesis de Cd. Juárez

Pbro. Herminio Guerrero F.,  Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Víctor Cabrera Rodríguez, Diócesis de Tehuantepec

Pbro. Herminio Olmedo Peña, Diócesis de Puerto Escondido

Pbro. Humberto Chávez Vázquez, Diócesis de Tehuacán

Pbro. Ignacio Fernández Pardo, Diócesis de Tapachula

Pbro. Jesús Morfín Cartagena, Diócesis de Huejutla

Pbro. Jesús Ramos Muñoz, Arquidiócesis de México

Pbro. Jesús Acosta González, S.J. Director Centro Laboral México, CELAMEX

Pbro. Jorge J. Pastor Salvador, Prelatura de Huautla de Jiménez

Pbro. Jorge Pérez García, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. José Barón Larios, Diócesis de Huejutla

Pbro. José Francisco González González, S. J., Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. José Rentería Pérez, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. José Luis Sánchez, Arquidiócesis de México

Pbro. José Sánchez, Diócesis de Cd. Guzmán

Pbro. Juan Ignacio Ortega, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Roberto Raygoza Beltrán, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Ranulfo Pacheco López, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Pablo Andrés García Cruz, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Ramón Rosado Ambrosio, Diócesis de Tehuantepec

Pbro. Rómulo Bautista Hernández, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Rubén Ramírez Bautista, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Hugo Pedro Aguilar, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Gustavo Rodríguez, Arquidiócesis de Puebla

Pbro. Juan Ruiz Carreño, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Leoncio Hernández Guzmán, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Lino Tenorio Cayetano, Diócesis de Tehuantepec

Pbro. Lucio Santiago Santiago, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Santiago Ramos, Diócesis de Tehuantepec
Pbro. José Goncálvez N., Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Benito Pardo, Diócesis de Tehuantepec

Pbro. Manuel Arias Montes, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Mario Ordiano Ramírez,  Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Miguel Ángel Morelos García, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Milán Maya Vázquez, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Modesto González Sánchez, Prelatura de Huautla de Jiménez

Pbro. Nicolás Ramírez García, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Oscar Enríquez, Diócesis de Cd. Juárez Chih.

Pbro. Oscar Rodríguez Rivera, S.J.  Centro de Derechos Indígenas, CEDIAC

Pbro. Pedro Antonio Bravo Martínez, Prelatura de Huautla de Jiménez

Pbro. Raúl Cervera, S. J, Revista Christus.

Pbro. Ricardo Rivera Barragán, Diócesis de Tehuacán.

Pbro. Rufino Jiménez Quiroz, Diócesis de Puerto Escondido

Pbro. Samuel Mora Castillo, Diócesis de Huejutla

Pbro. Sergio Herrera Arias, Arquidiócesis de Oaxaca

Pbro. Víctor Villalobos Baltasar, Prelatura de Huautla de Jiménez

Pbro. Vladimiro Valdés Montoya, S. J. Director Servicio Jesuita a Migrantes

Pbro. Juan Antonio Jiménez Gómez, Arquidiócesis de Oaxaca

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