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Si se recuerda, durante la reciente campaña electoral, el nombre de Carlos Marín apareció en una de las conversaciones telefónicas sostenidas entre URO con su exdirector de Comunicación Social, Raúl Castellanos.
En una parte de la conversación Castellanos, para entonces coordinador de prensa del candidato del PRI, Eviel Pérez Magaña, le hacía ver al gobernador Ulises sobre el trato amable y el tiempo que Marín le estaba dedicando en su programa a Gabino Cué.
Y de esa llamada surgió la expresión “¿qué no a Marín ya lo tenemos arreglado”?, que indignó y lastimó la honra del periodista y provocó su reclamo público.
En la entrevista de la semana pasada, Carlos Marín retomó el tema al emplazar a Ulises Ruiz para que confirmara la certeza o falsedad de lo dicho en esa ocasión “por uno de tus achichincles”. Y, por supuesto, que el gobernador lo negó y renegó.
Lo que a estas alturas no quiere reconocer el gobernador de Oaxaca es que irremediablemente los días de gloria y poder se le van acabando día tras día. Que frente a la doble si no es que triple derrota sufrida por su partido y por él mismo el 4 de julio, ya su futuro se ha vuelto incierto aunque él afirme todo lo contrario y asegure a sus cercanos que el gobierno sólo lo prestaron por seis años.
El notable vacío de autoridad que se vive en la entidad es un claro reflejo: conflictos por doquier, abandono de sus obligaciones de la gran mayoría de los secretarios y funcionarios de primer nivel, creciente inseguridad, ayuntamientos sin recursos, riesgos de conflictos mayores por conflictos agrarios y por la disputa por el poder municipal en los municipios de usos y costumbres.
Y, por si no fuera suficiente todo lo anterior, lluvias torrenciales y sus secuelas de tragedias y desastres en calles, caminos y carreteras de entidad que ponen al descubierto toda la corrupción que permeó la obra pública gubernamental.
Por eso no hay que abrigar tantas esperanzas de que de una primera reunión entre el que llega y el que se va puedan surgir acuerdos trascendentes que, por ejemplo, aseguren la gobernabilidad de Oaxaca para el momento de la transmisión de poderes.
El gobernador fue muy claro sobre el alcance de dicho encuentro al declarar que su compromiso solo incluye la colaboración de los diputados federales del PRI para buscar un incremento al presupuesto público gubernamental. La entrega recepción, precisó, será hasta noviembre. Y punto.
Los recursos presentados por el PRI ante el Tribunal Estatal Electoral para impugnar el resultado de la elección de gobernador seguirán su curso y mientras no resuelva ni reconocimiento legal a Gabino ni compromiso para hacer las paces.
En el tema de la gobernabilidad es un hecho que en decenas de municipios de usos y costumbres que renovarán a sus autoridades durante los meses de septiembre y octubre el PRI no respetará la legislación electoral en la materia y le apostará a todo para colocar a sus hombres y mujeres en las presidenciales municipales, como también podría ocurrir con el PRD y el PAN y el PUP.
Pero tampoco otros sectores sociales y políticos afines al viejo régimen, y aún los que se reclaman de oposición, entregarán en bandeja de plata sus plazas ni abandonarán sus viejos métodos de lucha porque a final de cuentas será su carta de presentación para negociar con el nuevo régimen y así preservar sus fueros y privilegios.
Ninguna alternancia ni transición democrática ha sido fácil y Oaxaca no será la excepción.
isidoroyescas@yahoo.com.mxTe podría interesar...








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