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Anuncia Piñera nuevas medidas de seguridad en la minería chilena

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 14 octubre 2010
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Francisco PEREGIL/El País.es

Oaxaca, México.- El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se ha reunido con los 33 mineros rescatados en el hospital donde se recuperan después de permanecer 70 días atrapados en el yacimiento de San José.

Tras charlar con los trabajadores y explicarles las labores de rescate, Piñera los invitó al Palacio de La Moneda, residencia del presidente chileno, y se comprometió a garantizar que “nunca más” se trabaje “en condiciones tan inseguras e inhumanas” como ellos. Según los médicos que los atienden en el hospital de Copiapó, “dos o tres” de los mineros podrían recibir el alta hoy.

minerospteEn principio, se informó que deberían permanecer 48 horas en el centro sanitario, pero el subdirector del centro, Jorge Montes, ha indicado que “la mayoría se han comportado muy bien desde el punto de vista médico”.

Montes ha destacado la buena adecuación a la luz natural, lo bien que han soportado el estrés y que las lesiones dermatológicas, habituales en personas que permanecen en lugares con altas temperaturas y humedad, están bajo control. El ministro de Salud, Jaime Mañalich, en su comparecencia junto a Montes, ha parodiado el “Estamos bien en el refugio los 33”, primer mensaje de los mineros: “Están bien en el hospital los 33”.

En medio de las celebraciones y de la ola de orgullo nacional que recorre Chile tras el rescate, Piñera, ha recordado su compromiso de investigar a fondo lo ocurrido en la mina San José para evitar que vuelva a ocurrir un accidente semejante, anticipado por muchos de los trabajadores. “Lo dijimos el primer día, esto no va a quedar impune. Los que tengan responsabilidad van a tener que asumir su responsabilidad”, afirmó Piñera. Respondía así a la petición de Luis Urzúa, el último minero en volver a la luz, que al poco de salir dijo al jefe de Estado: “Que esto no vuelva a pasar”.

La falta de seguridad en el yacimiento de oro y cobre, donde una explosión de roca el pasado 5 de agosto provocó el derrumbe que dejó atrapados a los trabajadores a 700 metros de profundidad, centró la conversación del presidente con el minero que durante dos meses y medio ejerció de líder del grupo. Piñera también dedicó gran parte de su alocución posterior al tema. “Ha sido una gran lección para todos los chilenos y para nuestro Gobierno”, reconoció Piñera, que, simbólicamente, tapó el conducto por el que salieron los mineros una vez salió el último rescatador.

Muchos de los 33 mineros habían expresado a sus familiares miedo por las malas condiciones de la explotación, donde escaseaban las condiciones de seguridad. La mina San José ha registrado más de 80 accidentes y ya fue clausurada en 2007, después de un derrumbe similar que causó un muerto. Reabrió al año siguiente, pero sin haber instalado una escalera en el conducto de ventilación para que los trabajadores pudieran salir en caso de accidente, que era el requisito para seguir funcionando que le impuso el Servicio Nacional de Geología y Minería, el órgano estatal que controla la seguridad en las minas en Chile, la primera productora mundial de cobre.

La empresa propietaria, San Esteban, no ha participado en las labores de rescate y tardó en avisar del accidente, además de vulnerar normas de seguridad y no pagar el seguro social de los mineros, según las denuncias de los trabajadores.

“Debe haber un nunca más, San José ocurre porque no estábamos haciendo bien algunas cosas, entonces no tenemos que ser soberbios y en lo sucesivo preocuparnos mejor de nuestras organizaciones públicas que tienen que ver con el área minería y realizar las cosas bien”, señaló Miguel Fort, uno de los ingenieros que asesoraron al Gobierno en las tareas de rescate.

La tragedia de los 33 trabajadores, convertida en una historia de supervivencia que ha dado la vuelta al mundo, ha servido de llamada de atención sobre un problema, el de la inseguridad laboral, que golpea muchos sectores en Chile. Una vez se supo que los atrapados en el yacimiento de Copiapó estaban con vida, 17 días después del derrumbe, el Gobierno endureció la supervisión de las excavaciones mineras, y cerró 18 en toda la región, que carecían de refugios subterráneos, chimeneas de ventilación y de al menos dos vías de evacuación.

El presidente adelantó que en los próximos días anunciará medidas para aumentar la seguridad de los trabajadores, no sólo en el sector de la minería.

Piñera señaló la necesidad de “mejorar nuestros sistemas, nuestras actitudes y nuestros procedimientos para resguardar la vida, la integridad y la dignidad de nuestros trabajadores”. “Y no solamente en la minería. También en la construcción, en los transportes o en la pesca. Eso es algo que se lo debemos a todos los chilenos y espero en los próximos días poder anunciar un nuevo trato con los trabajadores y trabajadoras chilenos y chilenas”, aseguró.

Con este objetivo, Piñera formó el 23 de agosto una comisión de expertos, encabezada por la ministra del Trabajo, Camila Merino, para ampliar las atribuciones de los organismos fiscalizadores y las sanciones a las empresas que vulneran las normas de seguridad. En la actualidad, a muchas empresas les resulta más económico pagar una multa que invertir para mejorar las condiciones de los trabajadores.

Piñera, que recibirá a los supervivientes con honores en la Casa de la Moneda, inundó su discurso de soflamas patiótricas. “Chile es ahora más respetado, más valorado en el mundo entero. No es el mismo país que teníamos 69 días atrás”, afirmó. “Hoy día siento que Chile está preparado para grandes cosas. Estamos preparados para enfrentar los desafíos que el futuro nos va a traer”.

Todos queríamos abrazar el martillo

Tras convertirse en el último de los trabajadores en ser rescatado de la mina San José, el topógrafo Luis Urzúa ha contado al presidente de Chile, Sebastián Piñera, detalles de los 69 días de cárcel en el interior del yacimiento.

mineros9La más entrañable de estas anécdotas, que recoge El Mercurio on line, es lo que sucedió a la llegada de la primera sonda al refugio. “Eran las seis de la mañana y teníamos todo un protocolo. Pero se olvidó todo, cuando llegó la primera sonda al refugio todos querían abrazar el martillo”, ha relatado Urzúa, de de 54 años y con 31 de experiencia en la minería

El jefe de turno cuando sucedió el accidente y líder de los mineros durante el cautiverio ha explicado que en esa primera sonda que los halló con vida tras 17 días de incertidumbre mandaron “varios papeles”, no sólo el que finalmente llegó para informar al mundo de que seguían con vida. Uno de ellos, por ejemplo, decía “mándame comida, tengo hambre”. “Fueron bastantes papeles, pero Dios quiso que llegaran los que debían llegar”. El mensaje que confirmó que habían sobrevivido al derrumbe lo había escrito con rotulador rojo José Ojeda y no podía ser más escueto y certero: “Estamos bien los 33 en el refugio”.

“Veíamos que era difícil”

Según Urzúa, tras el accidente, ocurrido el 5 de agosto, tardaron unas tres horas en poder constatar cuál era su situación, ya que la polvareda que se levantó les impedía ver. Su principal preocupación era la suerte de otros compañeros que en ese momento estaban abandonando la mina tras su turno de trabajo. “Rogamos porque teníamos tres o cuatro personas que iban saliendo. Siempre nos preguntamos si habrían salido o no”, ha confesado. Los mineros salieron sin problemas en un accidente que no produjo víctimas.

Los atrapados supieron días después del accidente que les estaban buscando. “Nosotros veíamos cómo perforaban las máquinas. Los primeros cinco días estábamos seguros que estaban trabajando por la mina, pero veíamos que era difícil. Sabía cómo estaba la cosa”, ha relatado Urzúa. Piñera, por su parte, le ha explicado la preocupación que se vivió en Chile porque perforaban pero no sabían “dónde estaban, si estaban vivos o muertos”. “Se lloró en todos los hogares de Chile de alegría y emoción”, ha añadido el mandatario.

Lo peor de estos 69 días, según Urzúa, fueron los primeros días de encierro, en los que tenían “poquita comida”. “Al último estábamos comiendo cada 48 horas, para dejar algo para más adelante”. Su dieta era: dos cucharadas de atún en conserva, un vaso pequeño de leche, media galleta y pequeños dados de melocotón en almíbar. Los mineros hicieron varios intentos por salir por su cuenta y riesgo y “mucha gente de repente trató de hacer cosas que no eran las mejores”, ha indicado, en referencia al conato de revuelta que se vivió en la mina contra sus órdenes, para añadir: “Pero por suerte supimos mantener la cordura gracias a Dios no hubo ningún accidentado”.

Urzúa, de carácter firme y que supo insuflar la esperanza en sus hombres para que no cayeran en el desánimo, también tuvo sus momentos de debilidad: “De repente podía decaer pero tenía la suficiente fortaleza para hablar con los trabajadores, decirles lo que estaba pasando”. “Los que tenemos fe, teníamos la esperanza de que algún día podíamos ser rescatados. Le damos las gracias a Dios”, ha agregado.

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