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El gran engaño de tras las marchas y plantones

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 15 noviembre 2010
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Salvador Nava ECHEVERRÍA

Oaxaca, México.- Este mes tenía pensado compartir una reflexión pre navideña de religiosidad, de espiritualidad, de amor y de esperanza, pero me venció lo visceral que prevaleció sobre lo cortical y no puedo mas que comentar acremente el sombrío y preocupante problema de las marchas y de los plantones, como si estos fenómenos, frecuentemente perversos, fueran la panacea para resolver los grandes problemas sociales del estado y de la ciudad.

 

Evidentemente que las causas que motivan estos marchas y plantones tienen orígenes muy diversos que van desde la ineficiencia del estado, la corrupción de los gobiernos en todos los niveles, el incumplimiento de los compromisos, la desigualdad social, la pobreza, la deficiente calidad educativa, la flojera, la indolencia personal, las ambiciones de grupos organizados, la falta de oportunidades laborales, la presencia de líderes sin escrúpulos, el desconocimiento de que la ley vigente nos guste o no, debe de cumplirse, agregándole además que con frecuencia las personas que marchan, sin generalizar, cometen actos vandálicos, pillerías, daños a bienes ajenos, destrozos, en fin, actos delictivos, culminando el evento marchista en la pachanga, los tragos y el clásico mexicano: me vale madres, etc. y no pasa nada, porque la ley simplemente no se aplica. Pueden ser muchas mas las causas, pero lo que es evidente es que las movilizaciones o marchas perderían fuerza o razón de ser, en cuanto las condiciones de pobreza o marginalidad, justicia, educación y una actitud ética, mejoraran sensiblemente. Este ensayo no pretende revisar los aspectos etiológicos (las causas) del fenómeno, sino reflexionar sobre las consecuencias de una estrategia fallida que tiene efectos mas graves que los problemas que pretende resolver.

 

triquismarcha2Lo preocupante del asunto es que ésta moda de marchar y plantarse, se ha convertido en el modelo a seguir y ahora, cualquier grupo organizado o desorganizado, cualquier facultad de la UABJO, los sindicatos, grupos de padres de familias, obviamente el magisterio, las comunidades rurales, etc., reunidos en grupos de diez, cincuenta, cien o mil personas, todas con la finalidad de fastidiarle la vida a los demás, y en afán de sus muy particulares intereses, destruyen la ciudad con sus obstrucciones, bloqueando e impidiendo la funcionalidad de la misma.

 

Cuando se realizan las marchas, fenómeno derivado de la libertad de expresión que existe en nuestro país, y que hasta cierto punto son actividades comprensibles, sobre todo si se persiguen causas realmente justas y no solo sean el resultado de ambiciones de líderes y grupos manipuladores y convenencieros, debería de vigilarse puntualmente que no se infrinja el valor del Respeto. Por eso, cuando se desarrollan estos eventos y se lesiona este valor, es decir, cuando se alcanzan los objetivos del grupo dañando o perjudicando a terceros en afán de sus derechos muy particulares y específicos, argumentando causas o motivos muy nobles, absolviéndose a si mismas estas turbas con argumentos justicieros, la marcha no sirvió de nada por carecer de calidad ética. ¡Es impensable aceptar estos argumentos sofistas! La libertad de marchar no debe ser impulso para dañar a otras personas, porque la libertad es la capacidad de elegir lo que queremos, siempre y cuando no se violen otros valores como son la Disciplina, la Dignidad, la Comprensión, La Tolerancia, la Prudencia, la Integridad, la Responsabilidad y básicamente el Respeto, porque de no ser así, no se llama libertad, se llama libertinaje.

 

Aprovechando el inicio del nuevo gobierno, en el cual tengo cifradas las mas grandes esperanzas de integridad, congruencia, sinceridad, honestidad, compromiso, disciplina, armonía y una enorme capacidad de negociación, pero de la limpia, (porque basta de darles dinero a los lideres para que se tranquilicen, ya que negociar es el acto de la reciprocidad en el más elevado sentido ético del pacto resolutivo), hoy le exijo al nuevo gobernador y al congreso local que intervengan eficientemente para detener este intolerable tsunami. Basta de marchas y plantones porque ese es uno de los principales motivos que tienen hundida a la entidad en la pobreza. Invito al legislativo a crear leyes que acoten la perversión y aclaren a la sociedad y a los grupos marchistas, que es la libertad y que es el libertinaje. El primero es un valor universal, el segundo es un abuso de la libertad, es un antivalor. Con el primero se obtiene un bien: la concordia, el desarrollo, la armonía y la realización; con el segundo se desprenden facturas negativas: odio, resentimiento, improductividad, incompetencia, dolor, venganza, miseria e incompetencia. Es el momento de legislar al respecto, basta de miedos, porque todos somos sociedad y todos tenemos derechos. ¿Como en muchos países se pueden perfectamente acotar y ordenar las manifestaciones?, pero las autoridades en esos países en donde no estan permitidas las marchas, (obviamente que en ocasiones se desarrollan) simplemente las disuelven con mano firme sin menoscabo de la libertad, solamente se aplica la ley y punto. Por poner un ejemplo: esta semana, al momento de escribir estas líneas, el parlamento francés aprobó la propuesta del presidente Nicolás Sarkozy para modificar la Ley de pensiones e incrementar la edad de jubilación a 62 años y darle un respiro al régimen de jubilaciones y pensiones de ese país y evidentemente los grupos populistas se manifestaron de una manera brutal hace unas semanas y hoy los pusieron quietos con la intervención enérgica de la policía porque la propuesta era una de las pocas salidas que tiene Francia. Esto se le llama obediencia civil, es la aplicación del valor universal de la Disciplina. (Por cierto, nuestro país tendrá que tomar decisiones muy parecidas ante el agotamiento del actual régimen de pensiones del IMSS y del ISSSTE. Veremos si el estado podrá detener esas manifestaciones, porque el país se va a incendiar ante la ignorancia y cerrazón de esos grupos).

 

Los estados débiles que permiten estas manifestaciones violentas, cargadas de coraje y de odio, de resentimiento y muchas emociones negativas, solamente estan debilitando el estado de derecho y promoviendo que se incrementen estos fenómenos. Pero además, es del conocimiento científico, que las masas reunidas disminuyen su nivel de racionalidad y que en un momento dado, la ira que se acumula en cada persona, se magnifica como grupo, despertando las peores manifestaciones del ser humano. Y lo más grave del asunto es que en ese lodazal político, de componendas, lo más conveniente es comportarse irracionalmente en el desarrollo de las marchas para que estas tengan impacto y por lo tanto para llegar al arreglo hay que abrevar de la corrupción.

 

¿Cual es el resultado o impacto de estas expresiones? Es muy sencillo deducirlo: Las ciudades, los estados, los países pierden atractividad, es decir competencia en el concierto mundial o dentro del propio país, la imagen a nivel nacional e internacional es deplorable. Oaxaca es una de las entidades campeonas en materia de marchas y evidentemente que ha sido uno de los factores que han alejado las inversiones externas o internas, evidentemente el Turismo ha disminuido sensiblemente (Las fiestas de muertos en Oaxaca, emblemáticas para nuestra ciudad y estado, en este mes de noviembre fueron realmente deslucidas, el panteón general se veía semidesierto, las ventas se redujeron, (pregúntenle a los comerciantes informales), la ocupación hotelera apenas llegó al 60 % de ocupación, etc. Todo derivado de que en las ultimas semanas no ha habido un solo día en que no hubiesen marchas o plantones); obviamente se reduce el empleo y por consecuencia se fomenta el desempleo, (parece de Perogrullo esta redundancia pero es menester enfatizarla). Todos estos fenómenos se traducen en pobreza, y lo mas grave, este es el verdadero caldo de cultivo de la delincuencia y de los carteles del narcotráfico.

 

Con ello no quiero decir que en Oaxaca no haya turismo o empleo o inversiones, claro que los hay, el problema es que el estado necesita de elevar esos conceptos al 100 % y no navegar en una medianía insultante que será incapaz de brindarle oportunidades a los miles de jóvenes que estan por egresar de las instituciones educativas y a los miles de desempleados que andan por ahí instalados en el ocio, la madre de todos los vicios y de los delincuentes, dijera mi madre. Un dato: en el año 2009 a España llegaron más de 200 millones de turistas y en México en el mismo periodo llegaron solamente 23 millones.

 

Evidentemente que el aspecto educativo adquiere un papel relevante y por ende sus integrantes: el magisterio. Son ellos los que deberían de pregonar con el ejemplo y evitar estas expresiones a esos niveles de confrontación, reto, politiquería barata y evitar implicarse en asuntos que no son de su competencia, apoyando a otros grupos u organizaciones, con la única finalidad de obtener privilegios políticos y económicos ¿Cómo? Marchando. Cuando su tarea monumental sería la de educar en valores. Pero para ello se requiere integridad y congruencia.

 

MaestrosRecientemente estuve en las bellísimas Bahías de Huatulco en la costa oaxaqueña (definitivamente de los lugares mas bellos de México y del mundo, en donde hemos desperdiciado y tirado por la borda el potencial de ese extraordinario sitio) y fue verdaderamente penoso ver a Huatulco sin turismo, con hoteles al 0 % de ocupación, los grandes hoteles de Tangolunda con el 10 o 15 %, con centros comerciales cerrados, esperando sus habitantes la ansiada temporada alta en donde se eleva la afluencia turística. Y le preguntaba a la Gerente de uno de los grandes hoteles ¿A que atribuía ella el fenómeno? Me respondió; Son muchas y variadas las causas: la crisis económica, la delincuencia, las carreteras destrozadas, no contar con la tan ansiada, esperada y multimencionada supercarretera a la costa, las lluvias, el cierre de Mexicana de Aviación, etc, pero uno de los principales factores que me han expresado los visitantes, son el temor a las marchas, a las obstrucciones de la calles y de las carreteras y me contó como un grupo de turistas extranjeros, familias completas tuvieron que caminar varios kilómetros con sus niños, llegando a la zona hotelera en malas condiciones, todo derivado de la obstrucción en una comunidad cercana a Huatulco en donde tapar la carretera ya parece un deporte y eso-me comentó-, se difunde como alma que lleva el diablo.

 

El valor del respeto es aplicativo para cualquier persona sin importar el partido o grupo, por ello es universal. El respeto es perenne, es y será útil en cualquier momento de la historia de la humanidad, por ello también el valor del respeto trasciende a los grupos, a las organizaciones, a la cultura y la geografía. Como en todo valor universal, el respeto es manifiesto, es decir: es percibido por todos cuando es violentado, y como frecuentemente en las marchas se transgrede este valor, el evento social tendrá facturas graves que pagar.

Cuando se marcha no debe ser en menoscabo de la economía de una ciudad, dañando su imagen, ahuyentando al turismo, alejando la inversión interna o externa (únicas fuentes para generar empleos y abatir la pobreza) porque finalmente todo lo negativo se revertirá a la sociedad por complaciente, empobreciendo por consecuencia al propio estado. Siempre habrá foros legales y apropiados para buscar las soluciones y dirimir las diferencias, porque déjenme decirles que las calles son de todos y no son de nadie, por lo tanto si son de todos tengo que respetarlas. Definitivamente, las decisiones que tomen estos grupos, en ocasiones carentes de racionalidad, guiados por lideres sin miramientos, serán juzgadas con el tiempo, quien simplemente trasladará las consecuencias negativas y estas tendrán que sufrirlas hasta los hijos de los propios marchistas y desgraciadamente, las futuras generaciones. Por lo tanto, basta de líderes perversos que nada mas medran de engañar a las personas.

 

Un gran reto para la humanidad es cambiar el paradigma de las marchas viscerales por las marchas éticas: Marchar en una sola fila, en horarios no pico, sin ofender, sin lacerar la economía, sin lesionar a terceros, sin dañar, pintar o grafitear las casas o los vehículos. ¿Que los delitos cuando se cometen en masa o en anonimato no son delitos? Porque cualquier persona que de manera individual, se atreviera a realizar uno de estos ilícitos, seria sancionada severamente de acuerdo a la ley.

 

Lo preocupante es que ahora se han ido incrementando los motivos para obstruir las calles o marchas: Dejando a un lado los muy conocidos como son las peticiones o exigencias sociales, sindicales, estudiantiles, políticas, etc. Ahora las personas tapan la calle porque no llego el maestro a la escuela, porque no han cubierto la plaza laboral, para llevar a cabo una fiesta de 15 años o una boda y el colmo, lo de vanguardia: para velar a una persona, si, ¡a media calle! En fecha reciente, después de aquellas lluvias tan intensas, las calles quedaron destrozadas y en ese momento había varios grupos bloqueando diferentes puntos de nuestra sufrida ciudad, y estando así la capital, una organización religiosa obstruyó por completo una avenida principal para llevar a cabo sus festejos. ¿Dónde esta el valor del Respeto por los otros a partir de un grupo religioso? Es decir, no les importó para nada la ciudadanía, solamente sus intereses de grupo. Sabiendo como estaba la ciudad, es incongruente, irreverente e irrespetuoso tomar una decisión de esa naturaleza, cuando la conducta ética debería ser totalmente al contrario: cooperar para facilitar las cosas y no agravarlas con conductas irresponsables y valemadristas.

 

protestaquemaEste fenómeno social se ha convertido en uno de los grandes retos de la humanidad contemporánea y no es privativo de los países en desarrollo, también es un fenómeno preocupante en las sociedades o países mas avanzados. La masificación de las peticiones, en ocasiones, con excesos violentos o irresponsables, esta creando un ambiente de caos y desorden social. La expresión libre de nuestras inquietudes políticas, sociales, laborales o de cualquier índole, a través de las movilizaciones masivas, es un derecho indiscutible. Tenemos la libertad para exigir a los gobiernos municipales, estatales, o federales o a las organizaciones de cualquier índole el cumplimiento honesto y puntual de sus responsabilidades para las cuales fueron elegidos, sobre todo cuando sabemos o percibimos de que se esta incurriendo en actos de deshonestidad, corrupción, impunidad, injusticia laboral, violación a los derechos humanos, inconformidad con el candidato o las elecciones. Pero cuidado, debemos de vigilar que para alcanzar esos nobles objetivos, no se violenten otros valores como son el Valor de la Integridad, el valor de la Responsabilidad, el importante valor del Respeto, de la Honestidad, del Compromiso, de la Disciplina, para que, entonces, la marcha se realice en términos de que no se violen los derechos de terceras personas que no están involucradas en esas peticiones especificas y no por exigir nuestros derechos o demandas, tengamos que pisar los derechos de otros, cuidado con esto.

 

Debemos de realizar marchas éticas, marchas con apego a valores, marchas en donde respetemos a los demás, en no afectar a otros, en no dañar la dignidad de otras personas, porque finalmente todo ello genera resentimiento, el cual desgraciadamente, se acumula, lo que significa que tarde o temprano habrá daños personales, de grupo, sociales o económicos. Una premisa clara es que si las marchas no son éticas, las organizaciones, los grupos y los partidos indolentes, irresponsables, exigentes sin bases lógicas y congruentes, tendrán que asumir los efectos, seguramente muy negativos y tendrán ineludiblemente que pagar las cuentas pendientes, les guste o no les guste, y estas facturas tienen muchos nombres: miseria, desempleo, alejamiento del turismo, de la inversión, ausencia de prosperidad, reducción de la competitividad, odios, venganzas, reducción en la captación de impuestos, postergar el crecimiento económico de un país, dolor y sed de justicia o lo que es peor, frecuentemente tendrán que pagar estas facturas, sus propios hijos y obviamente los nuestros.

 

Un claro ejemplo es nuestro estado de Oaxaca, en donde después del conflicto político/social del 2006 (la apoteosis de las marchas), el alejamiento de la inversión y del turismo nacional y sobre todo internacional, tienen al estado sumido en la miseria, el odio, la polarización de la ciudad y las expectativas de nuestros hijos se encuentran seriamente dañadas. Pero los personajes que intervinieron o encabezaron esos movimientos se encuentran mejor que nunca: entregando el gobierno, siendo diputados, exiliados en el extranjero, disfrutando de sus fortunas, etc.

La salida para alcanzar la tan ansiada prosperidad nace a partir de tener tranquilidad social, (ahora si que esto son los huevos y las consecuencias los pollitos), una sociedad en donde se privilegie el estado de derecho, tengamos una actitud de obediencia civil razonable, un paradigma de respeto a los otros. Eliminar de nuestras almas y de nuestros corazones sentimientos destructivos, tal es el caso de la envidia.

La Envidia es un sentimiento de tristeza, de apetencia o pesar por el bien ajeno y el deseo de insatisfacción de algo que no se posee, ya sea este de carácter material, emocional o laboral. La Envidia es un antivalor del valor de la Comprensión, ya que revela la ausencia de tolerancia. Lo que no le agrada al envidioso no es tanto algún objeto o situación en particular que un tercero pueda tener, sino la felicidad que ese bien pueda proporcionarle al otro. Un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor, sino que al otro le vaya peor. Este sentimiento tan destructor tiene su aliento en el complejo de inferioridad que muchos seres humanos poseen, es la presencia de una baja autoestima que se traduce en envidia. Seguramente que el absurdo envidioso piensa: “Deseo que le vaya mal, aunque a mi me vaya peor”.

Por ello, erradiquemos de nuestros corazones, de nuestras almas, el sentimiento de envidia y demos la bienvenida a todas aquellas personas que tienen lo que nosotros no tenemos, que han logrado crear un patrimonio, una propiedad, bienes materiales, un buen nivel de vida a través del esfuerzo, del trabajo, la perseverancia, los años de entrega, años de estudio y dedicación y luego ¡les tenemos envidia! Les rogaría a los envidiosos que no manden a sus hijos a la escuela, corren el riesgo de que sean exitosos y prósperos y luego serán envidiados. Pero además, el que envidia sufre y su dolor es tan personal y tan interno, que no hay forma de ayudarlo.

Curiosamente, a todo mundo nos molesta, fastidia o expresamos nuestra indignación por estas marchas o bloqueo de calles y estos comentarios son muy generalizados, pero percibo que cuando las autoridades desalojan a determinados grupos, una gran mayoría de personas estan en desacuerdo con la actuación de la autoridad ¡Bueno¡ que queremos los mexicanos y en particular las oaxaqueños: orden, disciplina, conductas éticas, apego al estado de derecho o dejamos que prive el caos, el desorden social, el comercio informal, la arrebatinga, la corrupción, la pobreza, la falta de respeto y desgraciadamente convivir con una sociedad irresponsable.

 

Observo frecuentemente que muchos mexicanos se desgarran las ropas en afán de la patria, queman incienso a los altares de los héroes patrios, lloran en las festividades del bicentenario, se envuelven en la bandera nacional en el partido de Foot Ball, para, finalmente todo eso arruinarlo con una conducta cotidiana y pragmática de lo mas ramplón, vulgar, violenta y soez.

 

Por lo tanto la gran solución es la educación en valores de manera formal, sistemática, permanente, en todos los niveles de la educación convencional. Educar en valores en el ámbito laboral y en las organizaciones sociales del estado y de la sociedad, de una manera coloquial, pero consistente.

 

Definitivamente, la salida es vivir con reglas claras que se llaman valores, con una cultura y una actitud ética. Porque cada día seremos más y más mexicanos y cada día habrá menos y menos recursos y satisfactores.

 

Por todo lo señalado, con vehemencia exijo ¡BASTA DE MARCHAS Y PLANTONES! O NO HAY SALIDA.

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