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“Código Propio” de Edurne Esponda llama a no etiquetarse

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 1 diciembre 2010
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Fortino TORRENTERA O.

 

Oaxaca. México. A partir de la noche de este martes, la pintora oaxaqueña Edurne Esponda, compartirá dos series reunidas en “Código II” que se expondrán hasta el 12 de diciembre en el Museo de los Pintores de Oaxaca.

 

En conferencia de prensa, la autora comentó que una de estas series se llama “Código Propio II” y otra, la cual se detalla en el kid de prensa que este medio no tuvo acceso.

 

 

La artista habló de esta serie que mueve a romper los códigos.

La artista habló de esta serie que mueve a romper los códigos.

Ahí, Elín Luque, curadora de Casa Lamm; acompañada del coleccionista y representante de la Asociación Amigos del Museo, Noel Cayetano y el director del Museo de los Pintores Juan Alcázar, destacó que esta obra es reflejo de diez años de trabajo que demuestran que “es una profesional del color y de la técnica”.

 

La curadora, recomendó sobremanera al público oaxaqueño visitar esta muestra dividida en dos cuerpos temáticos con una fuerte raigambre cultural del Oaxaca.

 

Y es que la autora reconoce que su atrevimiento en el manejo del color es por su necesidad de expresión, de plasmar los colores de la gastronomía oaxaqueña, pero también de los textiles.

 

Diseñadora de formación, Edurne Esponda, tiene una honda huella del reconocido diseñador de moda Oscar de la Renta, con quien trabajó la artista oaxaqueña; ahora reúne en esta colección todo ese bagaje profesional.

 

Para Marco Antonio Silva Barón, En Código propio, la artista recurre a su pasado, al mismo tiempo que dialoga con la cultura de nuestro presente. Durante años, Esponda se dedicó al diseño textil y a la moda, posteriormente, como creadora plástica, tuvo que enfocarse al aprendizaje del lenguaje propio de la pintura. Hoy puede exteriorizar en sus cuadros aquel mundo que tantos años la acaparó, empero, los resultados son un intercambio y una apropiación de la cultura visual de la moda en tanto su impacto en la colectividad.

 

Se observa en las piezas la utilización de patrones para la fabricación de prendas. Al mismo tiempo se hace alusión a las tallas, tendencias y códigos.

 

Esponda traduce en términos meramente pictóricos los paradigmas de la moda. La paleta utilizada resalta los blancos, negros y rojos, colores básicos en cualquier colección. Hay un gusto en particular por los rojos, lo cual lleva a pensar, en términos de la moda, sobre el glamour, lujo y la elegancia.

 

El rojo también es la tonalidad de la excitación y el apasionamiento. La parte no lúdica del asunto también es objeto de reflexión: las tallas exigidas hoy día son demasiado pequeñas o ajustadas, la industrialización es voraz y la confección de muchas prendas, en las maquiladoras del Tercer Mundo, especialmente en Asia, no es precisamente algo para enorgullecerse.

 

La moda se encarga de fabricar sueños, los cuales se traducen en una imagen, y ante todo, un estatus. Las líneas y las colecciones como actividad económica estandarizan y uniforman. Edurne Esponda quiere individualizar su visión, si bien le interesa dialogar con el espectador sobre los componentes de la indumentaria, y las implicaciones que esto conlleva, también desea que el diálogo contenga su impronta personal. Para ello se apropia de los códigos de barras, que homogenizan y despersonalizan, para crear con ellos uno personal y propio.

 

Por su parte, José Padua apunta: La moda y el arte, constituyen un documento estético y social que da cuenta de la sensibilidad de una época, de la ruptura e innovación que caracteriza a cada sociedad.

 

La nuestra se ha convertido en una sociedad de consumo donde artista y artesano han quedado relegados a la sombra de la producción industrial; un ámbito donde el individuo ha desaparecido para convertirse en un código de barras, un número sin personalidad.

 

La sociedad de consumo tuvo su manifestación artística más patente a finales de los años cincuenta, el arte pop surge como resultado de un estilo de vida: una cultura caracterizada por la tecnología, el capitalismo y la moda, donde los objetos dejan de ser únicos para convertirse en productos en serie. El arte también deja de ser único y se convierte en un objeto más de consumo. Richard Hamilton expresaba su deseo de que el arte fuera: “efímero, popular, barato, producido en serie, joven, ingenioso”.

 

En este sentido, Código Propio es una intuición rebelde y reveladora de las contradicciones de una sociedad anunciadas por la filosofía de los siglos XIX y XX.

 

A través de trazos, colores, patrones y texturas; Edurne Esponda sumerge al espectador en el mundo de la moda: el sórdido terreno de la producción textil en oriente, los claroscuros de la creación artística, las deslumbrantes capitales de la moda. Todo esto a través de su sello personal: Código Propio.

 

Con un carácter sintetizador de imágenes, sentimientos, gustos y preferencias, Esponda cuestiona los valores de una sociedad “en serie”, las formas de producción, la imposición de un estilo de vida ajeno al individuo, el papel que el artista juega en la sociedad actual y también el placer estético que a pesar de sus contradicciones, los bienes de consumo brindan.

 

Con una reveladora lucidez, Edurne Esponda nos permite liberarnos de ser un simple número por medio de la creación de un Código Propio y transitar así al arte del siglo XXI.

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