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Critica Boff jerarquía, totalitarismo, falta de visión ecológica y de respeto a las mujeres en la Iglesia Católica

Publicado por @Shinji_Harper el Martes, 14 Diciembre 2010
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CENCOS

Oaxaca, México.- En su primera aparición pública en nuestro país, el teólogo y humanista Leonardo Boff habló ampliamente sobre la actual crisis institucional y moral de la Iglesia católica y lo retos más importantes que las comunidades creyentes deben enfrentar para rescatar a la iglesias desde la base y el laicado y no desde el poder jerárquico.

Enfatizando desde su primera intervención que la Iglesia es ante todo comunidad de creyentes, señaló la profunda e insalvable brecha que se ha abierto entre la iglesia jerárquica y el movimiento de Jesús, donde pervive la auténtica experiencia cristiana; dijo en este sentido que la actual crisis, a su parecer mayor que la de la Reforma de Lutero, no está principalmente en la Iglesia comunidad, sino en la institución por la pedofilia y la desmoralización de este sector jerárquico, cuyos pecados y crímenes contra víctimas inocentes ha tocado el corazón mismo del sistema patriarcal y de poder que impera en las iglesias.

boffDenunció asimismo, que al Vaticano le ha costado reconocer las raíces profundas de este problema, que están en su comprensión errónea de la sexualidad y en el celibato, y lamentó que no se hayan dado soluciones sino a medias a esta problemática, porque no se han establecidos los mecanismos para impedir que estos atroces abusos se sigan dando al amparo de la institución.

Con todo, el pensador brasileño afirmó que la más grande crisis eclesial no viene de la pedofilia, sino de cómo la jerarquía eclesiástica ha organizado el poder, de manera autoritaria y concentrando en la figura del papa todo el poder y atribuciones que sólo le corresponden a Dios. Esto se ha manifestado en últimas décadas en un proyecto de restauración del sistema totalitario en el catolicismo, que interpreta el Concilio Vaticano II (que proponía la renovación de la Iglesia) a la luz del Concilio Vaticano I, que reafirmó la infalibilidad del papa.

Otro punto de conflicto la ubicó Boff en la postura de Benedicto XVI de romper totalmente el diálogo con la modernidad y más bien combatirla como algo totalmente negativo y proponer un nuevo proyecto de reconquista del mundo, empezando por Europa, para que la iglesia vuelva a ganar visibilidad, sin importarle ya su misión de ser mensajera de justicia y paz en la sociedad. Dijo que esta actitud es un pecado contra el Espíritu Santo por parte de Ratzinger, pues ignora que el Espíritu llega primero que la iglesia a los hombres, y en la humanidad hay una bondad que no se puede negar.

En este sentido, abundó, Benedicto XVI ha cometido muchos errores de gobierno, pues mientras ha aceptado a los grupos más reaccionarios y conservadores del catolicismo, se ha enemistado y entrado en conflicto con el judaísmo, el islam, las iglesias evangélicas y con las iglesias de América Latina, donde vive la mayoría de la Iglesia: hoy el cristianismo es una religión del tercer mundo y esa mayoría no tiene representatividad en los órganos de decisión, antes bien son sujetos de control y castigo por parte de la curia vaticana. Por todo ello, remató Leonardo Boff, el papa no tiene la altura de ser pastor.

Con Ratzinger y desde antes con Juan Pablo II, la iglesia ha dejado de lado su misión principal, que es la de promover a nivel mundial la justicia y la paz; tampoco posee como institución una visión ecológica crítica, pues piensa que el sistema avasallador de la dignidad de la humanidad y de la tierra, es bueno. ¡Cómo le hace falta al papa un poco de marxismo! Expresó, para que le ayude a entender que la explotación de la tierra viene del sistema capitalista.

Finalmente, dijo, esta crisis enorme de visibilidad y de liderazgo eclesiástico no le ayuda a rescatar la dimensión de lo sagrado de la creación, ni a respetar los derechos humanos, sobre todo de las mujeres. Con ellos, la iglesia corre el riesgo de volverse insignificante en la historia. Por ello, son los laicos, y en especial las mujeres, quienes tiene la misión de “salvar” la iglesia de su jerarquía, hacerla entrar en razón para convertir el poder en servicio y en amor, que es lo auténticamente cristiano y bíblico.

Enseguida, a preguntas expresas de periodistas y asistentes a la conferencia de prensa sostenida esta mañana en Casa Lamm, Boff, quien es uno de los críticos más importantes del catolicismo, ahondó sobre la vigencia de la Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiales de base, toda vez que los oprimidos en el mundo han aumentado y hoy las iglesias se sostienen gracias a las comunidades de base, muy presentes en América Latina, ante la cada vez mayor ausencia de sacerdotes: con su activismo en las iglesias y en la sociedad llenan el vacío institucional que la actual crisis ha provocado. Es por ello una cobardía golpear a la teología de la liberación; al hacerlo se equivoca el papa porque golpea a la oveja en lugar de al lobo, añade más sufrimiento a quienes sufren, pues el gran problema de hoy no es el marxismo, nosotros nunca fuimos marxistas, sino el gran enemigo es el capitalismo salvaje.

También lanzó duras críticas a la postura de la Iglesia en el caso Marcial Maciel, de quién dijo más que preguntarnos qué virtudes tuvo, cuestionamos ¿qué pecados no cometió? Sumando a los abusos en todos los niveles su manipulación de los símbolos sagrados, presentándose a sí mismo como un santo.

¿Qué camino seguir ante esta realidad eclesial? Leonardo Boff, uno de los máximos exponentes de la teología de la liberación en el mundo, remató su intervención pública invitando a las y los creyentes a ser “lealmente desobedientes”; a, sin romper la comunión eclesial, poner el énfasis en la dimensión evangélica del cristianismo, a los obispos a no regirse por el miedo o la subordinación y a “escuchar más al pueblo que a Roma”, a rezar con su pueblo, pues en el rezo viene la realidad contenida, cuyo contacto a flor de piel puede provocar la conversión de los sacerdotes y los obispos.

En esto, las mujeres tienen el papel primordial de no esperar que desde arriba venga liberación alguna para ellas, e ir ocupando por cuenta propia lugares en la iglesia, sin provocar ni utilizar el lenguaje del sistema; con ello la institución irá comprendiendo y aceptando lo benéfico que es para la iglesia la presencia y acción de las mujeres, como lo han mostrado las iglesias protestantes e inclusive el judaísmo. Por ello las mujeres tienen una misión profética y mesiánica para salvar la creación, como lo ha hecho el ecofeminismo que, desde la lógica del cuidado y la regeneración ha provocado la demolición más fantástica de la lógica fatal de la cultura patriarcal.

En la conferencia convocada por las organizaciones que conforman el Observatorio Eclesial, las Comunidades Eclesiales de Base, Amerindia México, la Editorial Dabar y otras más de inspiración creyente, y donde se anotaron importantes retos para las iglesias como la laicidad, los derechos humanos, la justicia y la inclusión de la diversidad, Boff sintetizó su intervención diciendo que hoy hay dos modelos eclesiales en disputa: el de la iglesia institucional, que no puede ser globalizado porque representa a un reducto de occidente, y el de la iglesia como comunidad en diálogo con el tiempo presente y con la sociedad. El cristianismo del futuro, adecuado a esta nueva etapa planetaria de la humanidad, concluyó, es el de una enorme red de comunidades abiertas al mundo.

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