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Mujeres jóvenes, inmersas en dramática violencia social

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 8 marzo 2011
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Espolea A.C.

Oaxaca, México.- En el marco del Día Internacional de la Mujer, las  jóvenes mexicanas hacieron un llamado a los gobiernos, organizaciones civiles y población en general a seguir trabajando por las necesidades de este secto femenil en la promoción y defensa de sus derechos, así como para erradicar la violencia y desigualdad de género.

En México, las mujeres jóvenes representamos poco más del 50% del total de la población joven; es decir, aproximadamente 15 millones. Desempeñamos un papel fundamental en la sociedad; sin embargo, los tabúes, roles, estereotipos y desigualdades de género han derivado acciones retrógradas que limitan nuestro desarrollo y el de la sociedad en general.

Es así que hoy en día siguen existiendo importantes rezagos en la condición social de las mujeres jóvenes, particularmente aquellas que por su pertenencia a grupos en situación de vulnerabilidad, como  grupos indígenas o provenientes de zonas rurales, jóvenes con discapacidad, niñas, jóvenes usuarias de drogas, en situación de calle, migrantes o trabajadoras sexuales les es restringido el goce de sus derechos.

De los 7.5 millones de jóvenes mexicanos que ni estudian ni trabajan (“ninis”), 6 millones son mujeres [i]. No obstante, esta desafortunada clasificación niega una problemática aún mayor puesto que muchas de estas mujeres ocupan la mayor parte de su tiempo en trabajos no remunerados ni reconocidos socialmente como son los quehaceres domésticos, el cuidado del hogar, de las hijas e hijos, hermanas, hermanos, entre otros.

Hoy por hoy, diversas convenciones internacionales promueven el reconocimiento y respeto a nuestros derechos sexuales y reproductivos. No obstante, los índices de embarazo adolescente y muertes maternas relacionadas con abortos no seguros siguen en aumento. De acuerdo con la UNICEF (United Nations International Children´sEmergency Fund, por sus siglas en inglés) en 2005, hubo 144 mil 670 casos de adolescentes, que no habían concluido su educación básica, con un hijo o un primer embarazo entre los 12 y 18 años.

A pesar de ello, la educación que se ofrece en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos, es muy limitada o no la reciben de manera oportuna. Además, difícilmente tienen acceso a los métodos anticonceptivos o los servicios de salud. Por otra parte, la criminalización de las mujeres que ejercen su derecho a decidir representa un retroceso en los logros recientes en materia de aborto seguro, agravándose en el caso de las mujeres jóvenes ya que no se espera que ejerzamos nuestra sexualidad de forma libre y responsable, además de que seguimos siendo estigmatizadas y discriminadas cuando nos embarazamos o buscamos acceder a servicios de aborto.

Hemos avanzado en la creación de leyes para garantizar el acceso a una vida libre de violencia pero sigue existiendo el acoso, el maltrato, las violaciones, el tráfico de mujeres e innumerables feminicidios. La UNICEF estima que en México, 16 000 adolescentes, en su mayoría niñas, son víctimas de la explotación sexual comercial.

Estos datos tan sólo reflejan parte de la realidad que como mujeres y jóvenes enfrentamos día a día. Es por eso que hoy exigimos:

  • Ser parte del grupo de mujeres jóvenes insertas en los sistemas educativos y laicos;
  • Tener un lugar y voz en los espacios de toma de decisión;
  • Acceder a sistemas de salud libres de prejuicios y señalamientos:
  • El respeto de nuestros derechos sexuales y reproductivos, entre ellos el derecho a decidir.
  • La libertad de expresarnos y ser escuchadas
  • Nuestra inclusión en el desarrollo de programas y políticas públicas para asegurar que realmente atiendan nuestras necesidades.
  • El fin de la violencia de género.
  • La promoción de nuevas femineidades y masculinidades que reconozcan el derecho de todas y todos los jóvenes.
  • El reconocimiento de nuestro trabajo, sea remunerado o no
Sin duda, estos 100 años han estado marcados por grandes logros que coadyuvaron a la trasformación de nuestra realidad. Numerosos movimientos políticos y sociales encabezados por mujeres que nos heredaron mejores condiciones de vida y han permitido la emancipación y empoderamiento real de las mujeres. Sin embargo, hoy enfrentamos nuevos retos que merecen nuevas respuestas y nuevos espacios para que las niñas y jóvenes seamos escuchadas y tomadas en cuenta.

En tanto no seamos reconocidas como actoras clave para hacer frente a las problemáticas que nos afectan y para contribuir al desarrollo de nuestros países, poco lograremos transformar nuestra realidad para vivir en un mundo más equitativo y justo.

Es por eso que hacemos este llamado a los gobiernos, las organizaciones civiles y a la población civil en general para que no sólo hoy nos comprometamos a visibilizar estas problemáticas y a pronunciarnos por el respeto a nuestros derechos. Más importante aún, les convocamos a llevar a cabo acciones específicas que contribuyan a poner fin a la desigualdad, la inequidad y la violencia contra las mujeres jóvenes.

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