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Muerte de mujer indígena de Oaxaca solo se castiga con multas en EU

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 10 marzo 2011
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EFE/AP

Oaxaca, México.- El juez Michael Garrigan del condado San Joaquín, en California, aceptó este miércoles, el acuerdo por lo que los dueños de la granja donde murió  una joven indígena oaxaqueña embarazada de 17 años por un golpe de calor, solo pagarán  multas y horas de servicio comunitario a cambio de declarase culpables de no cumplir con la regulación de seguridad laboral.

En audiencia pública  realizada en Stockton, María de los Ángeles Colunga -dueña de Merced Farm Labor acordó  con el juez  Garrigan, declararse  culpable de no proporcionar sombra y agua a María Isabel Vásquez Jiménez de origen mixeco que provocó su muerte por un golpe de calor el 14 de mayo de 2008.

Con este acuerdo María de los Ángeles Colunga, solo  tendrá que cumplir 40 horas de servicio comunitario y pagar una multa de 380 dólares, con derecho a  libertad condicional durante tres años.

En tanto, Elías Armenta, hermano de Colunga, que desempeñaba como capataz de la joven, se declaró culpable de un cargo grave por no cumplir regulaciones de seguridad laboral por lo deberá  cumplir 480 horas de servicio comunitario y pagar una multa de  mil dólares,  con el beneficio de cinco años con libertad condicional.

Colunga y Armenta habían sido acusados inicialmente de homicidio involuntario y su empresa Merced Farm fue clausurada tras una investigación de la División de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, en inglés) en junio del 2008.

Según la investigación, las altas temperaturas y la falta de agua y sombra fueron la causa del colapso que provocó la muerte  de la trabajadora, al elevar su temperatura corporal a 108 grados, por lo cual perdió a su bebé y falleció dos días después.

Un tercer acusado, el capataz Raúl Martínez también mexicano, se encuentra prófugo

La historia de una impunidad

Un día antes de empezar a trabajar podando viñedos en California, María Isabel Vásquez Jiménez, de 17 años, telefoneó a su familia en México, emocionada por su primer empleo en Estados Unidos y por el cheque que pronto enviaría a casa. Tres días después, la adolescente embarazada se desplomó luego de trabajar bajo un calor de 38 grados centígrados.

María Isabel y el hijo que llevaba en su seno sucumbieron por el calor sofocante, luego de trabajar más de nueve horas en los viñedos del condado de San Joaquín.

Dias antes de este miércoles, ya se sabía  que un juez aparentemente se aprestaba a aceptar un acuerdo con quienes contrataron a la joven, el dueño y el director de seguridad de la contratista Merced Farm Labor para que se declaren culpables.

La muerte de la muchacha se ha convertido en un símbolo de un sistema fallido, ha indignado a la comunidad de trabajadores agrícolas y ha conducido al primer caso penal por la muerte de uno de ellos a causa del calor.

Las regulaciones sin precedente sobre la temperatura, que California instituyó en el 2005, se propusieron proteger a los 450 mil trabajadores temporales, pero los defensores de los trabajadores agrícolas dicen que las reglas son violadas rutinariamente.

María de Los Ángeles Colunga, propietaria de Farm Labor, y su hermano Elías Armenta, director de seguridad de la compañía, fueron acusados de homicidio involuntario por la muerte de María Isabel.

Los partidarios de los trabajadores agrícolas dicen que el acuerdo, que dispone horas de servicio comunitario pero no prisión, es inaceptable y perjudicial para la ley del 2005.

“Es difícil imaginar que la única acción contra los empleadores sea algún tipo de servicio comunitario y una multa reducida”, dijo Arturo Rodríguez, presidente de United Farm Workers. “Eso no demuestra ningún compromiso con las leyes que protegen a los trabajadores” .

Mari, como la llamaban sus familiares, se crió en el pueblo mixteca de San Sebastián Nopalera, de 5 mil habitantes. Cuando tenía ocho años su padre fue muerto en una disputa agrícola y la familia se sumió en la pobreza. Como hija mayor, Mari ayudaba a cuidar de cinco hermanos. Madre e hija producían y vendían tamales y otros alimentos, dijo la familia, y también trabajaban en los campos para ganar unos 50 pesos, o cuatro dólares, diarios.

“Siempre estaba dispuesta a trabajar”, afirmó su madre Jovita Margarita Jiménez en una entrevista telefónica. “Tenía muchas ideas. Siempre estábamos hablando y planeando qué hacer. Confiábamos una en la otra y trabajábamos juntas para sobrevivir”.

Pese a las protestas familiares, Mari se fue a Putla, a unas tres horas, donde contrató a un “coyote”. Después de un intento frustrado por cruzar el desierto de Arizona, pudo llegar a Phoenix y después se reunió con su novio en Madera, California.

También trabajador agrícola, su novio Florentino Bautista ahorró suficiente dinero para un anillo de plata de compromiso. Pero nunca se casaron; María Isabel, que tenía dos meses de embarazo, murió cinco días después del Día de la Madre en el 2008.

Bautista atestiguó que, cuando la muchacha se desplomó, nadie llamó a una ambulancia, y el capataz recomendó que descansara dentro de una camioneta calurosa y la revivieran con una toalla humedecida y alcohol de frotar.

Los inspectores descubrieron después que Merced Farm Labor no suministraba agua, sombra ni entrenamiento de seguridad. En el 2008, una investigación de la Associated Press halló que la División de Seguridad y Salud Laboral, de California, no responsabilizaba regularmente a los empleadores por la muerte de sus trabajadores. Desde el 2005, trece trabajadores agrícolas han muerto de insolación.

Merced Labor había recibido antes citaciones por falta de seguridad laboral, y después de la muerte de Mari entregó su licencia. La firma agrícola también recibió una multa récord por 262 mil 700 dólares.

La vida de María Isabel no vale  nada

Arturo Rodríguez, presidente del Sindicato de Trabajadores del Campo (UFW, en inglés), manifestó en un comunicado su frustración por la decisión del juez asegurando que “a menos que los trabajadores campesinos puedan encontrar un forma mejor de protegerse a sí mismos, las tragedias innecesarias continuarán”.

“La vida de María Isabel no vale mucho en las cortes de justicia de California”, afirmó el sindicalista.

“El gobierno le falló a María Isabel al menos cuatro veces y falló en proteger a los otros 14 trabajadores del campo que murieron por el calor desde que el gobernador (Arnold) Schwarzenegger firmó la regulación estatal de calor en el 2005”.

María Isabel Vásquez Jiménez quien estaba embarazada, sufrió un colapso luego de trabajar durante nueve horas  bajo el sol en un viñedo de Farmington, en el Valle Central de California.

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