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Fallece Elizabeth Taylor una diva inolvidable

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 23 marzo 2011
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Oaxaca, México.- Elizabeth Rosemond Taylor, uno de los grandes mitos de Hollywood, fallecida hoy en Los Ángeles a los 79 años, protagonizó más de cincuenta películas y obtuvo dos Óscar, además de recibir numerosos reconocimientos por su labor en la lucha contra el sida.

Liz Taylor nació el 27 de febrero de 1932 en Londres, debido a una estancia temporal en la capital británica de sus padres, ambos estadounidenses.

Fue a su regreso a California, a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando debutó en el cine a los 7 años con “There’s one born every minute”, a la que siguió, tres años más tarde, “Lassie come Home” y, a continuación, su secuela “Courage of Lassie”.

Pero fue “National Velvet” (1944), junto a Mickey Rooney, la que hizo de ella una estrella infantil y en la que comenzó a destacar su indiscutible belleza y el maravilloso violeta de sus ojos.

Su enorme éxito la convirtió en uno de los personajes más populares y su vida personal fue un capítulo más de una carrera profesional llena de éxitos como “Cynthia” (1947), “Little Women” (1949) o “Father of the Bride” (1950), junto a Spencer Tracy y dirigida por Vincente Minnelli.

Con tan solo 18 años, se casó con Conrad Nicholas Hilton, hijo del fundador de la cadena hotelera Hilton. Una unión que apenas duraría un año y que fue la primera de una lista de ocho matrimonios.

Al éxito de “Father of the Bride” le siguió “A Place in the Sun” (1951), “Ivanhoe” (1952) o “Elephant Walks” (1954).

Entre medias llegaría su segundo marido, el actor británico Michael Wilding, con quien se casó en 1952, tuvo dos hijos – Michael y Christopher- y de quien se separó en 1957.

Apenas un año antes se había estrenado una de las películas clave de su filmografía, “Giant”, dirigida por George Stevens y en la que coincidió con James Dean y Rock Hudson, que se convertiría en uno de sus mejores amigos.

En 1957 protagonizó otro de los títulos más importantes de su carrera, “Raintree County” (1957), con el que consiguió su primera nominación al Óscar, que repetiría en 1958 por uno de sus papeles más celebrados, el de Maggie en “Cat on a hot tin roof”, frente a Paul Newman.

Un año de éxito profesional y de drama en lo personal, con la muerte en accidente aéreo de su tercer marido, el productor de cine Mike Todd, con quien se había casado apenas un año antes y con quien había tenido a su hija Lizza.

Siguiente película, “Suddenly, last Summer” (1959), y nueva nominación fallida. Tendría que llegar el dramón de “BUtterfield 8” (1960) para que Taylor se llevara el premio en el cuarto intento consecutivo.

Y tras el Óscar, se embarcó en una película que se convertiría en mítica no sólo por su enorme presupuesto -ella cobró un millón de dólares de los de entonces- y por sus enormes problemas de producción, sino porque allí conocería al gran amor de su vida, como ella misma reconoció.

Richard Burton era Marco Antonio y Liz Taylor Cleopatra en la película de Joseph Leo Mankiewicz que supondría el inicio de una tormentosa y apasionada historia de amor que les llevaría a casarse dos veces (1966-1974 y 1975-76), a tener una hija -María- y a mantener una relación cercana que sólo se interrumpiría con la muerte del actor galés en 1984.

Su segundo Óscar llegó con “Who’s afraid of Virginia Woolf?” (1966), de Mike Nichols en su quinta y última nominación al Óscar.

Posteriormente trabajó en filmes como “The taming of the shrew” (1967), de Franco Zefirelli; “Reflections in a golden eye” (1967), de John Huston; “Hammersmith is out (1972) de Peter Ustinov, y la superproducción “”The blue bird” (1976), de George Cukor.

Ese año contrajo matrimonio con el congresista John Warner, unión que duraría hasta 1982. En aquella época se centró en el teatro y se presentó en Broadway con “The little foxes”.

A partir de los ochenta hizo escasas colaboraciones artísticas. Las últimas fueron para “El espejo roto” (1980), de Guy Hamilton; “Il Giovane Toscani” (1988), de Zefirelli; y como suegra de Pedro Picapiedra en la versión de imagen real de “The Flintstones” (1994) de Brian Levant.

Con múltiples problemas de salud -agravados por su adicción a las drogas y al alcohol- Taylor fue hospitalizada en numerosas ocasiones por problemas de espalda, operada de cadera, de un tumor cerebral benigno en 1997 y de válvulas coronarias en 2009.

Su último ingreso fue el pasado 11 de febrero en el centro Cedars-Sinai de Los Ángeles por problemas cardíacos.

Tras dejar el cine, se dedicó a tareas humanitarias y, a raíz de la muerte de su íntimo amigo Rock Hudson de sida, se volcó en la búsqueda de fondos para combatir esta enfermedad.

Una labor por la que fue premiada por la Fundación Onassis en 1988 y en 1992 con el Príncipe de Asturias de la Concordia, en nombre de la Fundación Americana de Investigación sobre el sida.

Su último matrimonio fue en 1991 con Larry Fortensky, del que se divorció en 1996.

Uno de sus últimos actos públicos fue el cierre de la ceremonia de los Globos de Oro en 2001 y ni siquiera la muerte de su adorado Michael Jackson la hizo salir de su retiro.

Elizabeth Taylor,  legendaria actriz de ojos violeta cuya vida personal y fama la convirtieron en una de las últimas estrellas del cine de antaño.

Ganó dos premios Oscar por sus interpretaciones y uno por su trabajo humanitario. Pero también padeció múltiples problemas de salud, romances fallecidos —con ocho matrimonios, dos con el actor Richard Burton— y tragedias personales.

Pero el papel que la definió, más allá de la pantalla, fue el de la propia “Elizabeth Taylor”, siempre casándose o divorciándose, entrando o saliendo de hospitales, luchando sus batallas contra distintas adicciones, dolencias físicas y la gordura, que la hicieron una figura tan popular en los diarios sensacionalistas como en los grandes festivales de cine.

Fue una niña estrella que creció y envejeció ante un público que la adoró y al cual fascinó e impresionó. Llegó a Hollywood cuando los estudios controlaban de cerca la vida de los actores y su imagen. Fue la gran sobreviviente de la industria, y una de las primeras en llegar a la categoría de celebridad —famosa por ser famosa, su trabajo en la gran pantalla fue con frecuencia inseparable de los rumores que la rodearon.

Le sobreviven sus hijas María Burton-Carson y Liza Todd-Tivey, sus hijos Christopher y Michael Wilding, 10 nietos y cuatro biznietos. Su familia prepara un funeral privado para despedir a Taylor esta semana, mientras esto sucede, aquí un recuento de sus mejores interpretaciones:

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