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El Cártel de la Seccción 22

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 27 mayo 2011
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 Ulises TORRENTERA G

Oaxaca, México.- La Sección 22 del SNTE puede tipificarse como una organización criminal como Los Zeta. La diferencia es que los capos magisteriales se mueven con una inaudita impunidad: hasta se toman fotos con el gobernador Gabino Cué (quien, por cierto, hasta les pide disculpas) lo que no podría hacer el Chapo Guzmán con el presidente Felipe Calderón. Y digo que es una organización criminal porque, al igual que los otros cárteles, se han insensibilizado ante la tragedia humana: unos torturan y los otros también; unos asesinan y los otros también… pero de una manera más cruel: los desangran, los exprimen. Unos atacan a pocos, los otros, a toda una ciudad. Ambos tienen en vilo a la sociedad. El brazo armado de la organización criminal llamada Sección 22 es la APPO, ahora respaldada por el Ejercito Popular Revolucionario, una banda terrorista.

   El cártel de la Sección 22 es una organización perfectamente organizada para evitar cualquier tipo de disidencia, como lo hizo hace más de 30 años Vanguardia Revolucionaria, comandada entonces por Carlos Jongitud Barrios. Hoy, el cártel magisterial, es la tiranía perfecta decir de Mario Vargas Llosa porque, como en el PRI, las facciones magisteriales se encargan de distribuirse el poder y colocan a un dirigente comprometido con apoyar irrestrictamente a cada una de las facciones que lo colocaron.

Magisterio, bajo la sombra del "burbujo": Foto: www.50mm.mx

Además, como la Cosa Nostra, tienen un pacto de silencio.  No es difícil qué es lo sella tal acuerdo: el dinero, dinero a manos llenas. Las facciones magisteriales, a diferencia de los cárteles de las drogas, han pactado para repartirse el botín, es decir, el presupuesto gubernamental. Por ello no tienen enfrentamientos intestinos, simplemente se turnan la dirigencia porque saben que cualquier gobernador se doblegará ante su chantaje.

   La Sección 22 es una banda de secuestradores: no solo de la capital de la entidad, sino de sus ciudadanos, su economía. Su modus operandi es la extorsión, como lo hiciera Al Capone en los años 20 del siglo pasado en Chicago.

   La banda de la Sección 22 es la última herencia del priismo. De hecho es la expresión más cínica del PRI. Lejos de democratizarse, los vándalos magisteriales se montaron sobre un anquilosado edificio del que supieron sacar provecho. Luego, los gobiernos priistas se encararon de alimentar lo que ahora es un Frankistein. Por ejemplo, una vez jubilados, los profesores pueden vender su plaza o heredarla al más inútil de la familia. O bien, se oponen sistemáticamente a ser evaluados como el resto de los mentores del país por la simple razón de que saldrían reprobados, como reprobados son sus alumnos en el examen Enlace.

    Las diferentes facciones de la Sección 22 actúan de manera inteligente, pues lejos de pelearse entre sí, cierran filas en la consecución de dineros públicos para su usufructo y disfrute. La “democracia” del cártel de la sección 22 se basa en la elección de 800 delegados sindicales que representan a poco más de 70 mil profesores. Tales delegados, adoctrinados y dogmatizados, manipulan al resto del profesorado que prefieren no trabajar a oponerse a sus dictadorzuelos. Un círculo vicioso del que los capos magisteriales se aprovechan.

Aparte de priistas y corruptos, además de ser delincuentes organizados y destructores del patrimonio histórico de Oaxaca, el cártel de la sección 22 se vanagloria de sus fechorías y a la indemne sociedad oaxaqueña solo le queda mantenerse callada y sumisa, so pena de ser agredida por los mentores genízaros.

   Sabiendo que cuentan con la protección de las autoridades, los profesores y profesoras pueden agredir a cualquiera que se les atreviese, resguardados por el anonimato que da la multitud, la bestia de mil cabezas a decir de Horacio. Pero cobardes como todo delincuente, han creado y criado a un engendro que hace la tarea sucia: golpear, pintarrajear paredes, destruir el centro histórico, saquear negociaciones. Obvio, me refiero a la APPO.

    Lo peor de todo ello es que las negociaciones entre gobierno y magisterio se da en lo oscurito. Los oaxaqueños y oaxaqueños que pagamos impuestos no sabremos nunca a qué tipo de arreglos se llegara con la canallada magisterial. No sabremos el costo, como tampoco lo sabemos con las anteriores administraciones. En fin, es una desgracia tener una organización de delincuentes pagados por el Estado

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