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Tras la Caravana del Consuelo, pasaremos a la desobediencia civil pacífica: Pietro Ameglio

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 16 junio 2011
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Mario CASASÚS/Clarín de Chile

Oaxaca, México.- En entrevista con Clarín.cl Pietro Ameglio (1958), denuncia la renuencia del régimen de Felipe Calderón para dialogar después de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad; el historiador italo-mexicano explica: “Han sido más explícitos en sus mensajes; lo que pasó la noche del 5 de junio, con el allanamiento de la Policía Federal al Centro de Derechos Humanos Paso del Norte en Ciudad Juárez, o cuando Felipe Calderón sale hablando de ‘un sacerdocio cívico para los policías’, y se incrementan los desfiles militares en México, todo demuestra que Calderón no quiere dialogar con nosotros en un plano de igualdad y en el terreno de la Paz y la Justicia, sólo pretende promover e intensificar el modelo de la espiral de violencia y de la guerra. Es preocupante que el gobierno no esté entendiendo bien el espíritu y filosofía de la Caravana del Consuelo”.

MC.- Comenzaron la movilización social en Cuernavaca, después caminamos a la Ciudad de México y partimos en una Caravana de 3,000 kilómetros, ¿cómo evolucionó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad?

PA.- Cuernavaca tiene que ver con el dolor original, por el homicidio de Juan Francisco Sicilia y las 6 víctimas de Temixco; después fue la caminata de 4 días –ya no de un día-, aumentó la temporalidad en la presión social hacia el corazón político de la impunidad en México, eso simboliza el Zócalo del Distrito Federal; ahora bien, la Caravana durante 8 días fue al epicentro del dolor y la violencia, la inhumanidad del mundo –no sólo del país- habita en Ciudad Juárez. El número de días aumentó, el lugar de las manifestaciones se desplazó al norte, cada vez se van movilizando más personas. Vamos creciendo en las propuestas y en la radicalización de la No Violencia, pensamos que no se puede cooperar con la autoridad, así que pasaremos a otras formas de desobediencia civil pacífica, esto muestra una radicalización del Movimiento por la Paz, no un estancamiento.  

MC.- ¿Esperabas encontrar un profundo silencio o el despertar de las denuncias ante el dolor por la violencia?

PA.- En realidad no rompimos el silencio, se va haciendo más profundo y más expresivo, porque el dolor fue cada vez mayor; Mario, tú viste cuando las víctimas hablaron, también desde el silencio gritaron y lloraron, con su silencio escucharon a las otras víctimas y las acompañaron en su dolor, fue la Caravana del Consuelo, a diferencia de la Marcha del Silencio.

MC.- ¿El Movimiento por la Paz apuntaría a la fundación de una ONG en defensa de los derechos humanos?

PA.- El objetivo desde el inicio no ha sido crear una organización de derechos humanos, en México hay muchas y muy valiosas -la mayoría integradas en la Red Todos los Derechos para Todos-, no es nuestra tarea, no tenemos la infraestructura, ni la identidad; se trata de una movilización de radicalidad no violenta, llamada: resistencia civil pacífica, esto apunta a crear una presión moral y material hacia la autoridad y las fuerzas involucradas en la violencia, para que se rompa la impunidad y la corrupción; queremos fundar un proceso real de Paz con Justicia y Dignidad. En todo caso, la Caravana apunta a crear un movimiento social para exigir ¡Alto a la guerra y Ni un muerto más!   

MC.- Después de la Marcha a Ciudad de México, en entrevista con Carmen Aristegui declaraste que: “la propuesta de diálogo del gobierno federal es impositiva, no está planteada entre iguales” (CNN, 08/05/2011), ¿cambió tu percepción durante la Caravana a Ciudad Juárez?

PA.- No, al contrario, han sido más explícitos en sus mensajes; por ejemplo, lo que pasó la noche del 5 de junio, con el allanamiento de la Policía Federal al Centro de Derechos Humanos Paso del Norte en Ciudad Juárez, o cuando Felipe Calderón sale hablando de “un sacerdocio cívico para los policías”, y se incrementan los desfiles militares en México, todo demuestra que Calderón no quiere dialogar con nosotros en un plano de igualdad y en el terreno de la Paz y la Justicia, sólo pretende promover e intensificar el modelo de la espiral de violencia y de la guerra. Es preocupante que el gobierno no esté entendiendo bien el espíritu y filosofía de la Caravana del Consuelo.

MC.- Para lectores en el extranjero que no están familiarizados con el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, ¿quién lo dirige?, ¿cuál sería la reconstrucción de hechos sobre el allanamiento de la Policía Federal?

PA.- Fue una provocación muy fuerte por parte de Felipe Calderón en contra de la Caravana, el allanamiento fue ilegal y violento, rodearon varias cuadras y calles, rompieron cerraduras y documentos, hurgaron en los expedientes del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte; por cierto, dirigido por el sacerdote Óscar Enríquez, el Centro Paso del Norte era la contraparte de la Caravana en Ciudad Juárez y de la Asamblea Juarense Plural. Paso del Norte es una ONG con prestigio y trayectoria, el allanamiento fue sin orden de cateo, so pretexto de capturar a un narcomenudista (sic). No vamos a caer en las provocaciones del gobierno federal, en cambio caminaremos en la desobediencia civil pacífica.    

MC.- Definitivamente el autobús más aburrido fue el destinado a prensa, por el autismo propio del oficio, todos íbamos metidos entre las computadoras y la telefonía móvil; sin embargo, quedé fascinado con el debate del autobús número 1, donde tú, los poetas y varias víctimas compartieron toda la Caravana, ¿podrías definir la dinámica de tu vehículo?  

PA.- Es muy buena tu pregunta Mario, porque tiene que ver con lo que dijo Javier Sicilia en la Plaza de San Luis Potosí: “esta es la democracia que queremos, que la gente hable y se exprese en voz alta”, en cada autobús vivimos el tipo de sociedad que queremos para México: plural y democrática, donde podamos compartir nuestros dolores y alegrías, para construir un pacto entre la ciudadanía. No fue sólo viajar en autobús casi 3,000 kilómetros, fue pensar y discutir en las acciones de presión política para cada acto público camino a Ciudad Juárez, la Caravana fue una campaña No Violenta durante 8 días. 

MC.- ¿El amor fue la respuesta de la Caravana ante las provocaciones del régimen de Felipe Calderón, la violencia del Estado y del narco?

PA.- Martin Luther King llamaba a la No Violencia “la fuerza del amor”, Gandhi la llamaba “la fuerza de la verdad”; Luther King como era un Pástor bautista, tenía un fondo eclesial al retomar la Carta de San Pablo sobre la caridad y el amor, que es lo más grande del mensaje evangélico. Javier Sicilia ha insistido en el tema del amor, para confrontarlo con el odio, el amor es lo opuesto dentro del espiral de violencia, es un punto de llegada, no de partida, habrá que construirlo, sé que nos llevará mucho tiempo;  porque el gobierno está sembrando el odio, la división y polarización, presentando a chivos expiatorios, promoviendo la delación y desconfianza en tiempos de guerra.     

MC.- ¿Qué puntos geográficos faltaron en la ruta de la Caravana?, ¿cómo consensuaron el arribo en cada ciudad?

PA.- No fuimos a Guadalajara por cuestiones logísticas y de tiempo, se trató de tocar los lugares más dolidos y emblemáticos; por desgracia tampoco pudimos ir a Tamaulipas. En cada ciudad que visitamos nos invitaron, no impusimos la ruta de la Caravana.

MC.- ¿Cuál fue el punto más conmovedor dentro de la Caravana?

PA.- Hubo muchos momentos conmovedores, la Caravana giró en torno al dolor; por ejemplo cuando la señora María Elena Herrera -en Morelia- denunció la desaparición de sus 4 hijos –dos detenidos en Guerrero y los otros dos en Veracruz-, cuando dijo que su vida está completamente destruida, me di cuenta que tiene sentido todo el sacrificio que hagamos para que ella pudiera expresar su sentimiento e inmenso dolor, que al estar unido con otros sufrimientos y hacerlos públicos se puede ayudar a trabajar y transformar en lucha contra la impunidad y por la Justicia.

MC.- Leímos varios reportajes en Latinoamérica sobre la Caravana por la Paz; ¿haría falta una visita a Centroamérica y Sudamérica para darle más proyección e integración?

PA.- Sería importante, la violencia es un problema trinacional entre México, Centroamérica y Norteamérica; debemos integrar al debate a Centroamérica, otra de las raíces, porque el día 11 fuimos a El Paso (Texas), a un encuentro binacional con toda la Red norteamericana y chicana para articular temas en la denuncia del tráfico de armas, consumo de drogas, presión a congresistas y estudiar estrategias para combatir el lavado de dinero.

MC.- En el semanario Proceso, mencionaste “la reserva moral de la ciudadanía”; pero en Ciudad Juárez pretenden hacer de los jóvenes la “reserva del Ejército”…

PA.- Es la foto del modelo militarista, que ve en la juventud una reserva de mano de obra para proteger la propiedad privada; el Ejército es una empresa para reprimir movimientos sociales, para combatir al delito bajo ciertos casos. Imagínate la cultura que tiene el gobierno que ve en los jóvenes a un soldado y policía en potencia, es tremendamente doloroso el planteamiento de Felipe Calderón.

MC.-Pietro, no quiero despedirme sin saber, ¿cuándo conociste a Javier Sicilia?

PA.- Lo conocí en el año 1984, fue mi maestro sobre Gandhi e Iván Illich. En 1987, junto con 40 compañeros fundamos el Servicio Paz y Justicia en México –Adolfo Pérez Esquivel fue fundador del SERPAJ en la Argentina-; durante años he caminado con Javier, ya sea por el zapatismo, por la defensa del Casino de la Selva, por la lucha social, incluso hicimos revistas y movimientos culturales. Nuestra amistad es sincera y el afecto muy profundo, en mi familia consideramos a Javier un hermano.

MC.- Finalmente, ¿cómo explicarías el éxito en la convocatoria de Javier Sicilia durante la Caravana?

PA.- En la sociedad mexicana hay una reserva moral viva, que aflora en momentos de gran crisis –como ahora con los 40,000 asesinados y 10,000 desaparecidos-, pero también nos tardamos; dos años antes murieron incinerados 49 niños en la Guardería ABC (Sonora), un año antes masacraron a 16 jóvenes en Villas de Salvárcar (Ciudad Juárez), en ambas tragedias debió emerger lo que ahora vimos en la Caravana. Todavía no entiendo la química en la explosión social que despertó Javier, pero podría explicarse por su fuerza moral y valentía, su congruencia ética y reflexión, además del hartazgo de la sociedad y la coyuntura de la movilización, hay cosas que debemos analizar con más cuidado para tratar de explicar esta gran explosión social en México.

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