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En México se consumen más azúcares y menos verduras

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 7 julio 2011
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UNAM/Investigación

Oaxaca, México.- La obesidad es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la epidemia del siglo XXI, y representa la enfermedad más prevenible en el mundo, después del tabaquismo, destacó Rafael Álvarez Cordero, editor en jefe de la revista de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Se calcula que entre 60 y 70 por ciento de los adultos mexicanos tiene sobrepeso u obesidad, pero además, esta pandemia representa un grave problema de salud pública para los niños. Prueba de ello es que en su modalidad infantil, la nación ocupa el primer lugar a nivel mundial, indicó.

De hecho, nunca como ahora habíamos visto menores de 10 ó 12 años con diabetes, hipertensión, o que sufrieran infartos. “Era impensable, pero ahora es posible debido a que ingerimos 30 por ciento menos verduras y 40 por ciento más azúcar y refrescos que hace 20 años”, refirió el precursor en cirugía de la obesidad severa.

Este padecimiento, explicó, consiste en el exceso de tejido graso en el cuerpo, más allá del 15 por ciento, acompañado de aumento de peso corporal, que en hombres es de 25 por ciento y en mujeres de 30 por ciento respecto al peso normal, lo que a su vez, puede causar problemas graves de salud.

El origen es multicausal. La herencia es un factor importante, pero también es consecuencia del estilo de vida; si se consume mayor cantidad del alimento necesario, y se hace poco ejercicio, entonces se presentará, ejemplificó.

El mal funcionamiento de órganos como la tiroides, la hipófisis y las suprarrenales también pueden ser una causa, “pero en general, 90 por ciento o más de la obesidad ocurre por exceso de comida y falta de ejercicio”, subrayó el cofundador de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad.

La obesidad y las enfermedades

De acuerdo con la OMS, refirió, acorta la vida, y agrava o causa padecimientos. Si un individuo, por su genética estaba destinado a vivir 75 años, con obesidad severa su esperanza será de 60.

Además, la calidad de vida es mala, porque se presentarán problemas como hipertensión, diabetes, infartos y lesiones en diversos órganos, recalcó.

Si se considera en términos económicos, mencionó, los sistemas de salud de las naciones tienen que erogar cantidades cada vez mayores para atender enfermedades asociadas; “de hecho, se plantea que de no actuar oportunamente, esta afección acabará en poco tiempo con todo el presupuesto de la Secretaría de Salud de México”.

Su origen

Álvarez Cordero comentó que la obesidad comienza en casa, con actitudes sencillas como la manera en que se prepara la comida, o si el ama de casa sirve grandes raciones a los hijos “porque los quiere mucho”.

Si no tienen información ni educación sobre qué comprar, cómo cocinar, ni la cantidad a servir, entonces los miembros de la familia se acostumbran a ingerir grandes cantidades de harinas y grasas, no así frutas y verduras, apuntó.

En segundo término, se presenta en la escuela, porque en la mayoría no se hace ejercicio, no existen bebederos y, aunque la ley lo prohíbe, continúa la venta de alimentos con alto contenido de azúcar y grasa.

Otra causa es el sedentarismo. “Debemos hacer ejercicio y la falta de tiempo no es un pretexto, porque si nos lo proponemos podemos hacerlo en casa o en la escuela”, consideró.

Prevención

El titular del diplomado Manejo Integral de Sobrepeso, Obesidad y Síndrome Metabólico, de la FM, señaló que es favorable hacer leyes para combatir la pandemia, pero es mejor educar a las personas para que no consuman ni ingieran productos con alto contenido calórico.

Para prevenirla, acotó, primero se debe saber si se está excedido de peso y, después, cambiar a un estilo de vida saludable, donde se incluya comida sana y ejercicio.

Así, se estaría en condiciones de rechazar la publicidad de comida chatarra, aunque se esté rodeado de ella, aseveró el académico universitario.

“En los últimos 25 años, han sucedido fenómenos importantes en cuanto a la alimentación, por ejemplo, ahora los refrescos son de dos litros; las hamburguesas, que eran de 70 gramos, ahora son de 400, o las palomitas se venden en cubetas”.

Las compañías productoras y distribuidoras de alimentos tienen la responsabilidad social de cambiar esa situación; sin embargo, los consumidores deben poner de su parte porque, al final, son quienes adquieren los productos, concluyó.

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