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Alejandra Zorrilla reflexiona sobre el turismo cultural en México

Publicado por @Shinji_Harper el jueves, 14 julio 2011
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Eduardo CONTRERAS V/Conaculta

Oaxaca, México.- ¿Qué entendemos por turismo cultural? ¿Abarca éste sólo aquellos espacios que componen museos o recintos arqueológicos? ¿En dónde empieza y en dónde termina la experiencia de hacer turismo? Éstas y otras preguntas son planteadas en El tiempo y el espacio del turismo cultural, de Alejandra Zorrilla.

Con motivo del año internacional del turismo, la autora fue invitada a escribir este libro que comenzó, aproximadamente hace 10 años, cuando tuvo la oportunidad de participar en un estudio sobre turismo cultural para la Secretaría de Turismo. A pesar de que en ese entonces los resultados no fueron difundidos, esta colaboración fue la semilla para el volumen publicado por Conaculta y el Instituto de Cultura Mexiquense en la colección Intersecciones.

De las conclusiones que se arrojaron durante la investigación para la Secretaría de Turismo y que llevaron a realizar El tiempo y el espacio del turismo cultural es que “no existe el turismo sin cultura, el turismo y la cultura van de la mano”.

        Alejandra Zorrilla indicó que es dentro del primer capítulo del libro, titulado “La insistente persecución entre la cultura y el turismo”, en donde se cuestiona cómo los viajes van incidiendo en las culturas locales o si bien, son éstas las que inciden en los viajeros.

 “El turismo no es más que eso, un intercambio entre personas de distintos lugares, de distintas culturas que se reúnen y que se transculturan mutuamente para ir llegando a lo que son”, explicó la también directora general de la consultoría Identidad y Desarrollo A.C.

        Asimismo, explicó que “el turismo cultural ha existido desde que el hombre es hombre” debido a su innata curiosidad por salir a ver qué hay en el pueblo de al lado y el tipo de vida que tienen otras personas.

        Sobre lo que significa turismo cultural indicó que la palabra turismo expresa viajes, sin embargo cuando se trata de acotar cultura hay que entenderla como algo muy amplio porque no está relacionada sólo al arte clásico ni las manifestaciones arquitectónicas: “en realidad la cultura es todo lo que somos”.

        Añadió que desde su punto de vista, el turismo cultural significa más que viajes, “el turismo cultural es una aproximación a hacer turismo, es decir son viajes que de alguna manera nos permiten un intercambio de las culturas, de formas de pensar y vivir”.

        Alejandra Zorrilla indicó que para ella existen dos clases de turismo, el de los curiosos y el de los escapistas, éste último surge a partir de la Segunda Guerra Mundial y se refiere al american way of life, en donde la gente busca desentenderse totalmente de todo lo que le rodea pero aún así “por menos curioso que sea y diga yo no quiero ver la cultura, lo único que quiero es encerrarme en un cuartito con todo y alberca y no pensar en nada, bueno pues tendrán algo que tocar de la cultura del lugar”.

        Puntualizó que “el turismo cultural es entonces, un enorme abanico de personas con distintas necesidades de contacto, de acercarse. De tocar la cultura, el sitio al que llegan o a las personas del lugar.

        “Creo que el turismo es uno de esos grandes retratistas de lo que es la comunidad y tradicionalmente en México, por ejemplo, retratamos a los sirvientes y a los servidos, los servidos son los turistas y los sirvientes son la comunidad receptora”.

        Sobre esto último, Alejandra Zorrilla explicó que el 85 por ciento de los turistas culturales o que tienen un perfil cultural y que buscan un tema relacionado con la cultura son los mismos mexicanos que habitan el país. “Somos los mexicanos los que le damos al turismo dinamismo y vida y no necesariamente significa que no necesitemos de los que vienen de afuera.

        “Hay que empezar a ver que podemos vernos a los ojos frente a frente con aquellos que vienen de afuera. El fenómeno es complicado, en algunas comunidades les preguntas de donde reciben a sus turistas y responden con más emoción sobre el turismo extranjero que el nacional”.

        Por otra parte, quien también ha sido miembro del consejo editorial de la revista Mundo Maya explicó que la Organización Mundial de Turismo (OMT) dice que el producto turístico es la experiencia del viaje. En tanto que, el producto final es un recuerdo, “viajas para tener un recuerdo, si el recuerdo es permanente es un producto de calidad, hay recuerdos que apenas los vives ya se te olvidaron.

        “Entonces es como un producto desechable, creo que para tener un producto turístico no desechable, permanente, tenemos que trabajar en una anécdota, en una historia que nos deje marcados, que nos deje grabados. En términos de marca, nosotros como países, debemos buscar marcar a estos visitantes con lo nuestro para que se lleven algo de nosotros.

        “Cuando nuestro destino turístico significa cosas para el viajero entonces se convierte en un producto más sólido, más deseable y más fácil de satisfacer porque es claro a lo que viene a este lugar. Los lugares nos marcan, nos permiten hablar de nosotros, más allá de la experiencia que tú ves, yo estoy hablando de mí. Quiero vivir eso que yo vine a buscar, quiero vivir una cultura, una marca cultural que la próxima vez que yo hable de mí todo esto me vista”.

        Comentó que el verdadero reto de los destinos culturales es cómo lograr que una persona visite un lugar y después regrese a su sitio de origen transformada en lo que vino a buscar.

        En particular, destacó que el caso de México es que se trata de un país que quiere conquistar, más que ser conquistado y aún no sabe cómo, “entonces creo que el turismo nos puede dar esa oportunidad. Conquistar construyendo nuestra marca”.

        Sobre la importancia del turismo como actividad económica resaltó que “Latinoamérica, lo que yo he encontrado, es que los turistas empiezan a verse como ciudadanos de primera y a los locales como ciudadanos de segunda, hacemos actividades para los turistas y excluimos a la comunidad receptora de la posibilidad de disfrutar de estas actividades culturales cuando se supone que el turismo es para dar bienestar y beneficios a la comunidad receptora que van más allá del intercambio económico”.

        Apuntó que “las personas no solo necesitamos empleo e ingresos, necesitamos esparcimiento, necesitamos diversión y necesitamos y podemos hacerla accesible a las comunidades. El turismo además de generar divisas es una actividad que provee una mejor calidad de vida, siempre y cuando sea manejada de forma adecuada”.

        Para finalizar indicó que en uno de los mayores aportes del turismo es que el lugar receptor de los visitantes comienza a identificar aquellas diferencias que lo hacen único y que le dan su propia identidad. “Los visitantes a veces con ojos de asombro notan nuestras diferencias y también hacen sentirnos orgullosos de esas cosas”.

        El tiempo y el espacio del turismo cultural, de Alejandra Zorrilla, se presentará hoy 14 de julio, a las 19:00 horas, en el Museo Nacional de Culturas Populares, ubicado en Av. Hidalgo No. 289, Col. del Carmen, Coyoacán. Además de la autora, participan en esta presentación editorial el Dr. Fernando Serrano Migallón, la Lic. Silvia Hernández Enríquez, Cecilio Solis Librado. Modera Aída Rodríguez Huitrón.

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