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Leer es la forma más activa de combate contra la pobreza: Arriaga

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 9 noviembre 2011
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Oaxaca, México.- Guillermo Arriaga tenía un objetivo la noche del pasado martes en el Teatro Macedonio Alcalá donde dictó una conferencia magistral como parte de las actividades de la Feria Internacional Del Libro Oaxaca 2011. No era hablar sobre su nominación a los premios Oscar por el guion de Babel, relatar cómo es ser jurado en los festivales de cine de San Sebastián y Venecia ni mucho menos fue meta explicar su nuevo proyecto The Heart Beat of the world, en el que produce cortometrajes sobre religión, sexo, política y adicciones a cineastas como Emir Kusturica, Mira Nair y Fernando Meirelles, entre otros.

Foto: Andrés HernándezNo, el ganador a Mejor Guion en Cannes quería hablar sobre la lectura, hacer una férrea defensa de la vida a través de la lectura, con la cual busca algo más elemental que la sabiduría, el intelecto o la evolución del espíritu. A la lectura le adjudica la posibilidad de encontrar un elemento mucho más simple que puede ser compartido, como el cine, con muchas personas a la vez: la vida.

Se presentaba el hombre lector que repetía en un orden definido a sus referencias vitales: Juan Rulfo, William Faulkner y Martín Luis Guzmán, hombres que “compartieron su vida a través de su escritura”. Se pronunciaban en la conferencia magistral secundaria o marginalmente otros nombres y apellidos como los de Milán Kundera, Pío Baroja y Borges. Pero tampoco importaban demasiado la vida de quienes escriben, sino de quienes viven a través de la lectura.

¿Por qué es tan importante la lectura? La respuesta se la dio al guionista de 21 gramos un joven residente de Alemão –una de las favelas más bravas de río de Janeiro- que dedicaba su vida a construir bibliotecas en zonas marginadas: leer le abre posibilidades a un ser humano, leer le da a un ser humano la posibilidad de encontrar caminos que no imaginaba porque en el mundo de las favelas todo es la metralleta, la droga y de pronto un joven lee y se da cuenta que hay un mundo mucho más alá de la favela. “Él estaba convencido que leer era quizá la forma más activa de combate contra la pobreza”, dijo Arriaga.

Esa es una historia importante aunque aislada. Por lo demás, asegura Arriaga, en el mundo existe una legión de seres aburridos, de hombres y mujeres a los que les pesa el tiempo y que a determinada edad se arrastran hacia una dirección impensada porque nunca supieron quiénes eran. De eso da cuenta la mayor parte del cine que se hace actualmente, cine minimalista en el que no pasa nada, en el que sus protagonistas dejaron de lado la capacidad de decidir sobre sí mismos.

¿Qué tiene que hacer un libro?, preguntó a los asistentes el autor de la novela El búfalo de la noche: enfrentarnos a nosotros mismos, porque de pronto un libro, una sola frase de un libro puede tener la fuerza suficiente para colocarnos frente a un espejo y vernos a nosotros mismos, eso es lo que hace un libro y nunca sabemos dónde se encuentra esa frase. Arriaga juega al alquimista personal. “Por eso es importante leer, porque al estar leyendo existe una alta probabilidad de encontrar esa frase, esa idea que me defina”.

Babel como su vida

Después de la lectura puede venir, aunque no necesariamente, la escritura. Así sucedió para Guillermo Arriaga, autor de una obra que le presenta a sí mismo, en su rol de autor, como un personaje de Babel, película en la que diferentes partes del mundo se conectan a partir de personajes que sin saberlo son parte de una misma historia.

Con la que es quizá su novela más personal, El Búfalo de la noche, Arriaga ha confirmado la posibilidad de intervenir en momentos trágicos y decisivos en personas a las que quizá nunca habría conocido.

Desde Japón llega una carta en la que una mujer agradece haber logrado con su escritura lo que cinco años de psicoanálisis no  pudieron hacer; desde Brasil un grupo de presidiarios le informa que El búfalo de la noche es el libro más popular, que les permite ser más libres,  “salir de la cárcel”; y en Francia esa obra ayuda a ver mejor la muerte a un hombre que sabe que el fin “está ya ahí”. La vida, la lectura y la  escritura se combinan de forma inexplicable, se relacionan entre sí y hacen de  Guillermo Arriaga un protagonista único.

Así un hombre con una fuerza vital proyectada durante más de una hora dio paso a la proyección de su cortometraje El Pozo, realizado como parte de los festejos conmemorativos del Centenario de la Revolución mexicana. Con este el director dio respuesta a una pregunta que se planteó en la infancia ¿Qué pasa si te caes en un pozo?

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