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PGJEM “protege” a judicial feminicida

Publicado por @Shinji_Harper el miércoles, 8 febrero 2012
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Guadalupe Cruz J./CIMAC

 
Oaxaca, México.- 
Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, joven asesinada en Chimalhuacán, Estado de México, el 28 de junio de 2010, demandó justicia a las autoridades mexiquenses para que el homicidio de su hija no quede impune.
 
Actualmente el caso es revisado por el magistrado José Nieves Luna Castro del Tribunal Colegiado en Materia Penal de Segundo Circuito, ya que la familia de Mariana interpuso un recurso de inconformidad por la declaración de no ejercicio de la acción penal en contra de Julio César Hernández Ballinas, quien era esposo de la víctima y es considerado presunto responsable de su muerte.
 
El no ejercicio de la acción penal fue resuelto el pasado 9 de septiembre por Ivone Banda Gómez, agente de Ministerio Público (MP) adscrita a la Fiscalía Especializada de Homicidios, la cual fue autorizada el pasado 6 de octubre por la Fiscal Especializada de Feminicidio de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).
 
A pesar de que Mariana Lima tenía una relación sentimental con el judicial Hernández Ballinas y de que había sufrido violencia y discriminación por parte del presunto homicida (delitos que forman parte del crimen de feminicidio, tipificado seis meses atrás en el Código Penal local), el MP mexiquense dejó en libertad al cónyuge de la víctima.
 
En un análisis elaborado por el abogado de la familia de la víctima, proporcionado a Cimacnoticias por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio –organización que acompaña jurídicamente el caso–, Rodolfo Domínguez señala que además de no relacionar los antecedentes con el homicidio, las autoridades mexiquenses cometieron “graves” irregularidades en la averiguación previa.
 
Irinea Buendía refirió a esta agencia algunas de las “omisiones y negligencias” desde que se levantó el cuerpo de su hija por parte de peritos, forenses y el MP, que conformaron el expediente número CHIM/III/3885/2010, signado por el agente del MP Miguel Morales Victores.
 
El homicida Hernández Ballinas acudió a las oficinas del MP en Chimalhuacán el 28 de junio de 2010, para denunciar el “aparente” suicidio de su esposa.
 
En esa misma fecha se inició la averiguación previa por el homicidio de la mujer de 28 años de edad, debido a la acusación que hizo Irinea Buendía en contra del judicial por el delito de violencia física, psicológica y sexual cometidos por el mexiquense contra Mariana Lima.
 
LOS HECHOS
 
“Me enteré el 28 de junio a las 7 de la mañana porque Julio César me llamó para decirme que mi hija se había ahorcado. Le respondí que estaba loco; no le creía porque en dos ocasiones él me había hablado para decirme que la iba a matar”. Sin embargo, la ex pareja de Mariana insistió, e Irinea junto con dos de sus hijos fue a la casa de la joven en el municipio de Chimalhuacán.
 
“Cuando llegamos el zaguán estaba abierto, la puerta de acceso a las recámaras también. Subimos y vimos en la cama el cuerpo de mi hija, acostada. Sí estaba muerta”, narró.
 
“Tenía rasguños en el cuello, un golpe en la frente, en la sien, en el pómulo, en el muslo derecho, de las rodillas para abajo varios golpes, tenía la mandíbula como fuera de su lugar, y marcas en los tobillos como si los hubiera tenido amarrados”, denunció.   
 
A Irinea Buendía le llamó la atención que su hija “tenía todo el cabello revuelto, como si la hubieran bañado, y las plantas de los pies y las manos corrugadas como si hubiera estado mucho tiempo en el agua”.
 
“No traía aretes, ni su anillo de compromiso, que nunca se quitaba. Además tenía las plantas de los pies limpias, a pesar de que el piso estaba lleno de polvo porque estaban construyendo y en esa habitación no había ningunos zapatos o chanclas de Mariana”, abundó la madre de la víctima.
 
La señora también notó que en la casa no había botes de basura, además uno de los dos tambos que solían tener llenos de agua, estaba casi vacío. Y en una de las camas estaban dos maletas de Mariana con su ropa y libros, y en el comedor había otra maleta de ropa “hecha con una cortina”.
 
Un día antes, su hija estuvo en su casa y le dijo a Irinea que estaba decidida a abandonar a su esposo, harta de la violencia que sufría.
 
IRREGULARIDADES
 
Julio César Hernández dijo a las autoridades que él quitó el cuerpo de su esposa y la acostó en la cama, pero antes le tomó fotografías para que las policías observaran el cuerpo que pendía de una “armellita” sujetado con un hilo de macramé de cinco milímetros de ancho. “En la imagen mi hija se veía sentada en un buró que estaba debajo de la armellita”, dijo Irinea.
 
En el dictamen del peritaje se concluyó que Mariana Lima tenía cerca de ocho horas de haber fallecido, y ya tenía rigidez cadavérica, “pero estaba con las piernas estiradas en la cama como si hubiera permanecido en la cama, y no en el buró, toda esa noche”.
 
Estas “anomalías” relatadas por Irinea Buendía fueron ignoradas por las autoridades de Chimalhuacán, quienes concluyeron la inspección ocular en 10 minutos, en los que sólo se llevaron el cuerpo de la mexiquense, “no acordonaron el lugar, no preservaron la evidencia, no tomaron fotografías de toda la casa”.
 
“Eso fue todo lo que pasó en la casa. Cuando llegamos al MP ya no me dejaron pasar a verla. No le entregaron ningún documento. Y por varios meses no tuve acceso al expediente, y cada vez que acudía a pedir informes se limitaban a decirme que no había avances”, acusó Buendía.
 
Once meses después de que se inició la averiguación previa, Hernández Ballinas entregó al MP “un hilo diferente al que tenía su hija en las fotos y el que colgaba en la armellita, mucho más grueso y largo”.
 
Además tomaron otras fotografías de la armella, donde es posible ver que colocaron una nueva, también más grande.
 
En abril de 2011 el judicial mexiquense fue llamado a declarar, pero se abstuvo de ejercer ese derecho y se presentó tiempo después con su abogado. En ningún momento fue detenido.
 
En noviembre pasado la agente del MP Ivone Banda Gómez, luego de declarar el no ejercicio de la acción penal, le dijo a Irinea Buendía que “si tenía un testigo que hubiera visto el asesinato de mi hija y de que Ballinas había sido”, entonces podían encarcelar al presunto culpable.
 
“Entonces, pareciera que Mariana tenía razón, cuando me decía que no tenía caso denunciar el maltrato que padecía, porque ese hombre le aseguraba que a él las autoridades nunca le harían nada”, como hasta ahora ha ocurrido, lamentó Buendía.

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