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La promesa de gobernar con la gente en Oaxaca

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 21 febrero 2012
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Iván RESTREPO / La Jornada

Oaxaca, México.- La defensa del patrimonio cultural y natural de Oaxaca se distingue los últimos 40 años por la presencia del pintor y mecenas Francisco Toledo. Varias instituciones emblemáticas de su capital se deben al trabajo y capacidad de convocatoria del artista.
Cuando se trata de reclamar el cuidado de los bosques y el agua, allí está Toledo. A la hora de evitar adefesios en el centro histórico, él encabeza la lucha junto con los integrantes del patronato que fundó hace varios lustros. Uno no se explica de dónde saca energía y tiempo para realizar su valiosa obra, impulsar proyectos culturales de la más diversa índole, encabezar las denuncias por los atentados a la herencia material y cultural de su estado y ofrecer soluciones viables, sensatas a los problemas. Hasta las cosas que parecieran no tener importancia le interesan. Como cuando cuestionó las nuevas bancas que iban a remplazar las tradicionales de la Alameda. O la instalación de un McDonald’s en pleno centro o una horrible estatua del Quijote. Está también al lado de los indígenas injustamente encarcelados y para ayudar a sus familias. Por todas esas acciones, Francisco Toledo ha recibido múltiples ataques e insultos en algunos medios, que tienen origen en los sótanos del poder. Basta recordar los que recibió en los nefastos sexenios de José Murat y Ulises Ruiz.

 

En Oaxaca hay un gobierno que no responde a los intereses del PRI y prometió, entre otras cosas, lograr el desarrollo sin deteriorar el medio ambiente; consultar a la gente a la hora de, por ejemplo, aprobar los proyectos de infraestructura pública, a fin de que no destruyan los recursos naturales y no contaminen. De enterrar la costumbre de que los contratos de obra pública sirvan para hacer ricos a políticos, funcionarios y sus familiares. Esta forma de saquear el erario lo ha documentado la administración actual, pero los culpables principales siguen como si nada.

Ahora Toledo encabeza la inconformidad ciudadana por la construcción del distribuidor vial Cinco Señores, vía rápida con un costo cercano a 126 millones de pesos. El crucero donde se llevaría cabo es hoy cuello de botella por ser paso hacia municipios conurbados como Tlacolula, San Bartolo Coyotepec, Zimatlán y Ocotlán de Morelos. Con el distribuidor, asegura el gobierno local, se agilizará el tráfico diario de casi 84 mil vehículos y habrá mayor seguridad para 7 mil peatones y los ciclistas. Pero esa obra olvida las necesidades de la población que no tiene coche y la conveniencia de impulsar otros medios de transporte no contaminantes. Quede claro que Toledo, el patronato que preside, los pintores y agrupaciones sociales y de profesionistas no se oponen al progreso, a modernizar el transporte público y la vialidad de la ciudad (de atención urgente por su obsolescencia), sino a que se imponga un proyecto sin consultar a la gente, sin estudiar otras alternativas que vayan en armonía con el medio y las necesidades de la población.

Ante la inconformidad que despertó la citada obra, el gobernador Gabino Cué afirmó que todas las propuestas que sirvan para mejorar el proyecto serán bienvenidas, valorando los alcances de las mismas; reiteró que, contra lo que se piensa, no fue producto de la casualidad. Y que lo único que está a discusión es la imagen arquitectónica, por lo que si hay propuestas que podemos conjugar para mejorar la imagen visual se aceptarán, siempre y cuando estén en el rango de la inversión que se va aplicar.

En esa dirección va la reciente propuesta del arquitecto y urbanista Alberto Kalach, sometida a discusión en la capital oaxaqueña: reducir la magnitud (y el costo) de la obra a un túnel o un puente, con su rotonda para la distribución vehicular, además de pasos peatonales y arborización. El ahorro permitiría además instalar ciclovías e iniciar el rescate del río Atoyac, hoy un basurero. El distribuidor vial Cinco Señores debe ir de la mano de una política pública para instaurar un sistema de transporte público eficiente con base en autobuses y trenes eléctricos que desanimen el actual modelo, pésimo, contaminante y peligroso.

Veremos pronto si se hace realidad en Oaxaca la promesa de gobernar con la gente, no contra ella.

 

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