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Melesio Ortega: un cronista extraviado/Sin Derecho a Fianza

Publicado por @Shinji_Harper el martes, 28 febrero 2012
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Juan MANUEL ALEGRÍA

Primera parte

 

“Todos sabemos cuán laborioso es el método corriente para llegar a poseer artes y ciencias; pues bien: gracias a su invento, la persona más ignorante, por un precio módico y con un pequeño trabajo corporal, puede escribir libros de filosofía, poesía, política, leyes, matemáticas y teología, sin que para nada necesite el auxilio del talento ni del estudio”.

Jonathan Swift.

Los viajes de Gulliver: Parte III, Capítulo V.

Oaxaca, México.- De cuando en cuando alguien se siente lo suficientemente sabio como para escribir un libro; lo negativo es cuando se carece del conocimiento, y lo peor, que su información sea utilizada como verdadera, como ocurre con un libro que algunos usan como texto de historia en Tehuantepec.

Melesio Ortega Martínez ex cronista de esa ciudad,  es un profesor de primaria que en sus escritos publicados en los medios locales se autonombra “investigador histórico”.

Su último libro, publicado en 2006, se titula “Reseña histórica de Tehuantepec”; va en su segunda edición (no pone la fecha de la primera), se editó en esta capital y no tiene editorial responsable. 

En la primera solapa se nos informa que Melesio Ortega es autor de otros tres libros y que estudió en la Escuela Normal Superior de México, “con especialidad en Lenguas y Literaturas Españolas”.  

No explica qué lenguas estudió ahí aparte de la española (suponemos que fueron el catalán, el gallego y el eúskera, por lo menos), ni qué “literaturas”; ya que en las universidades, como en la UNAM, se estudian la lengua y la literatura españolas. (Pero, después de leer su bodrio pensamos que no debió de aprobar ni de “panzazo”).

En la segunda solapa, se indica que el profesor Melesio ha sido colaborador y fundador de más de una docena de medios impresos, y que ha fungido como funcionario municipal en Tehuantepec y Salina Cruz. Resulta obvio  que esto también lo escribió el profesor ya que se muestra la ignorancia por la gramática: “fundador de revistas, semanarios y diarios en Yajalón Chiapas ‘Horizontes’”. ¿Qué diablos quiere decir con Yajalón Chiapas “Horizontes”?

En la primera página del libro aparece el “escudo de Tehuantepec” (un cerro con un jaguar, una figura rosa saliendo de su hocico y la cabeza de un águila). Debajo dice: “Fragmento del Códice Zapoteco de la Fundación de Tehuantepec, cuyo original se conserva en el Museo Nacional Oaxaca (sic), 2006”.

Eso es una mentira. Ni es el fragmento de ese códice, ni se refiere a la fundación de Tehuantepec, ni se conserva en ningún museo mexicano, ni se llama así el códice.

Existe el Códice o Lienzo de Guevea, llamado también “zapoteco”, donde aparece un cerro y un jaguar, pero no esa figura. En realidad la imagen pertenece al códice mixteco Egerton o Sánchez Solís y se encuentra en  el British Museum de Londres, Inglaterra y no tiene nada que ver con Tehuantepec.

En la página 5, nos enteramos de la fecha en que se concede el título de villa a esta ciudad istmeña y a continuación el profesor nos explica el significado del “escudo”.

Ortega Martínez afirma que se trata de la batalla del Guiengola; y que la figura del jaguar “así lo describieron los Tenochca por la fiereza con que el ejército zapoteca defendía la fortificación”;  y sigue un cúmulo de sandeces. (Por supuesto nunca dice de dónde sacó esa información, que difícilmente sería aportada por los tenochca: los azteca no guardaban sus derrotas en sus libros).

El profesor, con fama de plagiario de textos, inmediatamente nos reseña la histórica batalla que cubrió de gloria a los mixteca y zapoteca contra el más formidable ejército de sus tiempos.

A pesar de que está copiando de un libro (El rey Cociojeza y su familia, de Manuel Martínez Gracida), Melesio desinforma cuando dice que el ejército azteca “venía del Soconusco”.

No se puede entender la historia así contada. Para comprender la batalla de Guiengola se debe informar de sus antecedentes; como el hastío que predominaba en las naciones oprimidas por el poderío azteca. Cuyo detonante en el caso que nos ocupa fue cuando Cocijoeza manda asesinar en Mitla a un grupo de comerciantes azteca que venía de Tuxtepec (Duran, Sahagún, Gay).

En represalia, Ahuizotl personalmente comanda un ejército que arrasa Mitla para vengar el agravio; regresa a su tierra y envía al grueso de sus huestes al Soconusco y Guatemala; claro, se lleva  prisioneros para sacrificarlos en el tlacaxipehualiztli (“desolladura de hombres”).

De estos hechos se deriva la alianza mixteca-zapoteca, hasta desembocar en la batalla del Guiengola (de hecho, antes, Cocijoeza tuvo que vencer a las guarniciones azteca de Zaachila hasta Tehuantepec);  y no todo acaba ahí como pretende hacer creer el cronista tehuano.

De inmediato, el profesor nos habla del trato con los azteca para terminar la guerra: el matrimonio del rey de Zaachila con Coyolicaltzin, hija de Ahuizotl (algunos dicen que era hija o hermana o prima de Moctezuma) y otros mencionan otro nombre para la chica.

Ortega Martínez dice que del matrimonio “nace Bitopaa que significa =Cupido=” (sic)”. ¡Cupido! Hijo de Venus y Marte. Gracida dice en su libro: “Bitopaa, que quiere decir ‘Dios del  Deleite’ y con más propiedad Cupido”.  Eso de Cupido lo interpreta Gracida.

Este autor estaba pensando con mentalidad occidental. Si bien es cierto que en la mitología azteca existen dioses como Tlacúltetl (diosa de la belleza o del amor) o Xochiquétzal (diosa de la sexualidad femenina y del placer, entre otras aptitudes), no son equivalentes a los de la mitología griega o romana, así que nunca podría ser llamado Cupido un dios azteca o zapoteca.

Burgoa, como Gay o Gracida, rellenaron con su imaginación las lagunas que no pudieron sortear con dato fidedignos o interpretaron con los ojos de su cultura y su tiempo. El mismo Altamirano, en el prólogo al libro de Gracida dice que el autor “no pretende publicar un libro rigurosamente histórico”. Entonces no hay que copiar literalmente.

En su libro, Melesio Ortega, de la sala de  maternidad, se va directo a “las diez de la mañana del 10 de enero de 1518 el príncipe Cosijopii,  es coronado en la capital del reino Zaachila rey de Tehuantepec”. Así escribe: “reino Zaachila rey de…”.

Luego nos cuenta las peripecias del rey Cosijopi hasta la llegada de los españoles malos que no lo dejan adorar a su dioses por lo que lo mandan a la Santísima Inquisición hasta que lo sentencian a perder todo. Escribe Melesio: “Onda (sic) pena causa a Cosijopii este fallo bárbaro”.

Qué mala onda con la honda pena del monarca. Y, ¿así lo aprobaron en la Normal Superior?

Luego señala que a Cosijopi, de regreso de su juicio, “le atacó una congestión cerebral” y muere (pag. 10). Ya no sabe cómo matarlo porque, más adelante Melesio dirá que  Cosijopi, fallece “de un ataque o un soplo al corazón” (pag.22). Más bien parce que la congestión cerebral le atacó a otro.

Un poco cansado de “fusilarse” a Gracida, Melesio cambia de libro, ahora agarra la Historia de Oaxaca, de José Antonio Gay y le plagia la insurrección de Tehuantepec,  de la página 489 a la 491 (de la edición de Porrúa).

Francisco de Burgoa escribió su obra en el siglo XVII; Gay publicó su Historia en 1881; Gracida su novela en 1888 (toma datos de Burgoa y Gay, entre otros).  Es decir, el cronista tehuano copia datos cuya publicación más joven tiene casi ¡120 años! En ese lapso se ha escrito muchísimo más sobre la historia de Oaxaca y el profesor no se ha enterado.

No se puede pretender hacer nuevos libros tomando tan antiguas informaciones al pie de la letra. Que son importantes, pero con variados errores.

Por ejemplo, ahora sabemos que no hubo un sólo Cocijoeza ni un sólo Cosijopi (según nuevos estudios de los lienzos de Guevea y de Huilotepec), con importantes  investigaciones de María de los Ángeles  Romero Frizzi, Maarten Jansen o Michel Oudijk, por citar muy pocos.

 

 

Comentarios

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3 Comentarios »

  • francisco mendez dijo:

    Muy buen analisis claro y preciso para no dejarse llevar por cualquier autor de libros.En buena hora tu amigo (mendez) y paisano del barrio de jalisco

  • javier calvario dijo:

    Buen analisis

  • nis dijo:

    ¡Qué divertido! Conocer a tan “ilustre” personaje me alegró el día. Al inicio del texto se lee “primera parte” espero que haya más.

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