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Fotografía contemporánea en Oaxaca

Publicado por @Shinji_Harper el domingo, 8 abril 2012
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MILENIO SEMANAL

Oaxaca, México.- Gracias al esfuerzo conjunto de la revista Luna Zeta, Marabú Ediciones y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, amén del apoyo brindado por los artistas Rubén Leyva y Francisco Toledo y el financiamiento parcial del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes  se desprende la antología Fotografía contemporánea en Oaxaca, coordinada por el editor Abraham Nahón y publicada a fines de 2011.

 

Un libro de impecable producción con un par de espléndidos textos de presentación que ofrecen información histórica valiosa y, esencia de esta publicación, una muestra de 170 fotografías de 26 autores de diferentes partes del país y del mundo, de los cuales ocho son oaxaqueños y el resto mexicanos y extranjeros que han cruzado el estado o que han echado raíces ahí desde hace tiempo.

Entre una mayoría de fotógrafos jóvenes descuella la presencia de maestros como la premiada Graciela Iturbide, el propio Francisco Toledo —con dos osados autorretratos con polaroid— y Antonio Turok, y es muy estimulante ver/leer en este libro que las nuevas generaciones han surgido libres de los estereotipos y las idealizaciones de quienes conciben a los pueblos indios y sus costumbres como entidades estáticas e inmutables al paso del tiempo, como los antropólogos eurocentristas y poco científicos del siglo XIX o los aficionados de los clubes fotográficos, esos anacrónicos personajes anclados en los años cincuenta más preocupados por captar sombras, arrugas, miradas tristes y contraluces que por hacer una aportación significativa a la estética de la fotografía —que puede ser, a un tiempo, arte, documento y testimonio.

En su texto “Fotografía en Oaxaca”, Jorge Pech Casanova narra la llegada de la fotografía a Oaxaca en 1859, en hombros del explorador francés Desiré Charnay, que hizo tomas de la ciudad, de las ruinas prehispánicas y personas de la región. Desde entonces y hasta nuestros días, la documentación y el registro de gran parte del estado ha cubierto prácticamente todas las actividades importantes de la cotidianidad oaxaqueña, desde las tradiciones ancestrales, fiestas y conmemoraciones, hasta el conflicto magisterial de 2006 que tanto daño le causó a la antigua ciudad de Huaxyacac, fundada por los aztecas en 1486 y destruida por los conquistadores en 1521 para edificar sobre ella la ciudad de Antequera. El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, fundado por Toledo en 1996, “desde entonces ha sido el impulsor de un peculiar movimiento artístico en el estado”, escribe Pech, al que han contribuido la fotógrafa neoyorquina Mary Ellen Mark con los talleres semestrales que impartió de 1996 hasta 2010, y la revista Luna Zeta, dirigida por Nahón, la única publicación local que ha difundido con regularidad en sus páginas el trabajo de fotógrafos nacionales y extranjeros.

En su texto “Una narrativa visual contemporánea”, Nahón escribe que “la conveniente imagen de ensueño promovida por el mercado de las artes plásticas luce ingenua ante la fotografía que recupera poco a poco nuestra secuestrada realidad”, en alusión al crítico y teórico del cine Siegfried Kracauer: “La fotografía contiene el resto que la historia ha segregado”. Fotografía contemporánea en Oaxaca es un acervo plural que muestra una entidad tan apacible como telúrica en la que el pasado y el presente trazan un   futuro imprevisible.

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