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Prácticas culturales someten al embarazo a adolescentes en Oaxaca

Publicado por @Shinji_Harper el lunes, 16 abril 2012
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Citlali LÓPEZ/CIMAC

Oaxaca, México.- Norberto Cruz tiene 16 años y Angélica Cruz recién cumplió 14. Ambos cursan el tercer grado de secundaria. En plena adolescencia se enfrentan al cambio de pañales, al llanto de bebé a media noche, a la preparación de mamilas y acudir a la escuela con los gemelos en sus brazos.

De la noche a la mañana ellos se convirtieron en padres de bebés virtuales, con los que en las escuelas del estado de Oaxaca se busca reflejar la responsabilidad de la paternidad y maternidad a temprana edad.

Antes del programa ellos lo tenían claro: un embarazo a edad adolescente no es fácil. El reto, consideran, es llegar a prevenirlo a través de la información, pues para Norberto y Angélica, quienes sólo son compañeros de estudio, una correcta orientación y acceso a métodos anticonceptivos son la mejor forma de prevenir un embarazo no deseado.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) refiere que en la capital oaxaqueña hay 6 mil 137 mujeres entre 14 y 17 años de edad.

La coordinación del programa “Un bebé, una responsabilidad del DIF municipal” registra mil 105 mujeres adolescentes con uno o más hijos en ese rango de edad. Es decir que el 18 por ciento de las adolescentes tiene al menos un hijo: una de cada 5.5 adolescentes.

La situación se torna más grave en zonas de difícil acceso a centros de salud ubicados en las regiones rurales, donde prevalecen la pobreza, la violencia sexual y la falta de métodos anticonceptivos.

El Sistema Estatal y Municipal de Base de Datos del Inegi señala que en 2010 ocurrieron en todo el estado 7 mil 573 nacimientos correspondientes a mujeres entre 10 y 17 años, de los cuales 556 son de menores de 15 años y 7 mil 17 en mujeres de 15 y 17 años.

Del total de los nacimientos ocurridos en 2010 en todo el estado de Oaxaca (109 mil 624), el 6.9 por ciento correspondió a mujeres menores de 17 años, es decir durante la adolescencia.

REZAGO

El salón está lleno de adolescentes con “bebés” en brazos. Los jóvenes son participativos y sin temor a hablar del tema coinciden en que a mayor información menor incidencia de embarazos tempranos. Para prevenir y decidir, aseguran, saber es un derecho.

“Desde la casa se necesita mayor información porque los padres ven la sexualidad con morbo y como algo que no se les debe enseñar a un niño, pero al momento de negar la información está arrojando a los jóvenes a descubrir su sexualidad por ellos mismos y en ese camino va a cometer errores”, reflexiona uno de los jóvenes agolpados en el salón de clases cruzado al cuerpo un porta bebé.

Yamilet, Mayté, Luis Fernando, Héctor Abel, así como todos los que integran el tercer grado de la Secundaria Técnica 177 del fraccionamiento Álamos, en la agencia municipal de Montoya, comparten la idea de que los embarazos prematuros se deben a la falta de información y orientación desde los hogares y el acceso a métodos anticonceptivos, pues aún cuando los conocen muchos no saben cómo se utilizan.

SE NIEGAN DERECHOS

Josefina Aranda Bezaury, investigadora en temas de género y catedrática de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), señala que entre los adolescentes hay un “subejercicio” en sus derechos sexuales y reproductivos.

El subejercicio, explicó, es aquella imposibilidad para ejercer un derecho plenamente, ya sea por desconocimiento o porque es negado.

La falta de información seria sobre métodos anticonceptivos, así como el concepto de que el ejercicio de la sexualidad es malo y sucio persiste incluso entre las y los jóvenes de áreas urbanas, asentó Aranda.

Las prácticas culturales, dijo, se traducen en un diferente ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, “pero a nivel genérico hay un grande rezago”.

Por ejemplo, las jóvenes migrantes que se van de sus comunidades indígenas, al regresar rechazan la vieja costumbre familiar de ser vendidas para el matrimonio.

Investigaciones de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) señalan que en la Mixteca oaxaqueña, una de las regiones con mayor migración, las mujeres ya comenzaron a ejercer su derecho a casarse por amor, “lo que antes no estaba contemplado en las posibilidades de las mujeres”.

En la zona Mixe y la Sierra Norte la reivindicación de las mujeres para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos se da a partir de su organización y la conquista de espacios públicos.

“Estamos hablando que Oaxaca es un estado multiétnico donde no podemos decir que todo es igual en términos de la relación hombres-mujeres. Hay lugares donde la libertad es mayor en términos de que no es mal visto que las mujeres vayan a un baile.

“Pero también hay comunidades donde, al contrario, mujeres y hombres no pueden mirarse a los ojos porque se considera algo reprobable”, abundó Aranda Bezaury.

No obstante reconoció que en algunas localidades continúa como parte “cultural” que las mujeres, a partir de su primera menstruación, sean consideradas con capacidad reproductiva y por lo tanto con aptitud para el matrimonio.

“En muchas comunidades rurales eso no es una novedad, es parte de una tradición, que yo no quiero calificar como bueno o malo, sino que se tiene que revisar de raíz qué está pasando”, apuntó.

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