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Ingresa el escritor Helmer Mendoza a la AML

Publicado por @Shinji_Harper el viernes, 27 abril 2012
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Oaxaca, México.- “Me gusta contar de cierta manera, caótica quizá, pero viva. Dejar que las palabras lluevan sobre la línea que escurran, ensucien, limpien y u obscurezcan la página, la pantalla o el sueño”.

Así comenzó su discurso el escritor originario de Culiacán, Sinaloa, Élmer Mendoza durante la sesión pública de su ingreso formal a la Academia Mexicana de la Lengua realizada la noche de ayer jueves 26 de abril en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

 

En el acto presidido por el director de la Academia, Jaime Labastida, el director adjunto, Felipe Garrido, y miembros como Gonzalo Celorio presidido por el director de la Academia, Jaime Labastida, el director adjunto, Felipe Garrido, y miembros como Gonzoalo Celorio Blasco, Diego Valadés y Adolfo Castañón, el autor de los libros El amante de Janis Joplin y Efecto Tequila ofreció breves instrucciones para escribir una novela a través de un discurso plagado de humor, referencias literarias y características de sus obras.

 

Explicó que ser novelista es arduo y se requieren fortalezas ajenas para encontrar lo divertido y alentador que puede ser,  además de que es importante aprender todas las técnicas que están en las novelas de autores como Tolstoi, Flaubert, Joyce, Faulkner, Rulfo, Del Paso, Wolf, Fonseca, Vargas Llosa, entre otros, pues cada autor es un sistema de escritura.

 

Reconocido por la Academia como un escritor que ha sabido reflejar en sus obras el habla particular de su región, así como destacar su labor como catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Mendoza agregó que una buena historia debe seducir desde las primeras líneas y lograr personajes entrañables por lo que es necesario tener voluntad de estilo.

 

“El mundo es una fuente de palabras que escuché desde siempre, pero que se escurrían cuando quería fijarlas en papel o en la pantalla. ¿Cómo conseguir que esas palabras callejeras quedaran en las líneas ocupando un sitio que sintieran propio y no escaparan a la primera provocación?

 

Escuchándolas, haciéndolas sentir que ese era su sitio porque se oyen mejor, así es como palabras como morro, ándese paseando, un vato acá, chilo, tramo, lima, marcando, jaipo, perico o chito, chirrín, soletear, nel, tuvieron su lugar en la casa del ser como llama Heidegger al lenguaje”.

 

Mencionó una serie de puntos que busca sus novelas proyecten: un elemento entrañable que lo una con su lector ideal a través de personajes con características humanas y usar elementos sencillos como el elemento perturbador, definido como el pequeño misterio que se resuelve al final de la historia y que el lector no esperaba.

 

“La vida del escritor es una escalinata donde los peldaños han sido construidos por otros, están allí y hay que abrir bien los ojos, porque unos los han puesto para subir y otros para resbalar”, culminó el autor de seis novelas, dos libros de crónica y responsable de cinco puestas en escena.

 

Luego de que se le otorgaran las insignias correspondientes, el director adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua, Felipe Garrido respondió al discurso de Mendoza a quien describió como “un escritor de fino oído especialmente sensible a las hablas, no sólo al culichi de su Culiacán natal, sino al español del occidente, al de España y al de Argentina”.

 

Consideró que Élmer Mendoza es un experto constructor de intrincadas tramas en donde confluyen numerosos personajes, con soltura y la naturalidad propia del buen conversador, que ha dejado claro que le gusta contar las cosas a su  modo, incluida la costumbre de prescindir de comillas y guiones para marcar las voces de los personajes.

 

“¿Quién decide cómo debe ser el lenguaje? No las Academias, sino los hablantes. Las Academias recogen y estudian todos los registros de la lengua, el habla de las calles y de los bajos fondos, los usos generales, las jergas, la más alta poesía… La oralidad ha sido siempre un pilar de la literatura. Los grande escritores han buscado al lado de otros registros escribir como se habla, Aristófanes, Dante, Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Borges, Joyce, Rulfo, Cortázar y los demás”.

 

Afirmó que por su apasionado interés en la escritura y en literatura de éstos y otros tiempos, su vocación de formar lectores y escritores y su académica curiosidad, contribuirá enormemente a los trabajos de la Academia Mexicana de la Lengua.

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